Hay noticias que ya no sorprenden a nadie, y la subida del alquiler es una de ellas. El Barómetro del Alquiler del tercer trimestre de 2026, elaborado por el Observatorio del Alquiler de la Fundación Alquiler Seguro, sitúa el precio medio en 1.214 euros al mes, un 2,27% más que hace un año. Que la subida sea más suave que en ejercicios anteriores es un consuelo escaso para las cientos de miles de familias que destinan ya buena parte de su salario a pagar un techo. El ritmo de subida se modera, pero el precio no baja, y los sueldos siguen muy por detrás.
Una oferta escasa incrementa la presión de la demanda
El problema de fondo es el de siempre: hay demasiada gente buscando y muy pocas casas disponibles. El informe calcula que cada vivienda en alquiler recibe de media 133 interesados en sus primeros diez días en el mercado. El propio Observatorio considera que un mercado equilibrado tendría unos 15 contactos por inmueble, así que la cifra actual multiplica casi por nueve lo razonable. Con esa competencia, el propietario elige y el inquilino acepta las condiciones que le ponen.
La oferta se incrementa ligeramente, o al menos cae menos
Hay un pequeño respiro en los datos. La proyección para 2026 sitúa la oferta en 676.215 viviendas, con una pérdida de 7.705 inmuebles (-1,13%). Es una caída mucho más moderada que el -4,7% registrado entre 2024 y 2025, y algunas provincias incluso ganan viviendas: Santa Cruz de Tenerife (+1.727), Madrid (+1.539), Salamanca (+1.073), Las Palmas (+717) o Zaragoza (+533). Aun así, el mercado sigue perdiendo viviendas, solo que a menor velocidad. Como reconoce el informe, todavía no ha tocado fondo.
Una visión de años anteriores de precios y demanda
Mirar atrás ayuda a entender el desgaste. Al cierre de 2024 había 717.338 viviendas en alquiler; un año después quedaban 683.920. La presión cerró 2025 en 135 interesados, subió a 143 en el segundo trimestre de 2026 y ahora baja a 133. Esa bajada puede no ser una buena noticia. El Observatorio advierte de que muchos demandantes se han pasado al alquiler por habitaciones, han buscado en otros municipios o, directamente, han dejado de buscar porque nada está a su alcance. Muchos de los que faltan en la estadística no han encontrado casa: se han rendido.
La demanda en las distintas regiones y provincias de España
Por territorios, Barcelona sigue a la cabeza con 401 interesados por vivienda, una cifra difícil de imaginar. Le siguen Vizcaya (179), Baleares (159), Álava (157), Guipúzcoa (142), Zaragoza (133) y Madrid (120). También superan el centenar Tarragona, las dos provincias canarias, Girona y Málaga. En el extremo contrario, provincias como Cuenca, Zamora, Almería o Ávila se mueven en niveles próximos al equilibrio, aunque cualquier recorte de oferta podría desestabilizarlas.
Málaga y Álava, los nuevos focos de tensión
Dos casos merecen atención aparte. Málaga ya alcanza la presión de los grandes mercados, con 37 interesados más que hace un año. Álava es todavía más llamativo: 75 más en doce meses. Mientras tanto, Toledo y Guadalajara, que absorbían a quienes no podían pagar Madrid, enfrían su demanda y pasan de 90 y 93 interesados a 76 y 77. Que se descongestione una zona no significa que el problema se resuelva: suele significar que se ha trasladado a otra.
Zonas tensionadas: la regulación que no trae viviendas
El informe incluye una comparación incómoda. Cataluña, con 271 municipios declarados zona tensionada, prevé perder un 8,78% de su oferta. La Comunidad de Madrid, que no ha aplicado esta medida, gana un 1,02%. En el País Vasco la caída alcanza el 16,16%, y en Galicia A Coruña, la única provincia declarada tensionada, pierde un 13,33%. Otra cosa distinta es que los precios se hayan contenido o incluso desciendan. El Observatorio concluye que la Ley de Vivienda y las zonas tensionadas no han conseguido sacar más viviendas al mercado ni rebajar la presión. A eso se suman los recientes reales decretos, que según el informe generan inseguridad jurídica y desaniman a los propietarios a ofrecer sus viviendas en alquiler.
Unos precios al alza aunque se contienen ligeramente
El 2,27% de subida anual es más bajo que el de años anteriores, y el coste medio apenas ha subido tres euros respecto a la edición previa. La explicación no es que el mercado se esté corrigiendo. Según el propio informe, los precios se frenan porque las familias ya no pueden pagar más. Hay provincias donde la escalada continúa con fuerza: Santa Cruz de Tenerife (+13,76%), Ceuta (+12,3%), Lugo (+10,43%) o Zaragoza (+9%). Solo Vizcaya, Álava y Barcelona registran ligeros descensos.
Dejamos atrás los 1.000 euros al mes
Ya son doce las provincias que superan los 1.000 euros mensuales de media. Las encabezan Baleares (1.681 €), Barcelona (1.641 €) y Madrid (1.639 €), seguidas de Guipúzcoa, Málaga, Vizcaya, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas, Valencia, Alicante, Álava y Navarra. Hace no tanto, mil euros parecía un precio excesivo para un piso. Hoy es un precio corriente en buena parte del país, y para muchos hogares equivale a todo un sueldo.
Previsión para el resto del año y lo que está por llegar
Las perspectivas no invitan al optimismo. El Observatorio prevé que la escasez de oferta continúe mientras no se adopten medidas que estimulen o creen nueva vivienda, que los precios sigan altos y que la demanda se mantenga en las zonas más pobladas. Fernando Pinto, investigador del Observatorio y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, habla de un agotamiento de la oferta. En su opinión, la solución no consiste en esperar que la gente se marche de las ciudades, sino en impulsar vivienda pública. Mientras partidos y administraciones no se pongan de acuerdo, cada nuevo barómetro confirmará lo mismo: hay pocas viviendas, son caras y miles de familias tienen que conformarse con lo que pueden pagar.