Los alquileres en la playa han subido un 6,5% hasta una media de 1.353€/semana

El verano vuelve a traer con él una noticia que ya empieza a sonar repetida, pero no por ello menos alarmante: alquilar un apartamento en la costa española este año va a costar más caro que nunca. Y con la subida generalizada de los combustibles, los alimentos y el pequeño ocio que uno pueda permitirse, el sueldo medio de un español no da para mucho más. Lo peor es que, cuando lleguen septiembre y sus tradicionales gastos —el pago de las tarjetas, las matrículas de los niños, los libros—, muchas familias tendrán que sumar a la cuenta el recuerdo de unas vacaciones que se comieron buena parte de sus ahorros.

Los precios de los alquileres en el litoral español de cara a las vacaciones estivales continúan siendo abismales y vuelven a poner sobre la mesa las dos realidades cada vez más marcadas en suelo español: la brecha, cada vez más grande, entre ricos y pobres, entre quienes pueden comprar o tienen que vivir de alquiler y entre quienes pueden permitirse unas vacaciones u otras.

Según el último informe anual elaborado por el Grupo Tecnitasa, la diferencia entre los alquileres que se piden en las zonas costeras más exclusivas y las opciones más económicas supera los 3.200 euros a la semana, en un mercado que registra un incremento medio nacional de los precios del 6,5 % en el último año. Así, veranear en España costará este año una media de 1.353 euros semanales (83 euros más que el verano pasado), confirmando una tendencia alcista, aunque con un ritmo de crecimiento algo más moderado que en años anteriores.

El precio del veraneo medio pasa de los 1.300 euros semana

El estudio pone de manifiesto que la polarización geográfica está fuertemente condicionada por factores como la tipología del inmueble, los metros cuadrados y la primera línea de playa, y deja una radiografía nacional con dos realidades opuestas. Por un lado, Puerto Banús, en Marbella (Málaga), se consolida indiscutiblemente como la ubicación más cara de todo el territorio nacional: allí, el alquiler de un piso de 110 metros cuadrados supone el pago de 3.800 euros semanales.

En el extremo opuesto, el precio más bajo de todo el informe se localiza en el norte peninsular, concretamente en la playa Murallón de Tapia de Casariego (Asturias), donde un apartamento vacacional de 55 metros cuadrados se puede alquilar por 560 euros semanales. A la zaga de los precios máximos de Marbella se sitúa el archipiélago balear, con Portocolom (Santanyí) rozando los 3.600 euros semanales y el puerto de Ibiza escalando hasta los 3.450 euros.

Las distintas zonas y sus precios

Los datos de costa, más amplios, indican que la renta media semanal del alquiler para este verano ha pasado de 972 a 1.142 euros, un repunte interanual del 17,51 %, muy por encima del 8,55 % del ejercicio anterior. Ninguna zona de costa española ha ajustado a la baja sus precios respecto al año pasado. Los arrendamientos más caros se encuentran en Baleares (2.923 €/semana), Costa del Garraf (1.830 €), Costa Brava (1.757 €), Costa del Sol (1.641 €) y Costa Vasca (1.143 €); mientras que los más asequibles —baratos, lo que se dice baratos, ya no hay— están en Almería (632 €), Rías Baixas (680 €), Rías Altas (686 €), Costa Verde (737 €) y Costa Cálida (797 €).

Las mayores subidas

Muchas zonas costeras se sitúan por encima del 20 % de subida interanual, con los mayores incrementos en Rías Altas (+24,05 %), Costa Vasca (+23,30 %), Costa del Sol (+23,29 %), Rías Bajas (+22,74 %) y Canarias (+22,46 %). El eje de la costa se está desplazando: las playas atlánticas y cantábricas, hasta ahora discretas, son las que hoy marcan el ritmo de las subidas, y lo más llamativo es que son precisamente los litorales tradicionalmente más baratos los que más se revalorizan en términos porcentuales, lo que frena aún más el acceso a estos alquileres a los hogares con presupuestos ajustados.

Las zonas más tradicionales suben menos

En el lado contrario, suben menos Costa Dorada (+9,10 %), Costa de Valencia (+9,10 %), Costa Blanca (+10,94 %), Costa Brava (+13,43 %) y Costa de la Luz (+15,74 %). También el arco mediterráneo peninsular gana protagonismo este año: las mayores alzas, que superan el 8 %, se concentran en Granada, Castellón, Cádiz, Alicante, Valencia, Murcia y Tarragona, mientras que Cantabria, Asturias y la propia Málaga muestran un comportamiento más plano, tras haber sido esta última uno de los motores de las subidas el año pasado.

Los extranjeros hacen subir aún más los precios

La demanda extranjera es una de las piezas clave que explica los encarecimientos, junto a la escasez de oferta. Los compradores internacionales ya adquieren una de cada cinco viviendas que se venden en España, pero en los grandes mercados de segunda residencia del litoral su peso es mucho mayor. En la Costa Blanca protagonizan más del 40 % de las operaciones, y localidades como Jávea, Moraira, Benissa Costa, Altea y Calpe mantendrán este verano una elevada demanda, sobre todo en el segmento premium. La mayor capacidad adquisitiva de muchos de estos compradores extranjeros presiona todavía más al alza los precios que deben afrontar los residentes nacionales.

La compra del apartamento en la playa también está prohibitiva

El fenómeno no se limita al alquiler. Un piso tipo en venta en el litoral nacional cuesta ya 322.350 euros de media, un 14,17 % más que en 2025. El ranking de los más caros lo encabeza Baleares (578.562 €), seguida de la Costa del Garraf (555.013 €) y la Costa Vasca (511.799 €). En el extremo opuesto, los inmuebles más económicos se localizan en la Costa de Almería (166.825 €), Rías Altas (184.226 €) y Costa Cálida (194.599 €).

El auge del norte gana terreno frente al sur

El cambio climático está reescribiendo el mapa de las vacaciones en España. Las olas de calor cada vez más intensas y prolongadas en el sur y el Mediterráneo están empujando a un número creciente de españoles a mirar hacia la cornisa cantábrica en busca de un veraneo con temperaturas más suaves, aunque eso signifique convivir con alguna que otra jornada de lluvia. Gipuzkoa, Cantabria, Asturias y Lugo, con sus villas marineras hasta ahora reservadas a un turismo más discreto, se han convertido en el nuevo objeto de deseo, y sus precios ya lo reflejan con fuerza.

El fenómeno no es una moda pasajera, sino una tendencia que se consolida año tras año. La costa norte lleva tiempo ganando compradores y demandantes de alquiler, y eso se traduce en subidas que empiezan a acercarse a las que hasta hace poco solo se veían en el Mediterráneo o en Baleares. Se detectan fuertes incrementos en municipios como Narón (+60,7 %), Vilagarcía de Arousa (+30,5 %), Laredo (+15,7 %), Castro-Urdiales (+14 %), Noja (+13,3 %) o Sanxenxo (+11,9 %), cifras que hace apenas unos años habrían resultado impensables en estas localidades.

Cada vez más compradores y veraneantes buscan una alternativa a los destinos tradicionales del Mediterráneo, atraídos por la calidad de vida, el entorno natural, un clima más templado y, sobre todo, una menor masificación que contrasta con la saturación estival del sur. Localidades como Noja, Somo y San Vicente de la Barquera, en Cantabria, o Getxo, Zarautz y Hondarribia, en el País Vasco, se citan cada vez con más frecuencia como referencia de este nuevo mapa del veraneo. La falta de oferta suficiente en estas zonas, que durante décadas no necesitaron competir con el sur, es también uno de los factores que empuja los precios al alza.

El comprador o inquilino que hoy pone rumbo al norte se encontrará con precios superiores a los de hace unos años, aunque todavía existen oportunidades en zonas con mayor recorrido y en municipios menos tensionados. Pero la tendencia es clara: mientras las temperaturas extremas sigan castigando el sur peninsular cada verano, la cornisa cantábrica seguirá ganando adeptos, y con ellos, precios que ya empiezan a rivalizar con los de las costas tradicionalmente más caras del país.