Ante el anuncio del Ayuntamiento de Sevilla de Juan Espadas,  de una normativa más restrictiva con los nuevos apartamentos turísticos, en beneficio de un modelo sustentado en los establecimientos hoteleros, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) entiende que, en el retorno a la normalidad, debe haber opciones para ambas alternativas, porque cada una tiene su demanda y pueden coexistir.

OCU considera que las medidas que se adopten deben ser proporcionales, permitiendo un desarrollo racional de la actividad y una autorregulación del mercado en función de la oferta y la demanda, siempre desde una perspectiva de calidad de los alojamientos turísticos de todo tipo. La regulación debería centrarse en evitar una posible concentración de pisos en determinadas zonas y en ofrecer vías de solución a posibles problemas de convivencia que puedan presentarse, que no son exclusivos de los pisos turísticos.

Además, hay que recordar que las iniciativas inmobiliarias y la inversión en el sector de los apartamentos turísticos han sido el motor para estimular el desarrollo y rehabilitación de zonas del casco histórico tradicionalmente degradadas, a la vez que la generadora de una oferta complementaria para un perfil de usuario que huye de los establecimientos clásicos al uso, no tanto por precio sino por una mayor individualización de su experiencia.

Por ello, introducir trabas innecesarias o desproporcionadas para la autorización de nuevos apartamentos solo puede conducir a desvirtuar la legítima competencia, sin que ello vaya a revertir necesariamente en el mercado de alquiler residencial -dada la particular tipología y ubicación de estas viviendas-, mercado que debe encontrar su mayor estímulo en la promoción pública de viviendas destinadas al alquiler protegido.