El mercado del alquiler en España continúa tensionado, marcado por la escasez de oferta, la presión de la demanda y un incremento sostenido de los precios. A ello se suman cambios significativos en el perfil de las personas arrendatarias y una progresiva expulsión de la población desde los núcleos urbanos hacia su periferia. Así lo confirma el último estudio conjunto de la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI) y la Sociedad Española de Alquiler Garantizado (SEAG), que ha analizado las operaciones de arrendamiento realizadas en lo que va de 2025.

Mientras las políticas públicas continúan sin dar respuestas estructurales, el panorama se complica para miles de hogares que ven cómo alquilar una vivienda digna se convierte en un reto cada vez más costoso y difícil de alcanzar.

🧾 FAI y SEAG realizan un estudio que muestra los cambios en el mercado del alquiler

El informe elaborado por FAI y SEAG muestra con claridad que el perfil del arrendatario ha evolucionado. En solo cinco años, la edad media de quienes buscan una vivienda de alquiler de larga estancia ha aumentado un 11,9%, situándose en 36 años en 2025, frente a los 32,16 años en 2020. Esto evidencia un retraso en la emancipación y una cronificación del alquiler como solución habitacional ante la inaccesibilidad de la vivienda en propiedad.

Según las agencias inmobiliarias consultadas, el 62,9% de las personas que alquilan una vivienda tiene entre 30 y 40 años, seguidas por aquellas de entre 40 y 50 años (21,6%) y un 13,9% que está en la franja de entre 20 y 30 años.

Este desplazamiento generacional está estrechamente vinculado al encarecimiento de la vivienda, la precariedad laboral, y la inseguridad financiera de los más jóvenes, que encuentran en el alquiler una solución a medio camino, aunque no por ello más accesible.

👩‍❤️‍👨 La mayoría de las personas arrendatarias son pareja

Otro dato relevante del estudio es el perfil sociológico de los arrendatarios: el 65,5% son parejas, con o sin hijos. Le siguen las personas solas (17,1%), y aquellas que comparten piso (13,5%). Este último grupo se divide entre amigos que conviven por necesidad (7,5%) y varias familias que comparten vivienda (6%), una tendencia que crece al ritmo que lo hace la crisis habitacional.

El alquiler corporativo o empresarial, por su parte, representa un modesto 3%, aunque con relevancia creciente en zonas con fuerte presencia de trabajadores desplazados o sedes de multinacionales.

Respecto al uso de las viviendas alquiladas, el 69,3% se destinan a primera residencia, mientras que el 13,4% lo hace por motivos laborales, el 12% son pisos de estudiantes y un 4,9% se alquilan como segunda residencia. Las viviendas más alquiladas rondan los 76,22 m², lo que equivale a inmuebles de dos o tres habitaciones, considerados los más versátiles y demandados.

🚪 Éxodo del centro de las ciudades a la periferia

Pero quizá el fenómeno más revelador del estudio sea el de la deslocalización de la demanda hacia las periferias. La brecha entre lo que el mercado ofrece y lo que la ciudadanía puede pagar ha generado un movimiento forzado fuera de los centros urbanos.

Según FAI, el 30,16% de la demanda de alquiler se ha desplazado fuera de las grandes ciudades o capitales de provincia. Este “éxodo forzoso” tiene como causa principal el incremento de precios, pero también la falta de vivienda disponible en los núcleos más cotizados.

El resultado es una ciudad cada vez más expulsiva, donde solo ciertos perfiles pueden mantenerse en el centro, mientras el resto se ve abocado a buscar opciones en las coronas metropolitanas, con el consecuente impacto en el transporte, la conciliación y la calidad de vida.

📈 La demanda de alquiler ha crecido un 27,65% en dos años

La situación se ha agravado en los últimos años. Desde la entrada en vigor de la controvertida Ley de Vivienda, la demanda de alquiler ha aumentado un 27,65%, mientras que la oferta disponible ha caído un 34,35% entre mayo de 2023 y mayo de 2025.

Este desajuste crónico entre oferta y demanda está en el origen de la presión sobre los precios, que sigue creciendo incluso en mercados tradicionalmente más accesibles. Las agencias inmobiliarias indican que, aunque el precio medio más buscado por los inquilinos es de 766,14 euros mensuales, el precio medio real de cierre es de 895 euros, una diferencia de más de 128 euros que deja fuera a miles de familias.

Esta espiral inflacionaria ha consolidado un mercado donde los propietarios tienen más poder de negociación, seleccionan con más filtros y ofrecen sus inmuebles bajo condiciones más estrictas. En paralelo, la inseguridad jurídica y los límites a la actualización de rentas han llevado a muchos propietarios a retirar sus viviendas del mercado o pasarlas al alquiler turístico, reduciendo aún más la oferta disponible.

🏚️ Una crisis habitacional sin respuesta estructural

FAI lamenta que, pese a las señales de alerta, la reciente Conferencia de Presidentes haya pasado de puntillas sobre el problema de la vivienda. La organización pide un gran pacto de Estado y un verdadero “Plan Marshall de la vivienda”, que implique a los tres niveles de la administración y combine incentivos fiscales, producción de vivienda pública y colaboración con el sector privado.

Mientras tanto, la situación sigue deteriorándose. El alquiler ya no es una opción transitoria, sino una solución crónica, que no se acompaña de las garantías necesarias para arrendadores ni de la asequibilidad que precisan los inquilinos. Los precios siguen creciendo, la edad media de los inquilinos aumenta, y las familias son desplazadas a las afueras.

📌 Un sistema al borde del colapso

La radiografía del mercado del alquiler en España que nos ofrecen FAI y SEAG pone en evidencia un sistema en clara crisis estructural. Frente a una demanda en aumento y una oferta en retirada, los precios se disparan y el acceso a la vivienda se complica para capas cada vez más amplias de la población.

Mientras no se afronte el problema desde una perspectiva global, coordinada y estructural, las consecuencias serán cada vez más visibles: expulsión social, envejecimiento del perfil arrendatario, mayor inseguridad habitacional y crecimiento de los desequilibrios urbanos.

La vivienda, derecho constitucional y necesidad básica, no puede seguir dejada al libre juego del mercado sin intervención inteligente y planificada. La ciudadanía lo demanda y el tiempo se agota. 🏚️📉