El Colegio de Registradores acaba de publicar el avance mensual de su Estadística Mercantil, que recoge los principales actos inscritos en los Registros Mercantiles y ofrece una fotografía bastante fiel de la salud del tejido productivo español. Los dos indicadores analizados en esta entrega son la constitución de nuevas sociedades y las ampliaciones de capital, dos termómetros complementarios que miden, desde ángulos distintos, la confianza de ciudadanos y empresas en la marcha de la economía.
La contracción de abril interrumpe once meses de crecimiento
El número de nuevas empresas constituidas es quizá el dato más directo para evaluar el optimismo emprendedor en un momento dado. En abril de 2026 se registraron 11.656 nuevas sociedades en España, frente a las 11.877 del mismo mes del año anterior, lo que arroja un descenso del 1,9 %. El dato no es dramático en términos absolutos, pero su lectura en contexto resulta más significativa: llega después de once meses consecutivos de tasas positivas, una racha que había arrancado con fuerza tras el espectacular repunte del 35,9 % registrado en mayo de 2025. Desde entonces y hasta marzo de este año, el crecimiento medio se había mantenido en torno al 11,9 %, un ritmo sólido aunque progresivamente más moderado.
El dinamismo observado en febrero y marzo apuntaba a un pico de actividad de carácter coyuntural, probablemente alimentado por decisiones adelantadas ante un entorno cambiante. Lo que viene después —la caída de abril— podría interpretarse como la resaca natural de ese impulso, aunque los datos por sí solos no permiten descartar que sea el inicio de un cambio de tendencia más sostenido.
La situación geopolítica internacional, en el trasfondo
Los registradores no eluden el elefante en la habitación: la incertidumbre geopolítica global aparece señalada como uno de los factores que podrían explicar la contracción de abril. No es una hipótesis descabellada. La tensión arancelaria entre grandes potencias, los conflictos armados abiertos en varios frentes y la volatilidad de los mercados financieros componen un telón de fondo que dificulta la toma de decisiones empresariales, especialmente las que implican compromisos a largo plazo como fundar una empresa. Cuando el horizonte se nubla, muchos emprendedores optan por esperar.
Este tipo de cautela no se manifiesta necesariamente en cifras macroeconómicas inmediatas, pero sí en indicadores adelantados como la creación de sociedades, que funcionan como un sensor temprano del ánimo económico. En ese sentido, el dato de abril merece seguimiento en los próximos meses para ver si se trata de un bache puntual o de algo más estructural.
La actividad en las diferentes comunidades autónomas
El desglose territorial revela que la caída no es un fenómeno uniforme, pero sí suficientemente extendido como para arrastrar el balance global hacia terreno negativo. Once comunidades autónomas registraron descensos en la creación de empresas durante abril, mientras que algunas regiones como Asturias, La Rioja o Navarra mostraron crecimientos reseñables. El problema es que estas comunidades tienen un peso relativo menor en el conjunto nacional, de modo que sus buenos resultados no llegan a compensar lo que ocurre en los grandes mercados.
Y en los grandes mercados, las noticias no son buenas. Madrid, Cataluña y Andalucía, las tres locomotoras del tejido empresarial español, registraron retrocesos en abril. Estas tres comunidades concentran de forma conjunta cerca del 60 % de todas las nuevas empresas constituidas en España, así que cuando caen a la vez, el efecto sobre el dato nacional es inmediato e inevitable. El contraste entre el dinamismo de regiones medianas y el frenazo de las grandes economías regionales es uno de los elementos más llamativos de esta estadística.
Las ampliaciones de capital observan importantes alzas
Si la creación de empresas ofrece una lectura algo decepcionante, las ampliaciones de capital cuentan una historia diferente y más optimista. Este indicador mide la disposición de las empresas ya existentes a invertir en su propio crecimiento, lo que refleja confianza en la viabilidad de sus proyectos y en las perspectivas económicas a medio y largo plazo.
La tendencia de los últimos doce meses es globalmente favorable, con predominio de los incrementos sobre los retrocesos. Los únicos descensos registrados en ese periodo fueron de escasa magnitud —un -0,2 % en octubre y un -1,3 % en febrero— y no alteraron la dinámica general. Abril de 2026 añade un dato especialmente robusto: un repunte del 8,1 % en el número de ampliaciones, que refuerza la imagen de una evolución estable con ligeras oscilaciones pero sin señales de deterioro.
Por territorios, Madrid encabeza el ranking con 736 operaciones de ampliación, un 4,7 % más que en el mismo mes del año anterior. Cataluña la sigue con 566 ampliaciones y un crecimiento del 15,7 %, uno de los más destacados entre las grandes comunidades. Cantabria y Canarias lideran los incrementos porcentuales en el conjunto del territorio, mientras que Asturias y La Rioja son las que presentan los descensos más pronunciados en este apartado, una curiosa coincidencia con su buen comportamiento en creación de empresas.
En conjunto, abril ofrece un panorama mixto: un tropiezo en la creación de nuevas sociedades que no conviene magnificar pero tampoco ignorar, y un comportamiento sólido en las ampliaciones de capital que sugiere que las empresas con trayectoria siguen apostando por el crecimiento. La clave estará en si el dato de abril marca un suelo puntual o el inicio de una corrección más prolongada.