El sueño de veranear junto al mar se aleja cada vez más del bolsillo medio de los españoles. Los precios de los alquileres vacacionales en la costa española siguen al alza en 2025, y aunque la subida media se ha moderado hasta el 7 %, lo cierto es que los importes siguen muy por encima del IPC y cada vez resulta más complicado encontrar algo “razonable” cerca de la arena sin hipotecar parte del sueldo o directamente renunciar a las vacaciones.

Y eso si es que logras reservar algo. Porque además de caros, los alojamientos vuelan. La demanda sigue creciendo a pesar de los precios, empujada por un mercado turístico voraz que convierte la vivienda en mercancía rentable antes que en un derecho básico, incluso para unas simples vacaciones.

Incremento medio del 7 %, pero con zonas fuera de madre 🧾📈

Según el último Informe de Alquiler en Costa 2025 elaborado por Grupo Tecnitasa, alquilar un apartamento en primera línea de playa cuesta ya 1.270 € a la semana de media, casi 110 euros más que el año pasado. Y eso, insistimos, es el promedio. Porque hay zonas donde el precio se ha disparado por encima del 12 %, convirtiendo el derecho al descanso estival en un lujo reservado a minorías.

Este 7 % de subida media triplica el IPC previsto, y aunque es inferior al 10 % del verano pasado, sigue siendo una cifra insultante para miles de familias trabajadoras que ya deben cuadrar sus presupuestos anuales para poder pasar unos días en la costa.

Y no estamos hablando de mansiones con piscina y pista de pádel: por ese precio, lo que se alquila en muchos casos es un piso de dos habitaciones con terraza compartida.

Puerto Banús en cabeza y en el lado opuesto Castellón o Cantabria 💎➡️🧊

Las zonas más exclusivas siguen disparadas y no conocen límites. En Puerto Banús (Marbella) se alcanzan los 3.700 €/semana por un apartamento de 110 m², mientras que en Santanyí (Mallorca), una vivienda aislada de 250 m² se alquila por 3.400 € semanales.

En el extremo opuesto encontramos aún algunos reductos donde los precios se resisten al frenesí especulativo. En Valdenoja (Santander), un pequeño piso de 30 m² se puede alquilar por 510 € a la semana, y en Moncófar o Vinaroz (Castellón) los apartamentos de 70 m² rondan los 550 €.

Ahora bien, si uno se despista, también estas zonas se están encareciendo rápidamente. Los “chollos” duran poco y se reparten entre quienes tienen la suerte (o la agilidad) de reservar antes de que llegue el verano.

Andalucía la que más sube: hasta un 12 % más 🧨🌞

La comunidad que lidera el encarecimiento de los alquileres vacacionales en 2025 es Andalucía, con aumentos que superan el 12 % en provincias como Cádiz y Málaga.

  • En San Roque (Cádiz), el alquiler de un apartamento de 130 m² ha pasado de 1.900 € a 2.300 € semanales.

  • En Nerja (Málaga), el alquiler en primera línea de mar alcanza ya los 1.450 €/semana, frente a los 850 € del año anterior.

Estas cifras son reveladoras. En solo un año, una familia que quiera pasar una semana en Nerja necesita un 70 % más de presupuesto, lo que nos lleva a una reflexión incómoda: ¿quién se puede permitir hoy veranear como antes?

La respuesta está en el desequilibrio entre la oferta disponible, la alta demanda turística y una política de vivienda que fomenta el alquiler turístico frente al residencial, haciendo que la rentabilidad esté muy por encima de la función social de la vivienda.

También suben los precios en Galicia, Cataluña y el norte peninsular 🌊🏞️

El alza no se limita al sur. El norte, antaño refugio veraniego más económico, también experimenta subidas significativas:

  • En A Coruña (Playa de Riazor), un piso de 85 m² se alquila por 1.400 €/semana, 100 euros más que en 2024.

  • En Vicedo (Lugo), el alquiler sube de 550 a 650 €/semana.

  • En Lloret de Mar (Girona), el precio pasa de 1.000 a 1.200 €/semana para un apartamento de 70 m².

  • En Castelldefels (Barcelona), los precios ya alcanzan los 1.830 €/semana.

  • En Mundaka (Vizcaya), un piso de 100 m² se sitúa en 1.060 €/semana.

Las subidas son generalizadas y, aunque con distinta intensidad, reflejan una dinámica especulativa que afecta a casi todo el litoral español, empujando a los residentes de toda la vida y dificultando el acceso a una estancia veraniega a quienes no cuentan con altos ingresos.

¿Y dónde se mantienen los precios del alquiler vacacional este verano? ⚖️😌

En algunas provincias, los precios han resistido el empuje inflacionario, al menos de momento:

  • En O Grove (Pontevedra), un apartamento de 75 m² sigue en 950 €/semana.

  • En El Puig (Valencia), se mantienen los 710 €/semana por apartamentos de 80 m².

  • En Islantilla (Huelva), un adosado de 75 m² cuesta lo mismo que en 2024: 985 €/semana.

  • En Llanes (Asturias), un apartamento de 60 m² ronda los 780 €/semana.

Estos enclaves permiten aún cierto margen a los presupuestos más ajustados, aunque la disponibilidad de estas viviendas es limitada y la competencia feroz. Aquí gana el que reserva primero, y no necesariamente el que más lo necesita.

El mercado se modera… pero los precios siguen altos y subiendo 📊🚀

El mercado del alquiler vacacional se está desacelerando ligeramente, pero sigue siendo caro. El incremento del 7 % es más bajo que el del año pasado, sí, pero se acumula sobre subidas continuadas desde 2020, lo que ha llevado a que el precio medio se haya encarecido casi un 40 % en solo cinco años.

Además, el análisis muestra una oferta cada vez más dispar:

  • Mejores calidades.

  • Ubicaciones más premium.

  • Servicios añadidos.

Todo eso sube la media y aleja aún más la posibilidad de veranear de forma asequible para buena parte de la población.

Vacaciones para pocos, rentabilidad para muchos 💭🏚️

Lo que está ocurriendo con el alquiler vacacional no es un fenómeno nuevo, pero en 2025 ha cristalizado un modelo excluyente: solo quien tiene dinero puede veranear en la costa, y los propietarios que apuestan por el alquiler turístico obtienen rentabilidades que multiplican por tres o por cuatro las del alquiler tradicional.

No es casualidad. Es la consecuencia directa de un mercado de vivienda tensionado, de una legislación permisiva con el alquiler turístico y de una demanda internacional constante que empuja los precios hacia arriba año tras año.

Mientras tanto, los residentes no encuentran vivienda a precios razonables y los veraneantes españoles se ven expulsados de sus propias costas.

La paradoja es amarga: en un país con más de 3 millones de viviendas vacías, veranear en la playa se ha convertido en un lujo que no todos se pueden permitir.

Date prisa, que los precios siguen subiendo 📅⚠️

Si estás pensando en alquilar algo para este verano, no lo dejes para mañana. La oferta buena y asequible ya se ha reservado. Los precios seguirán subiendo conforme se acerque agosto, y los datos no mienten: quien espera, paga más… si es que llega a encontrar algo.

Vacaciones sí, pero no para todos. La evolución del alquiler vacacional en 2025 es solo una cara más de la crisis estructural de la vivienda en España. Un mercado orientado al beneficio rápido y la rentabilidad turística han convertido algo tan básico como veranear en un privilegio. Y mientras no cambien las reglas del juego, seguirán ganando los de siempre.

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