Hay negocios que salen bien y hay negocios que salen redondos. Y luego está lo de Blackstone en España, que merecería estudiarse en las escuelas de negocios como ejemplo de cómo convertir vivienda pública y crisis ajenas en dividendos propios. El gigante estadounidense ha cerrado la venta de la cartera residencial de su socimi Fidere al fondo canadiense Brookfield por 1.050 millones de euros, y las cuentas que acaban de publicarse en BME Growth confirman lo que ya se intuía: Blackstone continúa ampliando beneficios a costa de la vivienda de los españoles, y lo hace con una eficiencia que ya quisieran para sí muchas administraciones públicas a la hora de construirla.

Fidere Patrimonio gana 518,9 millones vendiendo su cartera residencial

Fidere Patrimonio gana 518,9 millones vendiendo su cartera residencial en un ejercicio extraordinario que apenas ha durado cuatro meses y medio, del 1 de enero al 18 de mayo, fecha en la que se hizo efectiva la salida de las sociedades que concentraban los inmuebles. Para ponerlo en perspectiva: en todo 2025 la socimi había registrado pérdidas de 4,65 millones de euros. El salto no tiene nada de milagroso. La enajenación de sus inversiones aportó 496,5 millones de euros, frente a una cifra de negocio de apenas 24,7 millones. El resultado de explotación se fue hasta los 520,5 millones. Es decir, el negocio no estaba en alquilar viviendas, sino en venderlas en el momento justo, con los precios en máximos y la demanda desesperada.

Remuneración extraordinaria para los accionistas

Y como en toda buena historia de éxito financiero, el final feliz es para los de siempre. La remuneración extraordinaria para los accionistas se ha diseñado para que no quede prácticamente nada en la caja: un dividendo a cuenta de 492,3 millones de euros ya aprobado por el consejo, más otros 26,64 millones que se propondrán a la junta con cargo al resultado del ejercicio. En total, casi la totalidad de los 518,94 millones ganados irá a parar a los bolsillos de los socios. Teniendo en cuenta que Blackstone controlaba el 98,6% del capital, la junta de accionistas tiene algo de reunión familiar. La retribución bruta alcanza los 48,87 euros por acción, una cifra que no necesita demasiados comentarios.

La mayoría de las 5.000 viviendas estaban en Madrid

La cartera traspasada a Brookfield la componen alrededor de 5.150 viviendas repartidas en 47 edificios, y la mayoría de las 5.000 viviendas estaban en Madrid, concretamente en la Comunidad. No es casualidad. Madrid es la plaza donde el alquiler está más tensionado y donde los precios de venta no dejan de batir récords, así que concentrar ahí el patrimonio ha sido una apuesta con muy poco riesgo. Su última tasación, a cierre de 2025, la situaba en 1.302 millones de euros. El precio final quedó por debajo, pero eso no debería preocupar a nadie en Nueva York: la revalorización respecto a lo que se pagó en su día es de las que hacen historia.

Una amplia cartera con vivienda pública

Porque aquí está el detalle que convierte una operación financiera más en algo bastante menos edificante. Estamos ante una amplia cartera con vivienda pública. Dentro del paquete figuran cerca de 1.860 viviendas protegidas que Blackstone compró en 2013 a la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) del Ayuntamiento de Madrid, bajo la alcaldía de Ana Botella. Aquella operación, avalada judicialmente, marcó el desembarco del fondo en el residencial español. Luego vendrían Móstoles, Alcorcón, Torrejón de Ardoz o Carabanchel. Viviendas levantadas con dinero público para familias con rentas bajas que acabaron en manos de quienes llegaron a España al olor de la carroña inmobiliaria, cuando bancos, Sareb y administraciones vendían a precio de saldo todo lo que tenían en el balance.

¿Qué sucede con los inquilinos?

¿Qué sucede con los inquilinos? Pues lo previsible. Brookfield no ha venido a gestionar alquileres, sino a vender piso a piso, y ha encargado el trabajo a Clikalia. El modelo es sencillo: reformar, sacar al mercado y vender a un precio medio de 295.000 euros. Los vecinos, muchos de ellos con años pagando religiosamente, han empezado a recibir burofaxes. A quienes tienen contratos que vencen en 2026 se les ha comunicado que no habrá renovación. A quienes quieren quedarse se les plantean subidas de hasta 500 euros al mes y la exigencia de acreditar ingresos mínimos de 3.000 euros mensuales. Alquileres que empezaron en torno a los 600 euros y ya superaban los 1.100. Los afectados hablan de desahucio silenciado: sin juez, pero con idéntico resultado.

Viviendas que fueron públicas se venden a precio de mercado

El resultado final es tan simple como indignante: viviendas que fueron públicas se venden a precio de mercado. El patrimonio que se construyó con dinero de todos para garantizar el acceso a un techo ya no está al alcance ni de quienes viven dentro. Los inquilinos han pedido que alguna administración ejerza el derecho de adquisición preferente para devolver esos pisos al parque público. Ministerio, Comunidad y ayuntamientos han respondido con un silencio atronador. Y el Real Decreto-ley 8/2026, que habría permitido prorrogar contratos y contener subidas, fue tumbado en el Congreso. Las administraciones que vendieron barato no aparecen cuando toca asumir las consecuencias.

Un gran beneficio desde un precio de compra de 68.000 euros la unidad

Hagamos las cuentas que nadie en el Ayuntamiento parece querer hacer. Blackstone pagó unos 128,5 millones de euros por aquellas viviendas protegidas, lo que supone un gran beneficio desde un precio de compra de 68.000 euros la unidad. Hoy, esos mismos pisos se revenden reformados por más de cuatro veces esa cantidad. Por el camino, el fondo ha cobrado rentas durante más de una década, ha visto cómo el mercado disparaba el valor de sus activos y se despide con casi 500 millones en dividendos. Todo perfectamente legal, faltaría más. Otra cosa es que alguien pueda explicarlo sin sonrojarse.

Otros fondos también hacen caja

Y no se trata de un caso aislado. Otros fondos también hacen caja aprovechando el tirón del mercado. La propia Blackstone sigue vendiendo unidad a unidad las más de 8.300 viviendas de Testa Residencial, con 196 millones ingresados por desinversiones en 2025 y 183,4 millones en 2024. Nuveen ha traspasado más de 600 pisos en Alcalá de Henares, Los Berrocales y Valencia por unos 180 millones. En el escaparate esperan carteras de Cerberus (3.300 unidades), Culmia/Oaktree (unas 3.000) y Avalon/Ares (unas 3.500). Que nadie se crea el cuento de que los fondos huyen por falta de seguridad jurídica: recogen beneficios y esperan la siguiente oportunidad. El negocio del siglo, sin duda. Depende, eso sí, de qué lado del contrato te toque estar.