El Gobierno Vasco ha aprobado este martes Alokaplus, un seguro público y gratuito con el que pretende convencer a los pequeños propietarios de algo que ningún anuncio institucional ha logrado hasta ahora: que alquilar su vivienda no es una ruleta rusa. El Ejecutivo calcula que hay unas 25.000 viviendas vacías en zonas de alta demanda que podrían volver al mercado si sus dueños dejaran de temer impagos, facturas de luz ajenas y paredes destrozadas. La idea es sensata. Otra cosa es que la letra pequeña y el presupuesto estén a la altura del titular, que ya se verá.
La confianza del propietario como objetivo principal
Conviene empezar por el diagnóstico. Según los últimos datos del Consejo General del Poder Judicial, la okupación está disminuyendo. Pero la psicosis ya está instalada, y no se desmonta con estadísticas. El propietario que tiene un piso cerrado no piensa en tendencias, piensa en el vecino que tardó dos años en recuperar su casa. Y hay un agujero que nadie ha llenado: no existen datos sobre los daños que sufren las viviendas en estos procesos, que pueden ser cuantiosos, sobre todo cuando además no se cobra un euro.
Conviene precisar también que Alokaplus no protege tanto frente a la okupación clásica, la del desconocido que entra en un piso vacío, como frente a la llamada inquiokupación: el inquilino con contrato que deja de pagar y no se va. Es el miedo real del pequeño arrendador, y es ahí donde el Gobierno Vasco ha decidido poner el foco.
Alokaplus cubrirá hasta 20 mensualidades
El seguro cubre tres conceptos: las rentas impagadas, los suministros que haya tenido que abonar el propietario y los desperfectos causados por culpa o negligencia del arrendatario. Con carácter general, el límite es de 14 mensualidades, que se amplía a 20 cuando el inquilino tiene 35 años o menos, o más de 65, forma parte de una familia monoparental o convive con menores o con personas con diversidad funcional o psíquica.
Pueden acogerse los pequeños propietarios, aquellos con menos de cinco viviendas, que destinen el inmueble a alquiler habitual. Quedan fuera las personas jurídicas. Y hay dos condiciones que estrechan bastante el embudo: la vivienda debe estar en una zona tensionada y la renta no puede superar el índice de precios de referencia. Cuando no se pueda aplicar ese índice, el tope será el 95% de la renta media del municipio según la estadística EMAL. Traducido: el Gobierno Vasco asegura, pero a cambio de que el propietario alquile a precio tasado. No es un seguro, es un trueque.
¿Cuál es la mecánica de funcionamiento del nuevo seguro?
Aquí está el detalle que más conviene leer dos veces. Alokaplus no se activa con el primer impago, sino cuando el juzgado admite a trámite la demanda de desahucio. Los meses previos, que en la práctica pueden ser varios, corren por cuenta del propietario.
A partir de ahí hay dos caminos. El primero consiste en esperar a recuperar la vivienda y pedir la ayuda en los tres meses siguientes, con un pago único. El segundo permite solicitarla en los seis meses posteriores a la admisión de la demanda, cubriendo como máximo ese medio año, y pedir después una ampliación cuando se recupere el inmueble. Es un sistema razonable, pero exige paciencia administrativa y judicial a partes iguales, que es justo lo que suele faltarle a quien no cobra.
Una vez que se publique cubrirá nuevos y antiguos contratos
El programa entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el BOPV, prevista para principios de noviembre, y podrá aplicarse tanto a contratos nuevos como a los ya vigentes. En los primeros basta con adjuntar un anexo al depositar el contrato y la fianza en el registro de arrendamientos de Euskadi. En los segundos habrá que firmar ese anexo como modificación del contrato y notificarlo. Es un acierto no dejar fuera a quien ya alquila, aunque cabe preguntarse cuántos contratos vigentes cumplirán el requisito de renta.
Pero el Gobierno Vasco no perderá el dinero pagado al propietario
Para adherirse, el inquilino debe firmar un compromiso por el que acepta devolver a la Administración lo que esta pague al propietario. El consejero de Vivienda, Denis Itxaso, lo ha dejado claro: el programa no borra deudas ni convierte el impago en una carga pública definitiva. Es decir, la Administración se coloca entre las partes, adelanta el dinero y luego persigue al moroso. Lo que el propietario no podía cobrar, ahora intentará cobrarlo Hacienda, que tiene bastante más músculo.
Eso sí, la firma exige un acuerdo previo entre ambas partes. El inquilino que planea pagar firmará lo que haga falta sin preocupación. El problema será explicarle al inquilino problemático por qué tiene que firmar que será la Hacienda vasca la que le perseguirá en caso de impago.
Un presupuesto que cabe en una cartera
Y llegamos a la cifra que enfría el entusiasmo. Alokaplus contará con 250.000 euros para lo que queda de año y con dos millones anuales a partir de 2027. Si un siniestro medio ronda las 14 mensualidades de un alquiler moderado, más suministros y desperfectos, el dinero de este año da para unas pocas decenas de casos. El de los próximos, para algunos cientos. Muy lejos de las 25.000 viviendas que se aspira a desbloquear.
Claro que un seguro no se dimensiona para que todos lo usen, sino para que todos se sientan protegidos. Si funciona, buena parte de su valor estará en no tener que activarlo nunca. La pregunta es si el propietario vasco se fiará de una póliza con hucha de comunidad de vecinos. Por ahora, la intención es buena. El examen lo pondrá el primer juzgado que tarde un año en devolver unas llaves.