La Comisión de Territorio de Cataluña ha dado luz verde definitiva al nuevo Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM) de Mollet del Vallès, el documento que, según el propio ayuntamiento, marcará el rumbo de la ciudad durante las próximas décadas. Y como suele suceder cada vez que una administración local o autonómica presenta un plan urbanístico de este calibre, el discurso oficial se llena de palabras como vivienda asequible, sostenibilidad y crecimiento ordenado. Falta por ver, como casi siempre en estos casos, si el papel aguanta el paso de los años y de los sucesivos gobiernos municipales que tendrán que ejecutarlo, porque entre aprobar un POUM y ver las grúas levantando pisos suele haber una distancia considerable, y no pocas veces algún cambio de legislatura que ralentiza o directamente aparca lo prometido.

Dicho esto, las cifras que plantea Mollet no son menores. El planeamiento parte de una previsión de población que podría llegar a los 58.500 habitantes en 2040, y para encajar ese crecimiento contempla una oferta global de cerca de 2.950 nuevas viviendas. Es una cifra que sitúa a Mollet entre los municipios catalanes con una apuesta residencial más ambiciosa para las próximas décadas, aunque conviene recordar que hablamos de un horizonte muy largo y de un plan que deberá sortear licencias, urbanización de suelo, financiación y, en última instancia, la voluntad política de quienes gobiernen la ciudad en cada momento.

Casi la mitad serán viviendas asequibles

El dato que más se ha subrayado desde el consistorio es el del peso de la vivienda protegida. De las casi 2.950 viviendas previstas, 1.552 serán protegidas, más de la mitad del total. Sumando estas unidades a las viviendas ya existentes o en promoción y a las actuaciones de dotación residencial, el ayuntamiento calcula que el parque destinado a políticas sociales podría alcanzar las 4.132 viviendas. Es el titular que mejor vende cualquier plan urbanístico en plena crisis de acceso a la vivienda, y el porcentaje de reserva es alto comparado con otros planeamientos de la región metropolitana. Ahora bien, la distancia entre lo calificado como protegido sobre el papel y lo efectivamente construido y adjudicado suele ser notable, así que este será el indicador a vigilar en los próximos años.

Un desarrollo contenido con diversas zonas de crecimiento

El ayuntamiento insiste en que el modelo elegido es el de una ciudad compacta y de crecimiento contenido, y no el de una expansión extensiva hacia la periferia. El principal sector de desarrollo será el Calderí, donde se prevén unos 1.406 pisos, con una reserva del 40% para vivienda protegida. Junto a este gran sector, el POUM incorpora planes de mejora urbana repartidos por distintos barrios, priorizando la regeneración de zonas ya consolidadas antes que abrir nuevo suelo. La alcaldesa, Mireia Dionisio Calé, ha calificado la aprobación como un «día histórico» y ha defendido un modelo de «crecimiento contenido y sostenible». Son palabras que cualquier regidor firmaría el día de aprobar un plan así; el verdadero examen llegará cuando toque tramitar cada sector y comprobar si esos porcentajes se mantienen intactos hasta la escritura final.

Nuevos espacios industriales y actualización de los existentes

Más allá de la vivienda, el POUM reserva suelo para consolidar Mollet como polo económico del Vallès. Los principales desarrollos se concentran en Can Prat, Can Prat Sud y la Teneria, que sumarán más de 323.000 metros cuadrados de techo para actividades económicas, a los que se añadirán 42.783 metros cuadrados en el sector del Calderí. El plan apuesta también por modernizar los polígonos industriales existentes, incorporar usos compatibles con la industria y favorecer actividades de mayor valor añadido. Es un capítulo que suele quedar en segundo plano frente al debate de la vivienda, pero resulta igual de determinante para que la ciudad no acabe convertida en un simple dormitorio del área metropolitana de Barcelona.

Sin dejar de lado los espacios verdes y la sostenibilidad

El plan dibuja además una gran estructura verde que conectará los dos espacios naturales del municipio, Gallecs y el río Besòs, reforzada con ejes cívicos, calles verdes e itinerarios para peatones y bicicletas que enlazarán barrios, equipamientos y espacios libres. Gallecs consolida su papel como gran parque territorial metropolitano, con protección expresa de sus valores agrícolas, ecológicos y paisajísticos. Sobre el papel es un planteamiento coherente y necesario; en la práctica, este tipo de compromisos ambientales suele ser de los primeros en sufrir recortes o retrasos cuando los presupuestos municipales aprietan.

La integración del río Besós

Uno de los puntos más destacados es la voluntad de mejorar la accesibilidad al río Besòs y superar las barreras físicas que hoy dificultan su conexión con la trama urbana, convirtiendo el entorno fluvial en un espacio de relación ambiental y ciudadana, algo que llevan años reclamando buena parte de los municipios que atraviesa este río. El POUM también incorpora medidas de movilidad para reducir el impacto de infraestructuras como la AP-7, la C-17 y las líneas ferroviarias, con nuevos aparcamientos de intercambio modal junto a las estaciones.

Mollet del Vallès en la próxima década

Con la aprobación definitiva, Mollet del Vallès dispone ya del marco urbanístico llamado a guiar su desarrollo residencial, económico y ambiental durante los próximos años. El plan combina ingredientes que hoy resultan casi obligatorios en cualquier propuesta urbanística que se precie: más vivienda protegida, crecimiento contenido, refuerzo económico y compromiso ambiental. La pregunta, como en tantos otros municipios y comunidades autónomas que han presentado planes similares últimamente, no es tanto qué dice el documento como qué parte se traducirá realmente en viviendas entregadas, suelo urbanizado y presupuestos ejecutados dentro de los plazos anunciados. Los POUM tienen vocación de durar décadas, y en ese tiempo caben varias legislaturas y, con demasiada frecuencia, varias revisiones a la baja de los objetivos iniciales. Mollet ha dado el primer paso, que no es poco; el resto de la carrera, la que de verdad importa a quien busca un piso asequible, todavía está por correr.