El mercado inmobiliario español sigue sin dar tregua. El precio de la vivienda usada cerró el mes de mayo con una subida interanual del 16,9%, situándose en 2.795 euros por metro cuadrado, su nivel más alto desde que idealista tiene registros. En el último trimestre, la escalada ha sido del 4,5%, y respecto al mes anterior, del 1,7%. Son cifras que, leídas en frío, resultan devastadoras para cualquier familia que no haya llegado al mercado antes de que el ascensor empezara a subir sin freno.

Lo más llamativo no es solo la magnitud del alza, sino su carácter prácticamente universal. Da igual en qué rincón de España busques casa: los precios son más altos que hace un año en todas y cada una de las comunidades autónomas. No hay refugio geográfico, no hay mercado que haya resistido la presión. El tirón demográfico, la escasez estructural de vivienda nueva y la incapacidad política para dar una respuesta a la altura del problema siguen alimentando una espiral que ya no distingue entre grandes ciudades y capitales de provincia medianas.

Y lo más perturbador: ni la caída de las compraventas —que han descendido un 2,6% en el primer trimestre del año— ha logrado enfriar los precios. El mercado, en teoría, debería responder a la menor demanda con cierta moderación. No lo hace. Porque el problema no es de demanda, sino de oferta. Mientras no haya suficientes viviendas para absorber a quienes necesitan un techo, los precios seguirán su marcha.

Todas las comunidades autónomas muestran subidas anuales: la brecha entre regiones se ensancha

La unanimidad en las subidas no oculta que la intensidad varía enormemente según la región. En un extremo, la Región de Murcia lidera el ranking con un encarecimiento del 24,6% en doce meses, una cifra que habría resultado escandalosa hace apenas tres años y que hoy se publica casi sin inmutarse. Le siguen Cantabria (+19%), Andalucía (+18,3%) y Asturias (+17,1%), todas por encima de la media nacional.

Por debajo de esa media se sitúan comunidades como Cataluña (+14,2%), la Comunidad de Madrid (+11,9%) o Euskadi (+11,5%), lo que no deja de ser una ironía: los mercados más caros en términos absolutos son los que suben con algo más de moderación, simplemente porque ya habían agotado buena parte del recorrido alcista en años anteriores.

En el lado opuesto de la tabla, Baleares (+7,8%) y Canarias (+8%) protagonizan los menores ascensos interanuales. Pero conviene no engañarse: que suban menos no significa que sean asequibles. Todo lo contrario.

Las mayores subidas en Murcia, pero Baleares sigue siendo la autonomía más cara con 5.285 euros/m²

El archipiélago balear se reafirma como el territorio más caro de España con 5.285 euros por metro cuadrado, una cifra que pone de manifiesto que comprar una vivienda usada de tamaño medio en Mallorca o Ibiza está directamente fuera del alcance de cualquier asalariado sin patrimonio previo. Le sigue la Comunidad de Madrid, con 4.739 euros/m², y a mayor distancia Euskadi (3.546 euros/m²), Canarias (3.281 euros/m²), Cataluña (2.923 euros/m²) y Andalucía (2.919 euros/m²).

En el extremo opuesto, Extremadura (1.077 euros/m²), Castilla-La Mancha (1.106 euros/m²) y Castilla y León (1.336 euros/m²) mantienen los precios más bajos, aunque también ellas han encarecido sus viviendas de forma significativa en el último año.

Diez provincias ya superan los 2.500 euros/m² y solo Ourense registra un descenso

A nivel provincial, 49 de las 50 provincias han visto subir sus precios en el último año. La única excepción es Ourense, con una caída marginal del 0,9%, casi testimonial. En el resto, la tónica es de subidas generalizadas, con Murcia (+24,6%), Valencia (+23,5%), Toledo (+20,9%), Almería (+19,1%) y Cantabria (+19%) encabezando la clasificación. En Madrid el alza fue del 11,9% y en la provincia de Barcelona, del 13,2%.

Las provincias más caras en términos absolutos son Baleares (5.285 euros/m²), Madrid (4.739 euros/m²), Guipúzcoa (4.367 euros/m²) y Málaga (4.158 euros/m²). En el extremo contrario, Ciudad Real (816 euros/m²), Jaén (875 euros/m²) y Cuenca (901 euros/m²) son las únicas que aún están por debajo del millar de euros por metro cuadrado.

San Sebastián sigue como la capital más cara de España, con 6.364 euros/m²

Entre las capitales de provincia, el panorama no es más alentador. Todas han registrado subidas interanuales, salvo Melilla (-1%). Ciudad Real encabeza las subidas con un 23,1% de incremento en doce meses, seguida de Murcia (+20,1%), León (+19,2%), Pontevedra (+18,2%) y Salamanca (+17,8%). En el extremo opuesto, Huesca (+2,5%) y Lugo (+2,6%) son las que menos han subido.

San Sebastián mantiene su corona como la capital más cara de España, con 6.364 euros por metro cuadrado en mayo. Madrid alcanza los 5.984 euros/m² y Barcelona, los 5.243 euros/m². En el extremo opuesto, Zamora es la capital más económica con 1.368 euros/m², seguida de Jaén (1.385 euros/m²) y Lugo (1.460 euros/m²). La brecha entre Donostia y Zamora supera ya los 5.000 euros por metro cuadrado: dos Españas que viven realidades inmobiliarias absolutamente incomparables.

Perspectivas para el resto del año: sin alivio a la vista para quienes no tienen patrimonio

El escenario que dibuja este dato de mayo no invita al optimismo. La combinación de escasez estructural de vivienda, presión demográfica sostenida y política de vivienda aún insuficiente no va a resolverse de un trimestre para otro. Que las compraventas hayan caído un 2,6% y los precios hayan seguido subiendo con fuerza es la señal más clara de que el mercado residencial español no se enfría por la vía de la demanda: se enfriará, si es que alguna vez lo hace, cuando llegue oferta suficiente al mercado. Y eso, de momento, no está en el horizonte inmediato.

Mientras tanto, las familias sin patrimonio —es decir, la mayoría— siguen siendo expulsadas de un mercado que cada mes les aleja un poco más del acceso a una vivienda digna. Los datos de mayo de 2025 no son una anomalía: son la consolidación de una tendencia que lleva años sin respuesta política a la altura del problema.