El Colegio de Registradores ha presentado su avance provisional de la Estadística Registral Inmobiliaria correspondiente a julio de 2026, elaborado sobre el 94,9% de los registros, y el mensaje que se desprende no admite matices: el mercado de la vivienda vuelve a pisar el freno. En el mes se han registrado 118.000 compraventas totales, un 4,7% menos que en julio de 2025, mientras que las compraventas de vivienda han caído hasta las 60.500 operaciones, un descenso interanual del 7,7%, el más pronunciado en más de dos años. Y no es un tropiezo puntual: de los siete meses transcurridos de 2026, seis han cerrado en números rojos, con junio como única excepción. El relato de una recuperación sostenida del sector residencial empieza a hacer aguas, y los datos, no las opiniones, son los que lo dicen.
También experimenta un leve descenso la contratación de hipotecas
El crédito hipotecario, que hasta ahora había servido de colchón frente a la desaceleración de las compraventas, también empieza a resentirse. En julio se firmaron 57.400 hipotecas sobre cualquier tipo de inmueble, un 0,6% menos que un año antes, y es la primera caída en el total de hipotecas en 25 meses. Centrándonos en vivienda, se constituyeron algo menos de 43.300 hipotecas, un descenso interanual del 4,2%, la segunda bajada del año tras la de mayo. El dato que de verdad debería hacer reflexionar es otro: el número de hipotecas sobre vivienda ya supera el 70% de las compraventas de vivienda desde hace siete meses, alcanzando el 71,6% en julio. Traducido: cada vez menos operaciones se cierran sin financiación, señal de que la fortaleza del mercado depende más del acceso al crédito que de una demanda genuinamente sólida.
Las compraventas por comunidades autónomas
El mapa autonómico confirma que julio no ha perdonado a casi nadie. Solo cuatro comunidades han logrado incrementos en compraventas totales: Galicia (3,2%), Murcia (3,0%), Castilla y León (2,0%) y Navarra (0,4%). En el extremo opuesto, Melilla (-23,4%), Baleares (-15,4%), Aragón (-11,0%) y País Vasco (-10,5%) protagonizan los mayores desplomes. Si nos ceñimos a la vivienda, solo Navarra (26,4%), Castilla y León (6,2%) y Castilla-La Mancha (2,4%) crecen, mientras Cantabria (-17,6%), Baleares (-15,6%), Melilla (-15,5%) y Asturias (-15,5%) encabezan las caídas. Lo más revelador, sin embargo, llega de los grandes mercados: Comunidad Valenciana (-12,2%), Madrid (-10,9%), Cataluña (-7,9%) y Andalucía (-7,2%) también retroceden en vivienda, lo que desmonta la idea de que la debilidad se limita a mercados periféricos o de segunda residencia. En volumen absoluto, Andalucía sigue siendo la locomotora, con más de 22.500 compraventas totales y por encima de 12.250 en vivienda, seguida de Cataluña (9.966), Comunidad Valenciana (9.277) y Madrid (6.337).
Las hipotecas también descienden en la mayor parte de las CC.AA.
En el terreno hipotecario la foto es igual de desigual. El número total de hipotecas crece en nueve comunidades, con Asturias (11,3%) y Galicia (10,2%) a la cabeza, mientras Aragón (-25,2%), Cantabria (-23,3%) y La Rioja (-20,6%) superan el 20% de caída. En hipotecas sobre vivienda, suben en solo seis comunidades y bajan en trece: destacan los repuntes de Baleares (24,9%), Castilla y León (9,2%) y Asturias (7,1%), frente a los desplomes de Cantabria (-32,3%), Canarias (-23,7%), Aragón (-22,1%) y La Rioja (-21,4%). Entre los grandes mercados, únicamente Cataluña logra subir las hipotecas sobre vivienda (2,9%), mientras Comunidad Valenciana (-2,2%), Madrid (-3,8%) y Andalucía (-8,4%) —esta última, la única por encima de la media nacional de caída— cierran en negativo. Cataluña lidera también en volumen, con más de 11.100 hipotecas totales y cerca de 8.700 sobre vivienda, por delante de Andalucía (8.200), mientras Madrid y la Comunidad Valenciana se mueven en la horquilla de las 5.300-5.600 hipotecas sobre vivienda.
Las previsiones para la segunda mitad del año
Los propios datos del Colegio de Registradores dibujan una línea de tendencia poco disimulable: desde enero de 2026 las compraventas totales se han estabilizado, pero las de vivienda han entrado en una senda claramente divergente, encadenando descensos que culminan en la peor cifra del año en julio. El crédito, que había resistido mejor, empieza también a mostrar grietas, con la primera caída hipotecaria total en más de dos años. Si a esto se suma que la financiación ya cubre el 71,6% de las operaciones de vivienda, el mensaje para la segunda mitad de 2026 es de cautela: no se trata de un mercado que se hunde, sino de uno que cada vez depende más de la hipoteca para sostenerse, en un contexto de comparativas interanuales exigentes frente a un segundo semestre de 2025 más fuerte. Cabe esperar, por tanto, más divergencia regional, una desaceleración adicional en las grandes plazas y poca margen para el triunfalismo que algunos sectores insisten en repetir cada trimestre.