Navarra fue la segunda comunidad autónoma, tras Catalunya, en activar esta herramienta y hoy ha puesto cifras oficiales encima de la mesa. Desde el 30 de julio, fecha de entrada en vigor de las zonas tensionadas, el precio medio del alquiler ha descendido un 8,6% en los municipios afectados. El alquiler medio pasó de 848 euros en el segundo trimestre a 774 euros en el cuarto trimestre de 2025, una corrección relevante en un contexto nacional marcado por subidas generalizadas y por una creciente dificultad de acceso a la vivienda.
Lo más llamativo para quienes auguraban el desastre es que la oferta no solo no se ha hundido, sino que se ha mantenido estable. En los 21 municipios donde se aplica el control de rentas se formalizaron 4.202 contratos de alquiler en 2025, frente a los 4.176 del año anterior. Datos muy poco compatibles con la narrativa del “mercado arrasado” que algunos repiten con sorprendente perseverancia.
En los 21 municipios donde se está aplicando el tope de rentas, el precio de los arrendamientos descendió un 8,6% de media
La vicepresidenta tercera y consejera de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias del Gobierno de Navarra, Begoña Alfaro, fue la encargada de presentar los datos del registro oficial de contratos de alquiler, un matiz nada menor. No se trata de estimaciones, sondeos ni informes de portales privados, sino de un registro público en el que es obligatorio inscribir todos los contratos. Una herramienta que permite conocer con precisión qué ocurre realmente en el mercado.
Alfaro subrayó que el mantenimiento de la oferta “rompe con el mantra del desplome” al que suelen aferrarse los intereses privados del sector que rechazan cualquier regulación. Una afirmación que, vista la evolución de los precios y del número de contratos, resulta difícil de rebatir con datos. Navarra demuestra que la intervención, aplicada con un marco jurídico claro, no expulsa automáticamente vivienda del mercado, sino que puede corregir precios inflados.
Casi nueve de cada diez contratos de alquiler formalizados en Navarra lo han sido en estos municipios
Otro dato especialmente revelador es que casi el 90% de los contratos de alquiler firmados en 2025 se localizan en los 21 municipios declarados tensionados, incluida Pamplona. Es decir, la mayor parte del mercado real del alquiler en Navarra se está desarrollando precisamente en las zonas donde se aplica el control de precios.
Esta concentración confirma que las zonas tensionadas no son un experimento marginal, sino el núcleo del mercado del alquiler en la comunidad. También refuerza la validez de los datos, al provenir de un registro exhaustivo y obligatorio, a diferencia de lo que ocurre en otros territorios donde la información depende en exceso de fuentes privadas y parciales.
Zonas tensionadas desde el 30 de julio
La declaración de zonas tensionadas entró en vigor el 30 de julio y, desde entonces, el mercado ha mostrado una corrección de precios sin efectos colaterales graves. Eso no significa que el problema esté resuelto. Navarra también registra un aumento de los contratos de alquiler de temporada, que ya representan el 11% del total, frente al 4% del año anterior. Un crecimiento que la consejera atribuye a intentos de eludir la ley mediante contratos ficticios, una práctica que vuelve a poner el foco en la necesidad de control y supervisión.
La lectura estructural es clara: la regulación funciona cuando se acompaña de datos, vigilancia y voluntad política, pero no puede actuar sola. Sin una apuesta decidida por la obra pública y el incremento del parque de vivienda asequible, el control de precios es solo una medida de contención. Navarra ofrece una evidencia incómoda para quienes desprecian las zonas tensionadas desde el atril o la tribuna mediática: los precios pueden bajar sin que el mercado desaparezca.
Tras conocerse los datos, la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, apeló a “pelear” para que la Ley de Vivienda se cumpla en todo el país. No es una cuestión ideológica, sino aritmética. En un contexto de falta estructural de vivienda, permitir que los precios sigan desbocados tampoco ha demostrado ser una solución. Hoy, 305 municipios y más de nueve millones de personas viven ya en zonas tensionadas. Navarra acaba de demostrar que intervenir no es el problema; el verdadero problema es no hacer nada.