El mercado de la vivienda en Europa sigue tensionado, pero España vuelve a destacar por su intensidad. En el primer trimestre de 2025, el precio de la vivienda en nuestro país se disparó un 12,3% respecto al mismo periodo de 2024, según datos publicados por Eurostat. Esta cifra no solo supera la media europea, sino que la duplica con holgura. Mientras que en la eurozona el aumento fue del 5,4% y en el conjunto de la UE del 5,7%, España escala hasta el cuarto puesto entre los Veintisiete, solo por detrás de Portugal, Bulgaria y Croacia.
Este nuevo repunte evidencia que la escalada de precios no solo no se detiene, sino que se acelera pese a las recientes políticas de contención. Y lo hace a un ritmo que empieza a ser difícil de absorber para amplias capas de la población, especialmente jóvenes, familias vulnerables y trabajadores con ingresos medios y bajos. La vivienda vuelve a convertirse en un factor de exclusión social.
La escalada en España fue del 12,3% respecto a inicios de 2024
Si ya 2024 fue un año marcado por una evolución tensa en los precios inmobiliarios, 2025 está siendo aún más determinante. En España, los precios de la vivienda han subido un 3,6% solo en el primer trimestre, más del doble del ritmo del trimestre anterior (1,8%) y casi triplicando la media de la eurozona, que fue del 1,3%.
En el cómputo interanual, el 12,3% alcanzado por España solo ha sido superado por Portugal (16,3%), Bulgaria (15,1%) y Croacia (13,1%). Un dato que nos devuelve al podio de los países con mayor presión sobre el acceso a la vivienda y pone en evidencia que las medidas adoptadas hasta ahora están siendo claramente insuficientes.
Siete países de la UE han registrado incrementos de dos dígitos en tasa interanual
El fenómeno de los precios disparados no es exclusivo de España. Siete países europeos han registrado incrementos superiores al 10% en el primer trimestre de 2025:
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Portugal: +16,3%
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Bulgaria: +15,1%
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Croacia: +13,1%
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España: +12,3%
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Eslovaquia: +12,2%
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Hungría: +12,1%
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Países Bajos: +10,7%
Esto demuestra que la tensión sobre el mercado residencial se extiende por todo el continente, y afecta tanto a economías desarrolladas como a países en crecimiento. Solo Finlandia escapa de esta lógica, con una caída del 1,9% en los precios, lo que la convierte en el único Estado miembro donde se han abaratado las casas.
En la UE los alquileres han aumentado en el primer trimestre un 3,2% frente a un año antes
Pero no solo el mercado de compraventa está tensionado. El alquiler también sigue encareciéndose. En el primer trimestre de 2025, los alquileres han subido en la UE un 3,2% respecto al mismo periodo del año anterior, y un 0,9% en términos trimestrales. Se trata de una tendencia persistente desde 2010, cuando comenzó a recogerse esta estadística.
Desde aquel año, los alquileres se han incrementado en 26 países miembros y solo han bajado en uno: Grecia (-11%). En contraste, destacan los aumentos extremos en:
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Estonia: +220%
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Lituania: +184%
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Hungría: +124%
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Irlanda: +115%
En España, aunque los datos de alquiler son menos desbocados que los de venta, también muestran una clara trayectoria ascendente, especialmente en zonas urbanas y turísticas. Las políticas de contención del alquiler han sido parciales y su aplicación, desigual.
Los alquileres han aumentado en 26 países de la UE
Esta expansión del fenómeno también en el mercado del alquiler revela que la crisis de acceso a la vivienda es estructural y afecta al conjunto del espacio europeo, independientemente del sistema jurídico o las leyes específicas que adopte cada país.
La estadística es clara: en todos los países de la UE, salvo Grecia, los precios del alquiler han subido sostenidamente desde 2010. En muchos casos, el aumento ha superado con creces la inflación y los incrementos salariales, generando una presión sin precedentes sobre las economías familiares. La vivienda ha dejado de ser un derecho para convertirse en una de las principales fuentes de desigualdad social en el continente.
Hace falta una política europea de vivienda para todos los europeos
La lectura política de estos datos no admite matices: no basta con legislar país por país. La subida de precios es transversal a toda Europa, se produzca o no bajo el marco de una ley estatal de vivienda. Esto revela que la falta de un enfoque común está permitiendo el crecimiento descontrolado de un problema de base común:
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Escasez de oferta frente a demanda creciente
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Aumento del papel de la inversión institucional en el mercado residencial
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Impacto del turismo y del alquiler vacacional
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Reducción del parque público de vivienda social
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Dificultad de acceso para jóvenes y rentas medias
Frente a esta realidad, la Comisión Europea debería liderar un plan integral de vivienda asequible, social y sostenible, que combine financiación, normativa común y objetivos vinculantes para los Estados miembros. No se trata solo de proteger el derecho a la vivienda, sino de garantizar la cohesión territorial y social de la UE.
España: 40 trimestres consecutivos de subidas
Según el INE, con datos muy similares a los de Eurostat, España ha encadenado 40 trimestres consecutivos con subidas de precios. Entre enero y marzo de 2025, la vivienda de segunda mano subió un 12,3%, su mayor incremento desde 2007. La obra nueva, por su parte, se encareció un 12,2%.
Este crecimiento sostenido se produce en un contexto en el que, además, las condiciones de financiación han mejorado ligeramente: el euríbor ha bajado respecto al pico de 2023, y el crédito hipotecario vuelve a crecer, empujando aún más la demanda.
La Comisión Europea ya ha advertido a España de que la escasez de vivienda disponible, especialmente para alquiler social, es una amenaza para su desarrollo económico y su cohesión social. La recomendación es clara:
“Liberar suelo público, expandir el parque de vivienda social de alquiler y aumentar la financiación pública para vivienda asequible.”
Una emergencia europea sin respuesta coordinada
La subida de precios en España, que más que duplica la media europea, no es un fenómeno aislado ni coyuntural. Se inscribe en una tendencia continental, con raíces comunes y consecuencias similares: exclusión, desigualdad, fuga de jóvenes, pérdida de competitividad económica y desarraigo.
En 2025, no se puede seguir hablando de la crisis de la vivienda como un problema nacional. Es una emergencia europea que solo tendrá solución si se aborda desde la cooperación, la inversión pública y la regulación supranacional.
Porque, como demuestra el caso español y otros tantos, ni la burbuja inmobiliaria ni la precariedad habitacional entienden de fronteras.