Los datos del primer trimestre que acaba de publicar la AEV, la Asociación Española de Análisis de Valor, confirman una tendencia que llevamos meses observando en el mercado inmobiliario español: el volumen de actividad se mantiene prácticamente congelado, pero el dinero que se mueve alrededor de cada tasación no deja de crecer. Las 21 sociedades que integran la asociación han completado durante los tres primeros meses del año cerca de 255.000 tasaciones (254.615 informes exactos), una cifra casi calcada a la del mismo periodo de 2025, con una variación marginal del -0,1%. Sin embargo, mientras el número de operaciones se estanca, el importe total tasado ha crecido un 11,4%, hasta alcanzar los 118.916 millones de euros, un máximo histórico desde que existe esta serie estadística.
Este contraste —actividad plana, valor disparado— es la fotografía más reveladora del informe y anticipa lo que viene a continuación en cada uno de los segmentos analizados.
La mayor parte de las valoraciones se extienden para el mercado hipotecario
El mercado hipotecario sigue siendo, con diferencia, el gran protagonista de la actividad de tasación. Durante el primer trimestre, cerca del 70% de todos los informes emitidos correspondieron a esta finalidad, replicando las cifras récord que ya se alcanzaron en el mismo periodo de 2025. En números absolutos, se realizaron 172.619 tasaciones hipotecarias, un 2,4% menos que el año anterior, aunque esta ligera caída no debe interpretarse como debilidad: la actividad se mantiene dentro del rango más alto registrado desde que hay datos disponibles. Lo llamativo es que, aunque bajen levemente las operaciones, el importe total tasado en este segmento ha crecido un 17,7%, el salto más pronunciado de todo el informe.
En el otro extremo, las tasaciones con finalidad contable continúan su particular travesía del desierto, con una caída del 6,9% (55.803 informes) y apenas un 22% del total, su nivel más bajo en una década. Quien sí gana terreno son las tasaciones sin finalidad financiera, que ya suponen el 10% del volumen trimestral tras crecer un 45%.
El importe promedio de la vivienda tasada experimenta un incremento del 12,5%
Si hay un dato que resume el estado del mercado residencial, es este. La vivienda tasada con finalidad hipotecaria ha alcanzado un valor promedio de 292.417€, la cifra más alta jamás registrada por la AEV, tras subir un 12,5% interanual. El volumen de informes en este segmento apenas se movió (+0,3%, con 129.153 informes), lo que confirma que el incremento no responde a un cambio brusco en la cantidad de operaciones, sino en el perfil y el precio de los inmuebles que se están valorando. Factores como el tamaño de las viviendas, su ubicación en zonas de mayor valor o el cambio en el perfil de la demanda —con mayor capacidad adquisitiva— explican buena parte de este repunte.
Descienden las tasaciones para proyectos de obra nueva
El contraste más brusco del informe llega en el terreno de la obra nueva. Tras el fuerte impulso que vivió este segmento a comienzos de 2025, el primer trimestre de este año trae un frenazo notable: las tasaciones completas de obra nueva caen un 56,3%, quedando por debajo de las 2.200 valoraciones (2.180 informes exactos). Si nos ceñimos a la financiación hipotecaria de estos proyectos, el desplome es todavía mayor, un 58,3%, con apenas 2.072 informes.
La rehabilitación se estabiliza
Frente a los vaivenes de la obra nueva, la rehabilitación se mantiene como el segmento más predecible del informe. Durante el primer trimestre se completaron 279 informes, con variaciones mínimas: un -0,7% en el número de tasaciones y un -0,4% en el importe total tasado respecto al año anterior.
Las previsiones para lo que queda del año
Jorge Dolç, secretario general de la AEV, resume el trimestre con una lectura que compartimos: un mercado estable en volumen pero con un incremento notable en el valor de los bienes tasados. El máximo histórico del importe medio de la vivienda, señala Dolç, evidencia la fortaleza de una demanda impulsada por la creación de nuevos hogares, en un contexto de déficit habitacional estructural que la obra nueva —precisamente el segmento que más ha caído este trimestre— está muy lejos de poder cubrir con los ritmos de producción actuales.
Todo apunta a que esta será la tónica del resto del año: precios al alza, obra nueva insuficiente y un mercado hipotecario que sigue absorbiendo la mayor parte de la actividad, con cifras que baten récords trimestre tras trimestre.