La presión fiscal sobre los propietarios que alquilan una vivienda y no declaran esos ingresos ha dado sus frutos. Según los últimos datos publicados por la Agencia Tributaria, la estrategia de avisos y controles extensivos desplegada en la última década ha permitido aflorar más de 1.495.000 declaraciones que incluyen rendimientos de capital inmobiliario que antes quedaban fuera del radar de Hacienda. El resultado se traduce en una mayor base imponible declarada por encima de 9.956 millones de euros y una recaudación asociada que ya supera los 1.220 millones de euros. Son cifras que confirman que la bolsa de fraude vinculada al alquiler en negro se reduce, aunque el fisco insiste en que todavía queda un margen importante por corregir, especialmente en los alquileres de temporada y en el sector turístico.
Miles de contribuyentes elevan los importes consignados en ejercicios anteriores
Uno de los efectos más llamativos de esta política de control no es solo el aviso puntual, sino el llamado efecto inducido: la corrección que hacen los propios contribuyentes en sus declaraciones posteriores tras haber sido objeto de una comprobación. En 2025, más de 138.000 contribuyentes revisaron al alza los importes consignados en ejercicios siguientes, lo que ha supuesto un incremento de tributación de 502 millones de euros derivado exclusivamente de este efecto arrastre. La Agencia Tributaria explica que utiliza una metodología que combina el impacto del primer aviso que recibe cada contribuyente con el efecto residual que generan las campañas de años anteriores, lo que permite construir una fotografía bastante precisa del cumplimiento fiscal real en materia de alquileres.
Una campaña que se inició en 2015
El mecanismo de los avisos por alquileres no es nuevo, pero ha ido ganando peso progresivamente. Fue en la Campaña de la Renta de 2015 cuando Hacienda estrenó esta herramienta, con un arranque modesto de apenas 21.000 contribuyentes notificados. Un año después, la cifra se multiplicó por diez, hasta los 136.000 avisos, y desde entonces el volumen se ha mantenido estabilizado por encima de los 800.000 mensajes anuales. En la última Campaña de la Renta, la de 2025, 867.000 contribuyentes que perciben ingresos por el alquiler de viviendas recibieron un aviso, una cifra que crece cada año gracias a la información que la Agencia Tributaria obtiene de las fianzas depositadas en los organismos autonómicos correspondientes. El objetivo de estos avisos no es sancionar de forma automática, sino invitar al contribuyente a regularizar voluntariamente su situación antes de que se produzca una comprobación formal, algo que además le permite evitar sanciones.
Hacienda continúa presionando al sector inmobiliario
El plan de control para 2026 confirma que el foco sobre el ladrillo no solo se mantiene, sino que se refuerza. Ante la crisis de acceso a la vivienda que atraviesa España, la Agencia Tributaria ha situado en el centro de su estrategia la vigilancia sobre todo el ciclo del negocio inmobiliario, desde la promoción y la construcción hasta la comercialización y la intermediación. Se prestará especial atención a la deducción de gastos financieros, al uso abusivo de subcontratas y a la correcta valoración de los inmuebles en las transmisiones, sobre todo cuando intervienen sociedades vinculadas. Este endurecimiento llega, además, en un contexto judicial relevante: el Tribunal Supremo ha tumbado recientemente el registro único de alquiler de corta duración impulsado por el Gobierno, un fallo que obligará a repensar parte del marco de control administrativo sobre este tipo de arrendamientos, aunque no reduce en ningún caso la presión fiscal que Hacienda mantiene sobre los propietarios.
Alquileres turísticos y temporales en el objetivo
El alquiler turístico y el de temporada concentran buena parte del interés de la Agencia Tributaria de cara a los próximos ejercicios. El objetivo es identificar viviendas que, pese a presentarse como arrendamiento de residencia habitual, funcionan en realidad como alojamiento turístico o temporal, una práctica habitual para eludir obligaciones fiscales o directamente ocultar ingresos. Para ello, Hacienda cruza cada vez más información con las plataformas digitales de alquiler vacacional y con los neobancos, habiendo solicitado datos a más de cincuenta entidades financieras sobre decenas de miles de cuentas. Este cruce masivo de información, unido a la digitalización creciente de los procesos fiscales, hace prácticamente inviable mantener ingresos ocultos a medio plazo.
¿Qué hago si recibo la carta y tengo un alquiler sin declarar?
Si un propietario recibe uno de estos avisos y tiene ingresos por alquiler pendientes de declarar, la recomendación de los expertos es clara: actuar antes de que Hacienda inicie una comprobación de oficio. Presentar una declaración complementaria de forma voluntaria permite regularizar la situación evitando la sanción, que en los casos más graves puede alcanzar el 150 % de la cuota defraudada, aunque no exime del pago de los intereses de demora correspondientes. La transparencia y la conservación de toda la documentación relativa al alquiler son las mejores garantías frente a una inspección. Con la llegada de sistemas como Verifactu y el cruce cada vez más sofisticado de datos bancarios y digitales, la opacidad fiscal en materia de alquileres tiene, cada vez más, fecha de caducidad.