El Plan Anual de Control Tributario y Aduanero de 2026, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), deja pocas dudas sobre cuáles van a ser las prioridades de la Agencia Tributaria durante este ejercicio. Entre todos los sectores analizados, el inmobiliario ocupa un lugar destacado, y no es casualidad. El récord de operaciones de compraventa registrado en 2024 y la escalada sostenida de precios tanto en venta como en alquiler han despertado el interés de Hacienda. Y hay que decirlo con claridad: también su apetito recaudatorio. Después de unos años de relativa calma, el dinero negro ha vuelto a aparecer con fuerza en las transacciones inmobiliarias, especialmente para esquivar el pago de impuestos sobre las importantes plusvalías que se están generando.

Los técnicos de Gestha avisan de los aspectos a revisar en el inmobiliario

El sindicato de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) lo explica sin rodeos: el sector inmobiliario está generando importantes beneficios gracias a la escalada de precios, tanto en compraventa como en alquiler de viviendas y locales comerciales. Por eso, consideran imprescindible investigar si las escrituras y contratos reflejan el precio realmente pagado en cada operación. Esta es, precisamente, una de las líneas de actuación que el plan del fisco recoge de forma explícita: la correcta valoración de los inmuebles en las transmisiones, con especial atención a aquellas operaciones en las que intervengan entidades vinculadas o estructuras societarias. La sospecha de que se están declarando precios inferiores a los reales para reducir la carga fiscal es más que fundada, y la Agencia Tributaria no va a mirar hacia otro lado.

Seguimiento de rendimientos de los alquileres y comisiones

Otro de los grandes ejes del plan pasa por el control exhaustivo de los rendimientos que generan los alquileres. Hacienda intensificará las actuaciones para verificar que los propietarios declaran correctamente los ingresos obtenidos por arrendar sus inmuebles, con especial atención a aquellos contratos gestionados a través de plataformas digitales. El objetivo es claro: detectar rentas no declaradas o incorrectamente declaradas que se estén beneficiando de reducciones fiscales a las que no tienen derecho. Junto a esto, la Agencia también va a reforzar el control sobre las comisiones que perciben las agencias inmobiliarias y otros intermediarios en operaciones de compraventa y arrendamiento, exigiendo que tengan un reflejo adecuado en las declaraciones tributarias correspondientes.

Y los pisos turísticos serán otro objetivo principal

Los arrendamientos de corta duración y el alquiler turístico llevan años en el punto de mira de Hacienda, y en 2026 la presión no va a disminuir. El plan contempla actuaciones específicas sobre operadores del mercado de arrendamiento turístico a través de plataformas, así como sobre aquellos propietarios que declaran estar arrendando un inmueble como vivienda habitual cuando en realidad lo destinan a alquiler de temporada o uso turístico. Esta práctica, que permite acceder a reducciones fiscales que no corresponden, es uno de los artificios más extendidos en el sector y uno de los que Hacienda tiene más interés en desmantelar.

Seguimiento a las estructuras empresariales del sector

La Agencia Tributaria también se centrará en las estructuras societarias y empresariales utilizadas en el ámbito inmobiliario, especialmente cuando existan indicios de que han sido diseñadas para reducir artificialmente la carga tributaria. En este apartado, las SOCIMIs ocupan un lugar relevante dado su régimen fiscal especial y su creciente peso en el mercado. Hacienda comprobará que tributan correctamente y que sus socios declaran adecuadamente las rentas obtenidas en el Impuesto sobre el Patrimonio y el Impuesto sobre Grandes Fortunas. También estarán bajo vigilancia los no residentes que sean titulares de inmuebles en España, directamente o a través de participaciones societarias, un colectivo que según el propio fisco no deja de crecer.

La intermediación da muchas pistas para encontrar el dinero negro

Si hay un ámbito donde el rastro del dinero negro suele ser más visible, ese es el de la intermediación inmobiliaria. Las agencias, los intermediarios y los distintos operadores que participan en la cadena de una transacción generan una cantidad considerable de información que, cruzada adecuadamente, permite detectar incoherencias entre los precios declarados y los realmente cobrados. Por eso, el plan dedica una atención específica a este segmento, en un contexto en el que la subcontratación abusiva y la deducción improcedente de gastos financieros también son prácticas que Hacienda tiene identificadas como riesgos característicos del sector.

Otros objetivos de la Agencia Tributaria

Más allá del inmobiliario, el Plan de Control Tributario 2026 tiene una agenda ambiciosa. Los influencers seguirán bajo la lupa, especialmente aquellos que trasladan su residencia fiscal al extranjero para evitar tributar en España por ingresos generados con empresas y marcas españolas. Los criptoactivos son otro frente prioritario: desde 2024, Hacienda dispone de información detallada sobre saldos y operaciones con monedas virtuales, lo que le permite cruzar datos y detectar ganancias no declaradas. A eso se suma el control sobre grandes empresas y grupos fiscales, las personas con elevados patrimonios que muestran un nivel de vida incompatible con sus ingresos declarados, la economía sumergida en negocios que rechazan el pago con tarjeta, y el uso abusivo de las Agrupaciones de Interés Económico para generar deducciones fiscales artificiales. En definitiva, 2026 se presenta como un año de mayor presión fiscal sobre múltiples frentes, y el sector inmobiliario tiene todas las papeletas para ser el más vigilado de todos.