La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha advertido que la actividad económica de la zona euro se desacelerará durante el tercer trimestre de 2025, consecuencia directa de la implementación de los nuevos aranceles acordados con Estados Unidos y de la normalización de los flujos comerciales tras la fuerte anticipación de compras de los primeros meses del año. Según Lagarde, el crecimiento que se ha visto en el primer semestre responde más a un efecto de acumulación preventiva por parte de las empresas que a una verdadera consolidación económica. Con ello, el BCE avisa de que este espejismo de crecimiento tenderá a agotarse en los próximos meses y que la política monetaria deberá estar muy atenta a la evolución de los intercambios comerciales y a sus repercusiones sobre la inflación y la actividad en la eurozona.

La presidenta del BCE destaca el papel del acuerdo comercial con EE.UU. para la actividad económica

Durante su intervención en el Consejo Empresarial Internacional del Foro Económico Mundial en Ginebra, Lagarde subrayó la relevancia del acuerdo comercial alcanzado entre la Unión Europea y Estados Unidos, el cual ha supuesto un endurecimiento de las condiciones arancelarias para los bienes europeos. El nuevo marco impone un gravamen promedio efectivo estimado entre el 12% y el 16%, lo que se sitúa por encima del régimen anterior a abril y condicionará el desempeño económico de la eurozona en el corto plazo. Si bien se descarta el escenario más severo de aranceles superiores al 20%, Lagarde reconoció que persisten incertidumbres, especialmente en sectores estratégicos como los semiconductores y los productos farmacéuticos, que aún no cuentan con una definición clara de los gravámenes específicos. El BCE tendrá en cuenta este nuevo contexto en sus proyecciones de septiembre, que serán determinantes para la toma de decisiones de política monetaria en los próximos meses.

El impulso actual se debe a las compras anticipadas de las empresas

Uno de los puntos centrales del discurso de Lagarde fue la explicación del aparente dinamismo económico registrado en la primera parte del año. Según la presidenta del BCE, el crecimiento estuvo impulsado por una acumulación preventiva de inventarios, tanto en Europa como en Estados Unidos, motivada por el temor a un endurecimiento mayor de los aranceles. Las exportaciones de productos farmacéuticos a EE.UU. se dispararon en el primer trimestre, mientras que las empresas europeas adelantaron importaciones clave para evitar un encarecimiento futuro. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado al alza su previsión de crecimiento global para 2025 hasta el 3%, dos décimas más que en abril, precisamente por este efecto de sobrecompra. Sin embargo, Lagarde advirtió que este impulso es un mero espejismo: “Con los aumentos arancelarios ahora en vigor, este efecto se está revirtiendo y la desaceleración ya era visible en el segundo trimestre”. De hecho, desde mediados de año han entrado en vigor un nuevo arancel general del 10% a todas las importaciones procedentes de Estados Unidos y recargos adicionales para automóviles, hierro y acero.

El gravamen efectivo promedio entre el 12% y el 16%

El BCE ha calculado que el impacto del acuerdo entre la UE y EE.UU. situará el gravamen promedio efectivo en una horquilla del 12% al 16%. Lagarde explicó que esta cifra es “ligeramente superior, aunque cercana” a los supuestos con los que el BCE trabajó en sus proyecciones de junio. Entonces, el organismo mantuvo en el 0,9% su previsión de crecimiento del PIB de la zona euro en 2025, recortó una décima la de 2026 (hasta el 1,1%) y mantuvo en el 1,3% la de 2027. Asimismo, ajustó a la baja sus previsiones de inflación para 2025 y 2026 hasta el 2% y el 1,6%, respectivamente, mientras que para 2027 mantuvo el 2%. Este ajuste demuestra que el BCE sigue confiando en una estabilización de los precios a medio plazo, aunque el impacto inmediato de los aranceles puede tensionar la actividad y retrasar la consolidación de la recuperación.

Repercusiones sobre el mercado inmobiliario

Las decisiones del BCE son especialmente relevantes para el sector inmobiliario europeo y español, muy sensible a las variaciones de los tipos de interés y a la evolución de la economía general. Lagarde ha señalado que las proyecciones de septiembre incorporarán los efectos del acuerdo comercial, lo que podría condicionar futuras decisiones sobre los tipos. En un momento en que el mercado de la vivienda en España afronta una combinación de alta demanda, escasa oferta y elevados precios, una moderación de la actividad económica en la zona euro podría tener un doble efecto: por un lado, contener la presión sobre la inflación y favorecer una política monetaria más acomodaticia; por otro, ralentizar la capacidad de inversión de empresas y familias. Para el mercado hipotecario español, la evolución del Euríbor será clave. Actualmente estabilizado en torno al 2%, cualquier decisión del BCE que implique mantener o reducir los tipos de interés podría consolidar esta tendencia y favorecer el acceso al crédito. Sin embargo, el escenario de incertidumbre comercial también puede traducirse en cautela por parte de la banca, con condiciones de financiación más selectivas y un posible endurecimiento de los criterios de riesgo.

Un escenario global en transformación

Más allá del acuerdo con Estados Unidos, Lagarde defendió la necesidad de que Europa diversifique sus lazos comerciales y aproveche su posición como principal socio de 72 países y su extensa red de acuerdos internacionales. Para la presidenta del BCE, reforzar la apertura comercial con otras jurisdicciones permitirá mitigar los riesgos derivados de las tensiones bilaterales con Washington. No obstante, reconoció que el corto plazo estará marcado por la incertidumbre y por el proceso de adaptación de las empresas a los nuevos costes derivados de los aranceles. Con todo, la previsión del BCE es que la economía de la eurozona crezca a un ritmo más moderado en la segunda mitad de 2025, con un peso creciente de los factores internos y una reducción del efecto de las compras anticipadas.

El verdadero escenario es de desaceleración en el tercer trimestre

La advertencia de Christine Lagarde marca un punto de inflexión en las expectativas económicas de la eurozona. Tras un arranque de año con cifras aparentemente positivas, el BCE alerta de que el verdadero escenario es de desaceleración en el tercer trimestre, condicionado por la implementación de aranceles y la pérdida del efecto de la acumulación preventiva de inventarios. Con un gravamen efectivo promedio entre el 12% y el 16%, el acuerdo comercial con Estados Unidos representa un desafío importante para la competitividad europea. Las decisiones de septiembre del BCE serán determinantes para la evolución de los mercados financieros, el crédito y, por extensión, del mercado inmobiliario, en el que España se juega buena parte de su estabilidad económica.