A principios del año 2021 el 14,9 % de la población entre 16 y 29 años residía en un hogar independiente, mientras que, al acabar el año, lo hacía el 15,6 %; lo asegura el informe del segundo semestre del 2021 elaborado por el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España. Con esta subida, la población joven española recuperó los valores de finales de 2020 (15,8 % en el cuarto trimestre), pero todavía con una tasa de emancipación inferior al momento prepandemia (18,7 % a cierre de 2019). Comparado por sexo se acortó la brecha en la emancipación entre mujeres y hombres jóvenes, aunque el colectivo femenino seguía registrando una mayor tasa de emancipación que los hombres (18,5 % y 12,7 %, respectivamente).

En el mercado de la vivienda la coyuntura general había mejorado respecto de años anteriores:  2021 cerró con los tipos de interés en mínimos históricos y el precio medio del alquiler descendió un 8,5 %, por lo que, a priori, se daban las condiciones para que mejorase el acceso a la vivienda. Sin embargo, una persona joven debía dedicar 3,8 veces su salario neto anual para poder sufragar la entrada de una hipoteca para la compra de la vivienda media del mercado inmobiliario español (valor total de 170.000 €) mientras que solo podía asumir una vivienda valorada en 100.000 sin sobre endeudarse (destinando el 30 % del salario neto al pago de vivienda, tal y como recomienda el Banco de España).

Respecto al alquiler al final de 2021, el coste de la vivienda media en alquiler ascendía a 848 € mientras que una persona joven tan solo podía asumir una cuota de 320 € sin caer en el sobreendeudamiento.

Por ello los jóvenes se independizaban el pasado año con 29,5 años de media. Además, el informe apunta que, mientras en 2010 un 53,3 % de jóvenes entre 18 y 34 años vivía aún con sus padres, en 2019 esta cifra alcanzó el 64,5%.

A ello habría que añadir la inestabilidad económica derivada de la temporalidad contractual, que afectaba a más de la mitad de las personas jóvenes empleadas (55,4 %). Por su parte, la tasa de paro, a finales del año 2021 volvía al nivel previo a la irrupción de la COVID-19 (23,8 % a finales de 2019) afectando al 23,6 % de la población entre 16 y 29 años. No obstante, debería tenerse en cuenta que casi la mitad de la población joven española era inactiva laboralmente (47,6 %), 1,6 puntos porcentuales más que a finales de 2019 (46,0 %).

Con apenas unos meses de distancia la situación ha cambiado de forma drástica. La constante alza del Euríbor está dejando la cuota hipotecaria a unos niveles no vistos desde el 2008 y ante las dificultades de la compra y de la ausencia de vivienda nueva, el mercado del alquiler está conociendo unas tiranteces nunca vistas. La oferta ha disminuido de forma drástica y los precios suben en todas las capitales españolas. Si embargo no todo es malo, el mercado de trabajo continúa en positivo, los salarios han subido y también han mejorado las condiciones de contratación. El pero es que estas mejoras no alcanzan a enjugar los precios ni de alquileres ni de hipotecas. El año que viene, en el próximo informe del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España veremos que la situación ha empeorado de forma acusada. Es un problema que hay que resolver, pero la Ley de Vivienda ni está si se le espera.

Ante esta situación, la alternativa para la juventud en España es compartir vivienda. Mientras que para una persona joven sufragar el alquiler en solitario suponía dedicar el 79,2 % del sueldo, compartiendo vivienda esa cantidad se reducía hasta el 25,0 % del salario. Dada la diferencia sustancial de esfuerzo económico que supone una y otra forma de emancipación, no es de extrañar que el 34,5 % de las personas jóvenes emancipadas lo hagan compartiendo piso con otras personas con las que no tienen relación de parentesco.