La factura eléctrica vuelve a apretar el bolsillo de las familias españolas justo cuando el verano empieza a disparar el consumo de los aparatos de climatización. El recibo del usuario medio con tarifa PVPC ha subido un 4,6% en junio, situándose en 79,08 euros, frente a los 75,63 euros de mayo, según el último análisis de FACUA-Consumidores en Acción. Un mes más, el consumidor doméstico comprueba que la promesa de una energía asequible sigue siendo, en la práctica, papel mojado.
Lo llamativo del dato, sin embargo, no es tanto la subida mensual como su contraste con la evolución a más largo plazo. Comparado con junio de 2025, el recibo ha bajado apenas un 0,4%, prácticamente una variación estadística. Para entender el recorrido de los últimos años basta mirar la serie histórica: 79,08 euros en 2026, 79,41 euros en 2025, 72,37 euros en 2024, 72,53 euros en 2023 y un abultado 133,85 euros en 2022, cuando la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania disparó los precios hasta niveles insostenibles. La fotografía actual, por tanto, es la de una factura instalada en una meseta alta, lejos ya de los picos de 2022 pero también lejos de cualquier alivio real para las economías domésticas.
Las variaciones por tramos horarios
El detalle por tramos horarios confirma que la subida no ha sido homogénea. El precio medio del kWh consumido se ha situado en 23,66 céntimos en horario punta, 14,46 céntimos en el llano y 15,62 céntimos en el valle. Respecto a junio de 2025, la energía ha subido un 1,8% en punta, mientras que ha bajado un 3,8% en llano y un 2,2% en valle. Es decir, quien concentra su consumo en las horas de mayor demanda —por trabajo, por hábitos familiares o simplemente por no poder reorganizar su vida en torno a una tarifa— es quien más está notando el encarecimiento.
A este encarecimiento hay que sumar un factor fiscal que ha jugado en contra del consumidor: el pasado mes de mayo finalizaron las rebajas del IVA y del Impuesto Especial de la Electricidad que habían estado vigentes desde el 21 de marzo, cuando entró en vigor el Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio. Retirado ese colchón fiscal, la factura ha vuelto a mostrar su cara más dura.
Conseguir un IVA reducido permanente
FACUA insiste, una vez más, en que el Gobierno de Pedro Sánchez debería dar el paso de convertir en estable y permanente un tipo de IVA reducido para la electricidad. La asociación lleva años defendiendo que resulta injusto gravar con el tipo más alto un suministro tan esencial como la luz, y recuerda que la pérdida de recaudación podría compensarse con una mayor presión fiscal sobre las grandes empresas, sin necesidad de tocar la financiación de la sanidad o la educación. También reclama que la energía nuclear e hidroeléctrica salgan de la subasta marginalista diaria y se sometan a precios fijos a largo plazo, evitando así los llamados beneficios caídos del cielo que genera el diseño actual del mercado eléctrico.
El problema de la potencia contratada
Más allá de los debates fiscales, hay una fuga silenciosa de dinero que rara vez se menciona en los titulares: la potencia contratada. Según los cálculos de FACUA, los hogares españoles pagan cerca de mil millones de euros de más cada año por tener contratados más kilovatios de los que realmente necesitan. Es un exceso que casi nadie revisa y que las compañías eléctricas, lógicamente, no tienen ningún incentivo en señalar.
Un bono social que no lo solicitan quienes lo necesitan
El otro gran fracaso estructural es el del bono social. Año tras año, las cifras confirman que la mayoría de sus beneficiarios potenciales no lo solicitan, bien porque desconocen su existencia y sus condiciones, bien porque creen —erróneamente— que no tienen derecho a él. Y el Ministerio para la Transición Ecológica sigue sin poner en marcha campañas de comunicación potentes que corrijan esta situación, dejando que la ayuda se quede, mes tras mes, sin llegar a quien más la necesita.
El perfil de usuario de referencia utilizado por FACUA corresponde a un consumidor con una potencia contratada de 4,4 kW y un consumo mensual de 366 kWh, elaborado a partir del análisis de decenas de miles de facturas reales. Respecto al reparto horario del consumo, la asociación toma como referencia el perfil publicado en 2021 por la CNMC: un 45% del consumo se concentra en el horario valle, un 29% en punta y un 26% en llano, con el tramo punta aplicándose de lunes a viernes de 10 a 14 y de 18 a 22 horas.