La actualización del algoritmo del Índice de Mercados Inmobiliarios Españoles (IMIE) ya está en marcha después de más de diez años de funcionamiento. Esta segunda generación, que cuenta con las nuevas capacidades tecnológicas  aporta un índice más robusto y representativo de la situación y las tendencias del mercado.

Tinsa creó en 2008 su Índice de Mercados Inmobiliarios Españoles (IMIE) con la vocación de contribuir a la transparencia y conocimiento del mercado mediante la publicación de un índice mensual de evolución del valor de la vivienda, basado en la información procedente de las tasaciones de vivienda libre terminada realizadas en el conjunto del país. Dada su elevada cuota de mercado en el ámbito de la tasación hipotecaria en España, la información procedente de su base de datos es representativa del comportamiento del mercado residencial español.

Desde su lanzamiento, el IMIE General y Grandes Mercados de Tinsa se convirtió en una estadística de referencia para profesionales del sector inmobiliario, organismos nacionales e internacionales e inversores. El índice toma como punto de partida el año 2001 (base 1.000) y analiza la evolución del valor medio en el conjunto del país y en cinco agregados geográficos: Capitales y grandes ciudades, Áreas metropolitanas, Costa mediterránea, Territorios insulares y Resto de municipios.

Con esta misma base, en 2012 Tinsa lanzó el IMIE Mercados Locales, una estadística trimestral que refleja la evolución del mercado en Comunidades Autónomas y provincias y, posteriormente, también capitales y distritos de las cinco mayores capitales.

Si el nacimiento de la primera generación del IMIE coincidió con el inicio de la crisis financiera e inmobiliaria de 2008, el IMIE XXI inaugura también una nueva etapa tras la crisis del coronavirus de 2020, cuyos efectos sobre la economía e, indirectamente, también sobre el sector inmobiliario se han prolongado hasta nuestros días.

La mejora continua de la base de datos unida a la implantación de técnicas de tratamiento de la información más potentes invitaba a plantear una revisión del IMIE para avanzar hacia un índice aún más representativo y estable. Y, además, esta posibilidad se convirtió en oportunidad con la pandemia, que propició una reflexión sobre la evolución de las dinámicas del mercado.

Este proceso de revisión ha dado como resultado un algoritmo perfeccionado, el IMIE XXI, que mejora la representatividad del índice a través de una selección muestral más afinada a las características de cada zona y que aprovecha mejor la información gracias a una depuración más precisa de la base de datos.

Desde un punto de vista técnico, este equilibrio entre estabilidad del índice y capacidad de detección de tendencias se logra gracias a la aplicación de una ponderación en el tratamiento de los datos, de modo que el comportamiento presente de los precios tiene más peso que el comportamiento pasado que suaviza cada serie. “Además, se trabaja con ventanas temporales, que se ajustan en función del dinamismo del mercado en cada momento y en cada área geográfica. Cuanto más dinámico es el mercado, más corta es la ventana temporal y más rápido se renuevan los datos que forman parte de la media móvil que se emplea para el cálculo”, explica la Cristina Arias, directora del Servicio de Estudios de Tinsa.

La base metodológica del IMIE, que sigue las recomendaciones de Eurostat para la construcción de índices de precios de vivienda, mejora las cualidades de un índice que mantiene la esencia de su primera versión de 2008: base 2001 y aprovecha la gran base de datos de tasaciones realizadas por Tinsa, que actualmente supera las 200.000 anuales en España.