El arranque del invierno vuelve a poner en primer plano uno de los grandes problemas del día a día de millones de hogares: el coste de mantener la vivienda caliente sin que se dispare la factura energética. En un contexto de precios de la vivienda tensionados, alquileres al alza, hipotecas todavía caras y salarios que no terminan de acompasar el coste de la vida, la energía se ha convertido en un gasto estructural que condiciona directamente la economía doméstica. En este escenario, la Tarifa de Último Recurso (TUR) del gas vuelve a situarse como una herramienta clave para proteger a las familias frente al encarecimiento de la calefacción.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha confirmado que el año 2026 comienza con una reducción del precio del gas natural para los usuarios acogidos a la TUR, con una bajada del precio del kWh que oscila entre el 5,4 % y el 6,2 % según el grupo tarifario. En términos prácticos, un hogar tipo con un consumo anual de 9.000 kWh pasa de pagar 619 euros a 593 euros al año, lo que supone un alivio directo en plena temporada de calefacción.
Esta rebaja llega en un momento especialmente sensible, cuando miles de familias ya están haciendo números para afrontar el invierno sin tener que renunciar al confort térmico o a otros gastos básicos.
Este año se ha iniciado con una reducción de la tarifa TUR
La bajada de la TUR en el primer trimestre de 2026 no es un gesto menor. En un mercado energético volátil y con fuertes tensiones internacionales, la tarifa regulada vuelve a demostrar que ofrece estabilidad y protección frente a las subidas abruptas que suelen darse en el mercado libre.
Según la OCU, la TUR sigue siendo, con gran diferencia, la opción más barata tanto para hogares como para comunidades de propietarios. Las ofertas del mercado libre, incluso aquellas que prometen precios fijos y estabilidad, no consiguen igualar ni acercarse a los niveles de la tarifa regulada. De hecho, muchos consumidores que creen tener una buena oferta pueden estar pagando hasta un 50 % más de lo que pagarían con la TUR.
Esta diferencia no es teórica. Puede comprobarse fácilmente introduciendo los datos de consumo en el comparador de tarifas de gas y electricidad de la OCU, donde se refleja con claridad cómo el mercado libre ha ido encareciendo progresivamente sus precios mientras la tarifa regulada se mantiene como referencia.
En un país donde el coste de la vivienda ya absorbe buena parte de los ingresos familiares, especialmente en alquiler, cada euro que se ahorra en suministros básicos se traduce en mayor capacidad para pagar la hipoteca, el alquiler o simplemente llegar a fin de mes.
Valorar cambiarse a la TUR y comparar precios
Ante este escenario, la OCU es clara: los consumidores que estén en el mercado libre deberían revisar su factura y valorar seriamente el cambio a la TUR, especialmente en los meses de mayor consumo de calefacción. La recomendación no es genérica, sino basada en datos objetivos de precios.
Pueden acogerse a la TUR todos los consumidores con un consumo anual inferior a 50.000 kWh, es decir, aquellos que se encuentran en las tarifas de acceso RL.1, RL.2 o RL.3. Esto incluye tanto a viviendas habituales como a segundas residencias y también a comunidades de propietarios con calefacción central o agua caliente comunitaria.
En un contexto de encarecimiento del alquiler y dificultades de acceso a la vivienda, reducir los costes fijos de suministros es una de las pocas palancas reales que tienen hoy las familias para proteger su economía.
La TUR sigue siendo la opción más barata
La evidencia es clara: no hay en el mercado libre ninguna tarifa que compita realmente con la TUR. Ni las promociones temporales ni los contratos de precio fijo consiguen sostener precios tan bajos a medio plazo. Muchas de esas ofertas esconden subidas posteriores, penalizaciones o condiciones poco transparentes que terminan elevando el coste real.
La tarifa regulada, en cambio, se fija por el Gobierno con criterios objetivos y se actualiza trimestralmente, reflejando la evolución real de los mercados mayoristas sin márgenes comerciales añadidos. Eso la convierte en una referencia especialmente valiosa en tiempos de incertidumbre.
Para hogares que ya soportan alquileres elevados o hipotecas ajustadas, una diferencia de 200 o 300 euros al año en la factura del gas puede marcar la diferencia entre una economía ajustada y una situación de tensión financiera.
¿Cómo puedo cambiarme de compañía, cómo se hace?
Cambiarse a la TUR es un trámite sencillo y no implica cortes de suministro ni cambios de contador. Basta con contactar con una de las cuatro comercializadoras de referencia que ofrecen esta tarifa regulada:
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Comercializadora Regulada Gas&Power (grupo Naturgy): 900 907 394
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Energía XXI (grupo Endesa): 800 760 333
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Curenergia (grupo Iberdrola): 900 100 309
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Baser (grupo Total Energies): 900 902 947
El consumidor solo tiene que facilitar sus datos personales y el código CUPS que aparece en su factura. El cambio es gratuito, se realiza en pocos días y no conlleva permanencias ni penalizaciones. Una vez activada la TUR, la facturación pasa automáticamente a regirse por los precios regulados.
Hacer definitiva la reducción del IVA entre otras reclamaciones de OCU
Más allá de la tarifa, la OCU reclama al Gobierno medidas estructurales para proteger a los consumidores frente al coste de la energía, que se ha convertido en un factor clave de vulnerabilidad económica. Entre sus principales reivindicaciones destacan dos:
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La obligación de publicar todas las tarifas, incluidas aquellas que ya no admiten nuevas contrataciones, para garantizar una verdadera transparencia del mercado.
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Recuperar y hacer definitiva la reducción del IVA del gas y la electricidad, una medida que ha demostrado ser eficaz para aliviar la factura y que sigue siendo esencial para la mayoría de las economías domésticas.
En un país donde el acceso a la vivienda, el alquiler y los suministros forman un mismo problema de coste de vida, la política energética no es un asunto técnico, sino una pieza clave del bienestar social. La TUR, con precios más bajos y estables, se consolida así como una de las pocas herramientas reales para proteger a las familias este invierno.