La inflación hace subir los precios en marzo un 1,1%
Dos años de subidas mensuales ininterrumpidas y el precio de la vivienda ya casi ha borrado la distancia que lo separaba de los máximos del boom. El Índice General Tinsa IMIE registra en marzo un encarecimiento interanual del 14,7%, once puntos por encima de la inflación, lo que convierte este dato en una bofetada estadística para cualquiera que lleve tiempo intentando comprar o alquilar en este país. En tasa mensual, la subida fue del 1,1% entre febrero y marzo, frente al 0,8% del mes anterior, un repunte que Tinsa vincula directamente al impacto inflacionista de la guerra en Oriente Medio sobre los costes energéticos.
Con el dato definitivo de marzo, la variación interanual del primer trimestre de 2026 se sitúa en el 14,5%, dos décimas más que el 14,3% provisional publicado a finales del mes pasado. No hay señal de frenazo, al menos no todavía.
El precio de la vivienda se va acercando a los máximos del 2007
Que el mercado esté todavía técnicamente por debajo de los máximos del boom inmobiliario sirve de poco consuelo cuando los salarios no han crecido ni de lejos al mismo ritmo que los precios. En términos nominales, el precio medio de la vivienda nueva y usada en España se sitúa ya solo un 3,8% por debajo de los máximos de 2007. La distancia se estrecha mes a mes. Si se descuenta la inflación acumulada desde entonces, la brecha es mayor, pero ese ajuste no le dice nada a quien tiene que firmar una hipoteca o un contrato de arrendamiento hoy.
El caso de las islas merece mención aparte: ‘Islas’ es el único grupo que ya supera los máximos del boom, con un incremento del 23% sobre aquellos niveles en términos nominales. Aunque si se aplica el deflactor de precios, todavía se mantiene un 14% por debajo. El turismo, la demanda extranjera y la escasez estructural de suelo hacen de los territorios insulares un mercado con presión propia, y esa presión no da señales de remitir.
La costa mediterránea sigue subiendo por encima de la media
En tasa mensual, el grupo con mayor impulso vuelve a ser ‘Costa mediterránea’, con una subida del 1,8% entre febrero y marzo, aunque en términos reales —descontando la inflación— la evolución es ligeramente más moderada que el mes anterior. Lo que no cambia es la tendencia: la costa mediterránea lleva meses liderando las subidas mensuales, alimentada por la demanda nacional e internacional y por la escasez de oferta en los municipios más tensionados.
El dato que más sorprende este mes es el del grupo ‘Resto de municipios’, que registra por primera vez desde agosto de 2007 un incremento interanual de doble dígito. La presión del mercado ha dejado de ser un fenómeno exclusivo de las grandes ciudades y las zonas costeras de moda. Ahora alcanza también a municipios que hasta hace poco quedaban fuera del foco.
Capitales y zonas metropolitanas alivian la presión alcista
En el lado opuesto, ‘Capitales y grandes ciudades’ y ‘Áreas metropolitanas’ continúan con la leve desaceleración que ya se observaba el mes anterior, y también los territorios insulares muestran cierta moderación puntual. Desde máximos de 2007, capitales y áreas metropolitanas son las que más se aproximan en términos nominales, con caídas del 2,3% y 2,8% respectivamente, aunque si se incorpora el efecto de la inflación acumulada, la brecha supera el 30%. En cualquier caso, ese margen estadístico no tiene traducción práctica en el mercado real.
Las previsiones para el resto del año siguen siendo alcistas
Cristina Arias, directora del Servicio de Estudios de Tinsa by Accumin, resume el momento con precisión: «En marzo el crecimiento del precio residencial se ha sostenido en tasas intensas. En términos nominales se registra una leve aceleración de los precios debido al repunte inflacionista registrado en marzo a causa de la guerra en Oriente Medio, mientras que eliminando este efecto, en términos reales el impulso se modera levemente.»
Arias señala que el empleo ha mostrado resistencia en marzo tras los síntomas de agotamiento de los primeros meses del año, lo que ha permitido mantener la solvencia de los hogares. Pero advierte de que han entrado en juego factores de incertidumbre que podrían generar tensiones contradictorias en el mercado: por un lado, la inflación, el posible incremento del coste hipotecario y la incertidumbre económica podrían enfriar algo la demanda; por otro, el inmueble como activo refugio frente a la inflación podría inyectar dinamismo adicional precisamente en ese escenario.
En la práctica, esto significa que el mercado lleva dos años subiendo sin pausa, que las perspectivas para lo que queda de 2026 no apuntan a correcciones, y que quienes más lo necesitan —los que buscan vivienda para vivir, no para invertir— siguen siendo los que peor lo tienen.