Los Registradores observan una ralentización de las transacciones en los últimos tres meses

El Colegio de Registradores ha publicado su avance provisional correspondiente al mes de octubre de 2025 y los datos confirman lo que el mercado inmobiliario venía anticipando desde finales del verano: la actividad empieza a enfriarse. Según estas cifras, proyectadas sobre el 92,9% de los registros analizados, las compraventas totales de inmuebles han caído un 2,7% interanual, mientras que las compraventas de vivienda retroceden un 3,6%, hasta situarse en torno a las 67.600 operaciones.

Aunque el volumen absoluto aún se mantiene en niveles históricamente elevados, el informe constata una desaceleración clara desde agosto, con dos meses en negativo (agosto y octubre) y un repunte moderado en septiembre. Para los Registradores, esta evolución refleja un contexto de mayor prudencia por parte de los compradores, condicionado por la incertidumbre económica, la falta de vivienda accesible y el elevado esfuerzo financiero que siguen soportando los hogares.

En el conjunto del año, las cifras siguen siendo sólidas —el acumulado hasta octubre supera en un 11,3% las operaciones registradas en 2024—, pero el comportamiento reciente apunta a un agotamiento del ciclo expansivo que ha caracterizado al mercado inmobiliario desde mediados de 2023.

Comportamiento de las compraventas en los grandes mercados

El informe también muestra una fotografía desigual entre territorios. Ceuta (17,3%), Navarra (14,6%) y Cantabria (9,8%) lideran los incrementos en el total de operaciones, mientras que Aragón (-15,0%), Baleares (-14,5%) y Madrid (-14,2%) encabezan los descensos más pronunciados.

En lo que respecta a compraventas de vivienda, el contraste es aún mayor. Destacan los avances de Ceuta (14,9%), Cantabria (8,8%) y Murcia (5,3%), frente a los retrocesos significativos de Madrid (-12,3%), Baleares (-11,0%), Canarias y Valencia (ambas con -9,3%).

En cifras absolutas, Andalucía, Cataluña, Valencia y Madrid superan las 10.000 compraventas totales, con Andalucía por encima de las 24.000 operaciones. En vivienda, Andalucía repite liderazgo con unas 13.700 transacciones, situándose como el principal motor del mercado español.

Las hipotecas experimentan un ligero ascenso del 1.1%

Frente a la moderación de las compraventas, las hipotecas mantienen un comportamiento más estable. En octubre se constituyeron 67.200 hipotecas totales, apenas un 0,1% más que un año antes, mientras que las hipotecas sobre vivienda anotaron un incremento del 1,1%, hasta las 52.000.

Se trata, según los Registradores, de un crecimiento débil pero constante, que prolonga a 16 meses consecutivos la senda alcista de las firmas hipotecarias. Aun así, el informe advierte que la tendencia apunta a una posible moderación en los próximos meses, en sintonía con el freno observado en las compraventas.

Por territorios, los incrementos más fuertes en hipotecas totales se registran en Melilla (22,6%), Castilla-La Mancha (18,1%) y Canarias (17,0%), mientras que los descensos más intensos corresponden a Ceuta (-60,5%), Aragón (-10,3%) y Cataluña (-7,8%).

En hipotecas sobre vivienda, vuelven a destacar las subidas en Extremadura (21,6%), Cantabria (15,2%), Canarias (15,0%) y Castilla-La Mancha (11,5%), frente a las caídas de Ceuta (-54,9%), Galicia (-8,0%) y Aragón (-8,0%).

Las compraventas por Comunidades Autónomas

La distribución territorial del mercado sigue mostrando fuertes diferencias estructurales. Andalucía, Cataluña, Valencia y Madrid se mantienen como los grandes polos de actividad, concentrando de nuevo el mayor volumen de operaciones tanto en compraventas totales como en compraventas de vivienda.

A la vista de los datos, los Registradores concluyen que el mercado inmobiliario español entra en una fase de crecimiento más moderado, tras meses de actividad excepcionalmente elevada. La falta de vivienda asequible, el esfuerzo hipotecario aún alto y la incertidumbre económica —reforzada por un euríbor imprevisible— parecen estar detrás de esta ralentización, que podría consolidarse en los próximos meses si no se produce un cambio de tendencia en las condiciones financieras o en la oferta disponible.