En pleno mes de chanclas y persianas bajadas, cuando media España está pensando en cualquier cosa menos en el banco, el mercado hipotecario ha vuelto a dar señales de vida. Según la Estadística de Hipotecas publicada hoy por el Instituto Nacional de Estadística, en agosto se firmaron 33.841 hipotecas sobre viviendas, un 2,3% más que hace un año y el mejor agosto desde 2022. El dato corrige el tropiezo de julio, cuando las firmas cayeron un 3,5%, el mayor descenso en más de dos años, y deja el acumulado de los ocho primeros meses del año en un respetable +5,1%.

Hasta aquí, la noticia amable. La otra cara de la moneda es que no se firman muchas más hipotecas, se firman hipotecas mucho más grandes. El capital prestado creció un 10,2%, hasta superar los 6.134 millones de euros, más de cuatro veces lo que avanzó el número de operaciones. Y eso tiene una explicación que todos conocemos de memoria.

Al compás de los precios de la vivienda sube la hipoteca media

La hipoteca media se situó en agosto en 181.285 euros, un 7,7% más que hace un año y un 0,3% por encima de julio. Es el importe más alto de toda la serie del INE. En enero estaba en 165.677 euros, lo que significa que en apenas siete meses el préstamo medio ha engordado más de 15.600 euros.

No es que los españoles se hayan vuelto más ambiciosos ni que los bancos repartan dinero con alegría. Es que los pisos cuestan cada vez más y quien compra necesita pedir más aunque financie el mismo porcentaje. La hipoteca media no es más que el termómetro del precio de la vivienda, y el termómetro lleva meses marcando fiebre. Mientras tanto, desde los despachos se anuncian planes, bonos, avales y leyes que, a la vista de los números, o no están funcionando o solo funcionan en las ruedas de prensa.

La firma de hipotecas por comunidades autónomas

Por territorios, los mayores aumentos interanuales en la firma de hipotecas sobre viviendas se dieron en Extremadura (41,8%), la Comunidad Foral de Navarra (23,2%) y la Comunitat Valenciana (11,8%). Extremadura, con precios todavía lejos de las grandes capitales, se ha convertido en refugio para quien busca una vivienda asequible, mientras que la Comunitat Valenciana sigue tirando de demanda nacional y extranjera. Es la geografía de la huida: cuando Madrid, Barcelona o Baleares se vuelven inalcanzables, el comprador se desplaza allí donde todavía le salen las cuentas.

El tipo de hipotecas que están firmando los españoles

El español sigue sin fiarse del futuro, y no le faltan motivos. En agosto, el 64,1% de las hipotecas se firmó a tipo fijo y el 35,9% a tipo variable, frente al 62,3% y 37,7% de julio. La fija gana casi dos puntos de peso pese a ser más cara al inicio que la variable. La lógica es sencilla: con el euríbor subiendo y un BCE que ya ha vuelto a mover los tipos al alza este año, pagar algo más a cambio de dormir tranquilo parece un buen negocio. El plazo medio, por cierto, se mantiene en 26 años, que es la manera más habitual de que la cuota no se dispare, aunque al final del camino se paguen bastantes más intereses.

El interés que están aplicando los bancos y qué pagan los españoles al mes

El tipo de interés medio se situó en el 3,08%, su nivel más alto desde enero de 2025 y el segundo mes consecutivo por encima del 3%. La hipoteca fija se firmó de media al 3,16% y la variable al 2,95%. En un solo mes, la fija se ha encarecido 0,13 puntos, mientras la variable apenas se ha movido, aunque ese 2,95% solo dura hasta la primera revisión, cuando entra en juego el euríbor.

Llevado al bolsillo, quien firmó la hipoteca media de agosto, a 26 años y al 3,08%, paga unos 845 euros al mes. En enero, la hipoteca media salía por unos 775 euros. Son 70 euros más al mes, un 9% de subida en siete meses, para comprar básicamente lo mismo: un techo.

Salarios a paso de tortuga, precios a paso de liebre

Y aquí está el verdadero problema. Mientras la cuota de la hipoteca media sube un 9% en siete meses y el importe del préstamo casi un 8% en un año, los sueldos avanzan a un ritmo que apenas da para compensar la inflación. La distancia entre lo que se cobra y lo que cuesta una casa no deja de ensancharse, y cada mes que pasa el esfuerzo que tiene que hacer una familia para comprar es mayor. Quien hoy firma lo hace estirando plazos, tirando de ahorros familiares o renunciando a vivir donde querría. Quien no puede, se queda fuera, atrapado en un alquiler que tampoco da tregua.

Previsiones hasta final de año: llega Lagarde

El próximo jueves, 29 de octubre, el Consejo de Gobierno del BCE se reúne en Roma, y Christine Lagarde tiene en su mano parte del futuro inmediato de las hipotecas. El euríbor cerró septiembre en torno al 3,3%, con la media mensual más alta en dos años, y cualquier mensaje que suene a nuevas subidas se trasladará rápidamente a las ofertas de los bancos y a las revisiones de las variables. Con este panorama, lo razonable es pensar que el último trimestre del año mantendrá un volumen de firmas elevado, pero con préstamos cada vez más caros y una demanda obligada a ser más prudente y selectiva. Lo que no parece que vaya a cambiar es la tendencia de fondo: mientras no haya más vivienda disponible a precios razonables, la hipoteca media seguirá batiendo récords y el sueño de la casa propia seguirá alejándose para muchos.