La huelga iniciada por los tasadores hipotecarios en España seguirá teniendo efectos directos en el sector bancario y, por extensión, en el mercado de la vivienda. La Asociación Española de Tasadores Hipotecarios (AETH) ha decidido levantar el paro únicamente para las tasaciones encargadas de forma directa por particulares, manteniendo la protesta en el canal bancario ante la falta de respuesta de las sociedades de tasación y de sus patronales, AEV y ATASA.
La decisión pretende reducir el impacto sobre familias y empresas que necesitan cerrar una hipoteca o una operación de financiación, sin renunciar a una reivindicación que el colectivo considera estructural. En un contexto marcado por el encarecimiento de la vivienda, la dificultad de acceso al crédito y un mercado hipotecario cada vez más exigente, la huelga de los tasadores introduce un nuevo factor de tensión en un sistema ya sobrecargado.
Reducir el impacto sobre familias y empresas que necesitan cerrar una hipoteca
AETH ha subrayado que las tasaciones hipotecarias son un derecho del ciudadano y no un servicio exclusivo de las entidades financieras. Cualquier persona puede encargar una tasación a una sociedad homologada y presentar ese informe ante el banco de su elección. Precisamente por este motivo, el colectivo ha optado por reanudar las tasaciones solicitadas directamente por particulares, evitando que la huelga penalice de forma directa a quienes ya se enfrentan a precios elevados, tipos de interés altos y mayores exigencias de solvencia.
Sin embargo, el paro se mantiene en el canal bancario, donde se tramita la mayor parte de las tasaciones hipotecarias ligadas a grandes carteras y operaciones masivas. Esta situación puede seguir provocando retrasos en la concesión de hipotecas y en el cierre de operaciones de compraventa, afectando tanto a particulares como a promotores y empresas que dependen de la financiación para avanzar en sus proyectos inmobiliarios.
A la busca de un acuerdo marco para el sector
La huelga fue aprobada en asamblea el pasado 15 de diciembre y tiene como objetivo forzar la apertura de una negociación real para alcanzar un Acuerdo Marco Sectorial. Los tasadores trabajan mayoritariamente como autónomos y carecen de un convenio colectivo que regule sus condiciones laborales y económicas, una situación que, según denuncian, se prolonga desde hace años sin soluciones efectivas.
AETH considera que el modelo actual de las sociedades de tasación se sostiene sobre una precarización estructural del colectivo, lo que termina repercutiendo en la calidad del servicio. La asociación insiste en que no se trata de un conflicto puntual ni de una reivindicación aislada, sino de la necesidad de establecer unas reglas claras que garanticen la sostenibilidad del sector y la independencia profesional de quienes realizan un trabajo clave para el sistema hipotecario.
Las tarifas congeladas desde 2008
Uno de los principales focos del conflicto son las tarifas profesionales, que permanecen prácticamente congeladas desde 2008. Según AETH, en muchos casos los tasadores perciben apenas un 20% de lo que paga el cliente final por una tasación. Este desequilibrio económico sitúa a numerosos profesionales por debajo del Salario Mínimo Interprofesional, a pesar de que la carga técnica, documental y administrativa ha aumentado de forma considerable debido a las nuevas regulaciones y exigencias del sector financiero.
El colectivo denuncia que esta presión económica obliga a asumir un volumen excesivo de encargos para poder mantener la actividad, reduciendo el tiempo disponible por informe y aumentando el riesgo de errores en un proceso que resulta fundamental para la seguridad de las operaciones hipotecarias.
Las reclamaciones de los tasadores
El Acuerdo Marco Sectorial que propone AETH a las sociedades de tasación incluye varias líneas de actuación. Entre ellas destacan el establecimiento de tarifas mínimas vinculadas al coste real de los informes, con una retribución media anual en torno a los 30.000 euros brutos por profesional, actualizadas conforme al IPC y revisables ante cambios normativos u operativos.
También se reclaman condiciones contractuales más equilibradas, que eliminen indicios de laboralidad encubierta, establezcan plazos realistas, garanticen pagos en un máximo de un mes y contemplen compensaciones por desplazamientos. En materia de independencia profesional, los tasadores exigen el derecho a rechazar encargos no viables, un control estricto de la firma digital y garantías para que el profesional contrate con la sociedad de tasación y no directamente con la entidad financiera.
Además, el colectivo plantea la creación de órganos de gobernanza y resolución de conflictos, mediante comisiones mixtas paritarias entre tasadores y sociedades de tasación, como mecanismo para evitar abusos y mejorar la transparencia del sector.
Un conflicto que afecta al conjunto del sistema hipotecario
Desde AETH advierten de que la situación actual compromete la calidad y la fiabilidad de las tasaciones, un elemento esencial para la seguridad del sistema hipotecario regulado. La precariedad de quienes visitan los inmuebles, analizan la documentación y firman las valoraciones reduce el tiempo disponible por informe y aumenta el riesgo de errores, con posibles consecuencias para familias, empresas y entidades financieras.
En un momento en el que la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas económicos y sociales del país, la huelga de los tasadores pone de relieve una realidad menos visible del mercado inmobiliario: sin condiciones profesionales dignas, la base técnica del sistema hipotecario se debilita. El colectivo insiste en su disposición al diálogo y en la necesidad de alcanzar un acuerdo que garantice tasaciones independientes, rigurosas y sostenibles en el tiempo, una pieza clave para el buen funcionamiento del sector de la vivienda en España.