El crédito concedido por las entidades financieras a las familias y a las instituciones sin ánimo de lucro se situó en julio de 2026 en los 723.867 millones de euros, según la última estadística publicada por el Banco de España. De esa cifra, 530.431 millones de euros corresponden a los créditos hipotecarios de los hogares, es decir, un 73% de toda la deuda familiar tiene como destino la compra de una vivienda. El dato no es una anécdota estadística: confirma, una vez más, que en España seguimos siendo un país de propietarios endeudados a treinta años vista, donde la hipoteca no es un producto financiero más entre varios, sino la columna vertebral —y casi el único hueso— del balance de cualquier familia media.

El propio supervisor lo resume sin rodeos: «la financiación hipotecaria sigue actuando como la gran columna vertebral del crédito familiar», con «una demanda» que muestra «fortaleza y capacidad de endeudamiento». Traducido: con los tipos estabilizados y el crédito al consumo en máximos, el problema para comprar una casa ya no es encontrar quien preste el dinero, sino asumir que esa deuda acompañará un cuarto de siglo, en un contexto en el que los salarios no crecen ni de lejos al ritmo del precio de la vivienda.

La deuda hipotecaria se dispara más de un 4%

Los créditos hipotecarios de los hogares alcanzaron en julio los 530.431 millones de euros, lo que supone 21.313 millones más que hace un año, un incremento del 4,3% y el mayor volumen desde septiembre de 2017. El ritmo de crecimiento de la hipoteca supera con claridad al del crédito total a las familias, que avanzó un 3% interanual (20.808 millones de euros): la diferencia son 500 millones de euros adicionales a favor de las hipotecas y más de un punto porcentual de distancia. Dicho de otro modo: cuanto más crece la deuda de los españoles, más crece proporcionalmente la parte hipotecaria, no menos.

Esa tendencia encaja con los datos de junio del INE: 45.907 hipotecas inscritas en los registros de la propiedad, un 10,8% más en tasa interanual, con un importe medio de 178.365 euros y un interés medio del 2,96%, el mejor mes de junio en dieciséis años. El mercado, además, dista de ser homogéneo: en Baleares el préstamo medio ronda los 314.623 euros y en Madrid los 278.941 euros, muy lejos de los 107.240 euros de La Rioja o los 118.609 euros de Extremadura. Comprar una vivienda en España, hipoteca incluida, depende tanto del sueldo como del código postal.

Los créditos al consumo también se disparan

Si la hipoteca es la partida que más pesa, el consumo es la que más crece. Los préstamos al consumo —electrodomésticos, coche, vacaciones— aumentaron un 11,04% interanual en julio, hasta los 121.650 millones de euros. Los destinados a otros fines cayeron un 16,8%, hasta los 66.870 millones, aunque el dato se ve distorsionado porque desde abril de 2026 estos préstamos excluyen los anticipos. El mensaje de fondo, en todo caso, es claro: las familias tiran de financiación tanto para comprar casa como para llegar a fin de mes, y ambas líneas crecen a un ritmo que no guarda proporción con la subida de los salarios.

La banca se planta ante el precio de la vivienda

El crecimiento del crédito y de las operaciones no ha impedido que las entidades endurezcan sus condiciones. La banca sigue exigiendo, de media, un ahorro cercano al 30% del valor del inmueble, más los impuestos de la operación, y los datos notariales confirman esa prudencia: los préstamos concedidos rondan el 72% del valor de la vivienda. En las comunidades más caras los criterios son algo más flexibles, pero el ahorro previo sigue siendo la barrera de entrada más alta para quien no cuenta con ayuda patrimonial. Esa deuda, además, se asumirá durante 25 años de media, un plazo que compromete buena parte de la vida laboral de quien la firma.

El crédito a las empresas también crece

El fenómeno no se limita a los hogares. La financiación a las empresas se incrementó un 1,1% interanual en julio, hasta los 963.704 millones de euros, impulsada por los créditos bancarios (487.079 millones, +3,6%) y los valores representativos de deuda (150.733 millones, +2,5%), mientras la financiación exterior siguió cayendo un 3%, hasta los 325.892 millones. El endeudamiento avanza en todos los frentes de la economía española, no solo en el de las familias.

Familias, salarios contenidos y vivienda al alza

El dato que debería preocupar no es tanto el volumen de crédito como su composición y su ritmo. Con la vivienda subiendo de precio, los salarios creciendo de forma contenida y la banca exigiendo cada vez más ahorro previo, la ecuación se vuelve cada vez más exigente para quien no parte de una posición patrimonial favorable. El propio Banco de España lo plantea como un reto de «planificación financiera adecuada», pero el problema de fondo no es de gestión doméstica, sino estructural: mientras el crédito hipotecario crezca por encima de las rentas del trabajo y el precio de la vivienda no dé tregua, cada vez más familias necesitarán más años de ahorro y más años de hipoteca para acceder al mismo metro cuadrado. La fortaleza de la demanda que celebra el supervisor tiene, vista de cerca, menos de solidez financiera y más de resignación: se sigue comprando porque no comprar sale, a la larga, todavía más caro.