El Gobierno estrenó este lunes Casa 47, el portal llamado a convertirse en el gran escaparate de la vivienda pública en alquiler en España. Pedro Sánchez lo presentó como respuesta a un mercado que, en sus palabras, «está roto, dislocado y excluye a cientos de miles de familias de la vivienda». Palabras mayores para una herramienta que arranca con una oferta todavía modesta frente a la magnitud real del problema, pero que sí introduce una forma de funcionar radicalmente distinta a la que conocemos.

El portal Casa 47 comienza a funcionar con 800 viviendas en alquiler asequible

La plataforma arranca con cerca de 800 viviendas, aunque conviene matizar el titular: no son 800 pisos que salgan al mercado de golpe, sino la suma de convocatorias ya activadas más las 645 viviendas de la convocatoria abierta en julio en la Comunidad Valenciana, Galicia, Cataluña, Navarra y Asturias, junto a actuaciones previas en Vigo, Mieres y municipios valencianos afectados por la dana. Casa 47 no es, por tanto, un lanzamiento de vivienda nueva, sino la unificación en un solo portal de toda la oferta pública estatal, con buscador, simulador y trámite integrados. Y ahí está lo útil de verdad: por fin hay una puerta de entrada única, en vez de decenas de convocatorias dispersas y trámites distintos por comunidad.

Una vivienda en alquiler asequible para siempre

El reclamo más llamativo del modelo es la posibilidad de permanecer en la vivienda hasta 75 años, aunque el contrato no se firma de golpe por ese periodo. El primero dura 14 años, prorrogable en tramos de siete mientras se cumplan las condiciones exigidas, hasta una última prórroga de cinco al llegar a los 70. Es una fórmula pensada para dar una estabilidad que el mercado privado no ofrece, y que blinda el carácter público del parque: estas viviendas no podrán comprarse y seguirán destinándose al alquiler asequible cuando termine cada contrato. Se agradece la intención, aunque cabe preguntarse si un modelo a 75 años vista resiste los vaivenes políticos y presupuestarios de los próximos gobiernos.

Un alquiler ajustado a las características de cada solicitante

Casa 47 no funciona como un portal inmobiliario al uso en el que el precio lo marca el mercado. La renta se calcula para que el pago no supere el 30% de los ingresos del hogar, y debe representar entre el 15% y el 30% de los ingresos netos mensuales de la unidad de convivencia. Dicho de otro modo: cada vivienda tiene un rango de ingresos compatible con su precio, así que no basta con cumplir el requisito general de acceso (entre 2 y 7,5 veces el IPREM, entre 16.800 y 63.000 euros anuales, con excepciones) para optar a cualquier piso del catálogo. Es un sistema más justo sobre el papel, sí, pero también más burocrático que mirar un precio y decidir si se puede pagar.

El sistema de solicitud de vivienda

El trámite está pensado para hacerse de forma telemática, aunque también admite registro presencial o correo postal. El solicitante indica sus datos y los de toda la unidad de convivencia, sus ingresos, y las viviendas concretas por las que quiere optar, pudiendo señalar además qué otras características de inmuebles aceptaría. Un matiz razonable: el momento en que se registre la solicitud no influye en las posibilidades de adjudicación. No hay premio para quien llegue antes, algo que rompe con la lógica de sálvese quien pueda que domina el alquiler tradicional.

Adjudicación por sorteo

Precisamente porque no manda el orden de llegada, el criterio de reparto es un sorteo ante notario una vez cerrado el plazo de cada convocatoria. El número obtenido al azar ordena a los participantes, se comprueba que cada unidad de convivencia cumple los requisitos y se le asigna la primera vivienda disponible entre las seleccionadas; quien se queda sin piso pasa a lista de reserva. La demanda apunta a ser altísima: la convocatoria piloto recibió 7.357 solicitudes para solo 171 viviendas, una proporción que deja claro el tamaño real de la necesidad frente a la oferta disponible.

Nuevas incorporaciones de viviendas

El propio Ejecutivo reconoce que 800 viviendas son solo el principio. Sánchez ha anunciado la incorporación próxima de 1.500 viviendas más repartidas por todo el territorio, y Casa 47 prevé lanzar nuevas convocatorias cada trimestre, de manera que el catálogo se irá ampliando de forma progresiva. La entidad, nacida de la transformación de Sepes, asumirá también la urbanización de suelo y la compra de inmuebles para mantener su titularidad pública. El ritmo trimestral suena bien sobre el papel, pero conviene comprobarlo convocatoria tras convocatoria antes de darlo por hecho.

Distribución en diferentes comunidades autónomas

La oferta actual se reparte de forma desigual entre comunidades, y también los precios. En la Comunidad Valenciana las rentas de la convocatoria en marcha van de 350 a 1.066 euros mensuales; en Galicia, de 350 a 705 euros; en Cataluña, de 350 a 1.012 euros; en Navarra, de 417 a 519 euros; y en Asturias, de 350 a 716 euros. La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, ha reclamado además que las comunidades, «en especial las del PP», regulen el precio del alquiler, una crítica que deja claro que el Gobierno quiere que Casa 47 se lea también como mensaje político, no solo como herramienta administrativa. Sánchez, por su parte, ha citado como aval las bajadas en los nuevos contratos de Barcelona (-4,7%) y Guipúzcoa (-4%), aunque son datos puntuales que convendrá seguir de cerca antes de darlos por prueba definitiva de que la Ley de Vivienda funciona a gran escala.

Casa 47 es, en definitiva, una herramienta necesaria y bien planteada —transparencia, sorteo, rentas ajustadas a la renta real—, pero de alcance pequeño frente a la magnitud del problema. El examen de verdad no llegará con el portal, sino con la velocidad a la que crezca ese parque público, convocatoria tras convocatoria.