No ha pasado mucho tiempo desde que la gran banca española presentara sus resultados, cuando los ERES y ajustes han comenzado a amontonarse. No les ha importado ni un ardite la situación sanitaria en la que nos encontramos y estos psicópatas, con la misma responsabilidad social que un plato de acelgas, han iniciado una política de despidos que puede dejar a más de 20.000 personas en la calle. Pero no hay nada nuevo bajo el sol y es que  desde el estallido de la depresión económica iniciada en 2008 han perdido más de 100.000 trabajadores.

La fusión de Bankia y Caixabanc causará el despido de 8.291 personas y el cierre de 1.534 sucursales; sin duda el mayor ERE producido en la banca española. Como puestos de acuerdo, esta entidad y los otros bancos que han iniciado sus propias listas para el SEPE, han indicado a los sindicatos que las causas de estos despidos masivos son organizativas y se deben, además de a la fusión, a la situación del mercado y a la evolución hacia el entorno digital. La entidad ha manifestado que el ajuste será equilibrado entre personas con más de 50 años y menores de esta edad.

Muy diferentes es el caso en el Banco de Santander, donde los despidos suelen ceñirse a determinadas características personales. Así, si en anteriores ajustes el banco de Botín centró sus disparos en madres jóvenes o mujeres con reducción de jornada, en este caso ha puesto en el punto de mira a los más jóvenes, con menos de 45 años en la mayoría de los casos. Son un total de 3.572 bajas  a las que se está citando en Recursos Humanos por medio de un mail para que se adhieran “voluntariamente” al ERE. De momento ya van 1.800 confirmados, es decir poco más de 50%.

Por su parte el BBVA contempla la salida de alrededor de 4.000 empleados,  que podrían quedarse en unos 3.000 tras la negociación con los sindicatos. La culpa otra vez la tiene la coyuntura del mercado bancario y el paso al entorno digital de los clientes.

Para cerrar esta nueva oleada de despidos, el Sabadell ha planteado la salida de 2.000 empleados e Ibercaja una cifra que podría acercarse a los 1.000. En total las medidas de adelgazamiento de la nómina en las grandes entidades financieras se acerca a las 20.000 personas a las que habría que sumar algo más de 1.000 en otras entidades.

Pero este adelgazamiento en la nómina causado por el despido de estos 20.000 trabajadores se realiza a la vez ¡oh sorpresa! de la vuelta de los bonus e incentivos a los equipos directivos.  Y en esto todos los bancos se han puesto también de acuerdo.

Fue el año pasado cuando los grandes bancos españoles recortaron las retribuciones variables de sus altos directivos y algunos de ellos, como Botín, Gortázar o Carlos Torres vieron disminuir su retribución anual en varios millones de euros. También el resto de sus equipos directivos, ya fuera por  la situación sanitaria, por estética  o por recomendaciones del BCE.

Ahora, todos a una, las diferentes juntas de accionistas de las entidades financieras están recuperando estos “bonus” millonarios para la alta dirección y los consejeros ejecutivos. Y no hablamos precisamente de minucias.  Como es el caso del BBVA donde se dividirán 157 millones de euros entre 339 personas, con un reparto algo desigual porque alguno ingresará algo más de un millón de euros.

En CaixaBank también hay cambios en los sueldos del equipo directivo. Así Goirigolzarri, que cobraba 500.000 euros en Bankia, pasará a cobrar 1,6 millones de euros. El CEO, Gonzalo Gortázar, cobró 3,7 millones el año 2019 que se rebajaron hasta los 2,8 millones de euros el pasado año por no haber cobrado la parte variable.  Partida que si recibirá este año, al igual que el resto del equipo directivo, con una cifra que se decidirá en la Junta de Accionistas del próximo 14 de mayo.

De igual forma recuperan en el Santander los ingresos variables, en realidad tan sólo dejaron de percibir una parte y este año volverán al 100%. El pasado año Ana Patricia Botín y y José Antonio Álvarez redujeron sus bonus un 50%,  pasando el salario de Botín de 9,6 a 6,5 millones. Así, tal y como se decidió el pasado 26 de marzo, el “grupo de directivos A”, compuesto por 300 miembros, recibirá un bonus total de 147 millones de euros –Botín y Álvarez  trincan de aquí un total de 11,5 millones para los dos-. Otro grupo de 1.200 empleados se repartirán un variable de 187 millones de euros.  Hay que recordar que los ejecutivos bancarios españoles son los terceros en el ranking de los mejor pagados de Europa, tras Luxemburgo y Reino Unido. Lo que no es de extrañar con la cantidad de ingresos extra que obtienen imponiendo cláusulas abusivas a sus clientes.

Todo esta lluvia de millones resulta muy antiestética, por decir algo suave, cuando se está acordando a la vez esos 20.000 despidos. Pero esto es la banca española, una asociación mafiosa que  lleva muchos años viviendo por encima de sus posibilidades, con un glamur de sueldos y ventajas que no le corresponde y que procede de los recursos que esquilman al pueblo español.

En todo este jolgorio de ERES, ajustes y retribuciones variables hay una cuestión que me escama y bastante. Concretamente, los ocho bancos cotizados perdieron el pasado año 5.527 millones de euros frente a los 13.742 millones que ganaron en 2019. Es cierto que las pérdidas vienen provocadas por el Banco Santander, único grupo financiero con resultado negativo a cierre de 2020. La entidad presentó unas pérdidas de 8.459 millones. Y si con estas cifras el reparto de millones que ya están haciendo resulta un tanto obsceno, mucho más que preocupante resulta pensar que en breve tiempo estas entidades financieras que despiden y reparten tendrán la resolución definitiva del IRPH. Y parece que no les inquieta mucho.

Las dos cuestiones prejudiciales relacionadas con el IRPH y elevadas al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) por el magistrado Francisco González de Audicana y por la magistrada Carmen Robles han vuelto a poner la pelota en el tejado del Tribunal de Luxemburgo que deberá concretar la situación y vista la calaña del personal atar bien todos los cabos.

Y aunque se ha conseguido demorar la resolución casi un año y medio, con lo que tiene de injusta la Justicia que se retrasa, las dos prejudiciales vuelven a colocar a la banca española en una situación límite, sin duda su mayor problema desde el rescate financiero de hace diez años.

Hasta 60.000 millones, estima el Banco de España en un informe confidencial, que podrían ser las pérdidas por todos los conceptos: devolución, efectos retroactivos, intereses  y desaparición de índice del contrato hipotecario, quedando el crédito a interés 0. Y es mucho dinero, aunque hay que tomar la cifra con las debidas precauciones ya que procede del Banco de España y lleva el membrete de confidencial…. jajajaja, con el inconfundible sello de la vaselina de la estrategia bancaria.

Otras fuentes calculan que si la sentencia en lugar de establecer un tipo cero lo deja en el euríbor, la cantidad a devolver a los 1.300.000 afectados rondaría los 16.500 millones de euros, cifra muy grande aún, pero más asequible si la comparamos, por hacernos una idea, con los beneficios obtenidos por la banca española en 2018 que fueron de 19.438 millones de euros.

Como ya he dicho antes, todas las cifras que están circulando en torno a las consecuencias que tendría una sentencia desfavorable para la banca española hay que tomarlas con las debidas precauciones. Que pueden ser ciertas, pero responden a una clara estrategia bancaria hecha en su momento para presionar al TJUE y que, lo hemos visto, dio un cierto resultado. Aunque ahora la banca miraría a Sánchez. Ya lo dijo JP Morgan que aseguró que la sentencia del IRPH es el principal factor de riesgo para la banca española en el futuro.

¿Y qué pasará cuando tengan que devolver el dinero, con la sentencia que llegará este año? ¿Pedirán a los accionistas que les devuelvan los beneficios que repartieron? ¿Exigirán a los jubilados de oro que les reintegren los millonarios fondos derivados a sus pensiones? ¿Recortarán los sueldos de los ejecutivos a los niveles reales de las deudas de sus empresas?…pues no lo veremos. Como los ERES ya los están haciendo, el recurso que les queda  a esta mafia centenaria que parasita nuestro país, es lograr que el dinero público tape sus agujeros. Tienen práctica en la maniobra. La hicieron una vez y les salió bien…ya se sabe, “quien hace un cesto hace ciento”.

Con su actual situación financiera y las pérdidas de la pandemia los bancos no van a poder pagar con sus propios recursos el resultado de la sentencia y si lo hacen quedarían en el límite de la quiebra. Pero no hay que tener lástima ni consideración, que es lo que vienen pidiendo desde hace años; la banca española ya percibió de forma indebida esos miles de millones que ahora tendrán que devolver. Y los afectados no han vivido por encima de sus posibilidades como estos vividores que ahora reparten con el mayor desparpajo bonus y ERES a partes iguales. El IRPH es una cláusula abusiva y todas las triquiñuelas de la banca y el Tribunal Supremo no van a poder cambiar la situación.

Eduardo Lizarraga

Eduardo Lizarraga

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