La crisis de acceso a la vivienda en España sigue marcando la agenda pública y, en este escenario, el papel de Sareb vuelve a situarse en primer plano. La compañía —creada en plena resaca de la burbuja inmobiliaria para absorber activos problemáticos de la banca— ha reorientado parte de su cartera hacia un uso social que pretende aliviar una emergencia habitacional cada vez más evidente. Según los últimos datos, Sareb ya destina más de 11.500 viviendas a fines sociales, enmarcadas en programas impulsados tras el control accionarial del FROB en 2022. Esta cifra implica que más de 35.000 personas en situación de vulnerabilidad están accediendo a un hogar a través de sus diferentes iniciativas, un dato especialmente relevante en un país donde el parque público de vivienda sigue siendo claramente insuficiente.
Otras 1.625 viviendas han sido cedidas por Sareb a Administraciones públicas
Entre las actuaciones desarrolladas, una parte significativa se articula mediante convenios con instituciones autonómicas y municipales. Sareb ha cedido 1.625 viviendas adicionales a Administraciones públicas, facilitando así su incorporación a programas locales de alquiler social y ampliando la capacidad de respuesta en territorios con mayor tensión inmobiliaria. A ellas se suman otras actuaciones puntuales, como las 180 viviendas rehabilitadas y cedidas de manera gratuita a los damnificados por la DANA, en colaboración con el Ministerio de Vivienda y varias administraciones locales y autonómicas. Esta línea de cooperación institucional se ha convertido en un eje clave para reforzar las políticas de vivienda, especialmente en regiones donde los precios del alquiler continúan disparados y la demanda supera ampliamente a la oferta disponible.
Sareb sufre la okupación de más de 3.000 viviendas
Sin embargo, la cara social de Sareb convive con un problema de enorme complejidad: la okupación de más de 3.000 viviendas de su cartera. Este fenómeno, que afecta de manera desigual según el territorio, condiciona tanto la gestión inmobiliaria como la capacidad de la compañía para poner más unidades a disposición de los programas sociales. La okupación, más allá del debate político, supone un obstáculo adicional en un contexto donde miles de familias esperan una solución habitacional estable y donde la disponibilidad de vivienda asequible continúa siendo un desafío estructural. Esta situación prolonga plazos, dificulta la gestión de activos y limita el potencial social que Sareb podría desplegar si todas las viviendas estuvieran plenamente operativas.
El Programa de Alquiler Social de Sareb
El pilar central de la estrategia social de la compañía es su Programa de Alquiler Social, que ya roza los 9.800 hogares activos. El perfil de los beneficiarios refleja la realidad de quienes sufren con mayor intensidad la tensión del mercado: familias sin recursos suficientes para competir en un mercado cada vez más excluyente. El programa destaca por su tasa de mora del 10,6%, muy por debajo de la media en el alquiler social, un dato que se ha reducido de forma constante desde 2022 y que ejemplifica el compromiso de los hogares con este modelo de corresponsabilidad. Este enfoque social va acompañado de un trabajo intenso de acompañamiento. Los gestores ayudan a las familias a tramitar ayudas públicas, dar de alta suministros, acceder a formación o mejorar su empleabilidad. Gracias a ello, los ingresos familiares han aumentado más de un 20%, un dato que pone de relieve el impacto transformador del programa más allá del mero acceso a una vivienda.
El Programa de Acompañamiento e Inserción Laboral
Uno de los mayores avances de Sareb ha sido la consolidación de su Programa de Acompañamiento e Inserción Laboral, que ha permitido mejorar la empleabilidad de más de 600 personas, cifra que se ha incrementado notablemente en 2025, con una media equivalente a una inserción diaria y casi 700 contratos laborales firmados. Este programa, diseñado para proporcionar herramientas reales de autonomía económica, se ha convertido en un elemento clave para que las familias no solo encuentren un lugar donde vivir, sino también una vía para superar situaciones de exclusión social. Como explica el director de Vivienda Social y Asequible de Sareb, Pau Pérez de Acha, el trabajo realizado busca unir sostenibilidad económica y eficacia social, un equilibrio que la compañía reivindica como esencial para avanzar en esta línea.
El papel de Sareb vuelve a situarse en el centro del debate
Sareb continúa, así, ampliando su utilidad social mientras prepara parte de su cartera para su traspaso al parque público de vivienda, una operación largamente demandada para aliviar la presión del mercado del alquiler asequible. En un momento en que España necesita aumentar su oferta pública con urgencia, el papel de Sareb vuelve a situarse en un punto decisivo: recuperar viviendas, rehabilitarlas y ponerlas al servicio de quienes más lo necesitan. Para Aquimicasa, en un escenario donde la vivienda se ha convertido en el principal factor de desigualdad social, la evolución de Sareb y su apuesta por la vivienda social seguirá siendo un elemento determinante para comprender el futuro del mercado inmobiliario.