Con el control a electricidad y carburantes se ha conseguido que el Índice de Precios de Consumo (IPC) disminuya seis décimas en septiembre en relación al mes anterior, lo asegura el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con este descenso el índice recorta su tasa interanual 1,5 puntos, quedando en el 9%. La situación puede ser un cambio de dirección ya que encadenaba tres meses consecutivos por encima del 10%.
El dato de septiembre es bueno porque estamos empezando el otoño y las familias están dedicando una parte importante de sus ingresos a energía y alimentación. El invierno conlleva un mayor gasto energético y con familias al límite habría que elegir entre comida o calefacción. Por esto el dato del IPC de septiembre, tanto por su moderación en tasa interanual como en tasa mensual es una buena noticia.
Según el propio INE, esta caída del IPC interanual hasta el 9% se debe, principalmente, a la bajada de los precios de la electricidad y, en menor medida, al abaratamiento de los carburantes y del transporte, lo que indica la bondad de las medidas destinadas a amortiguar el alza de los precios energéticos.
La caída de precio de los carburantes y de otras materias primas, la descongestión de las cadenas globales de suministro, el final de la temporada alta de turismo, el incremento de los tipos de interés del BCE y la contención de los salarios son factores positivos para que los precios se estabilicen a la baja en los próximos meses.
En términos mensuales (septiembre respecto a agosto), el IPC registró un descenso de seis décimas, lo que es el mayor retroceso desde julio de 2021, cuando bajó ocho décimas. Además, la inflación subyacente – IPC sin energía ni alimentos elaborados- disminuyó en septiembre dos décimas, hasta el 6,2%, situándose casi tres puntos por debajo del IPC general. Septiembre es así el primer mes en que desciende la la inflación subyacente tras catorce meses consecutivos de ascensos.