Así es el nuevo plan urbanístico del municipio

Zizur Mayor se prepara para una transformación urbanística de calado. El Ayuntamiento navarro lleva al pleno de este martes la aprobación inicial de su nuevo plan urbanístico municipal, un documento que contempla la construcción de más de 2.000 viviendas —2.081, para ser exactos— repartidas entre el suroeste de Ardoi y el sur de la urbanización Zizur. La cifra no es menor para un municipio de apenas 15.000 habitantes, y confirma que la Comarca de Pamplona sigue siendo uno de los focos de crecimiento residencial más activos de Navarra, con Zizur Mayor a la cabeza junto a otros vecinos como Orkoien o Cizur Menor.

Lo llamativo del plan no es solo el volumen de vivienda nueva, sino su composición: 1.047 de esas 2.081 viviendas serán de protección oficial, es decir, prácticamente la mitad del total. En un contexto de precios disparados y acceso a la vivienda cada vez más complicado para las rentas medias, que un ayuntamiento apueste por que la mitad de su crecimiento sea vivienda protegida es una declaración de intenciones que merece aplauso, aunque habrá que ver si se traduce en plazos de ejecución razonables y no se queda, como tantas veces ocurre, en una cifra bonita sobre el papel.

Tres frentes para ordenar el crecimiento

El planteamiento del Ayuntamiento, liderado por el alcalde Jon Gondán (Geroa Bai), divide el desarrollo en tres sectores: la zona situada entre el sur de Ardoi y el actual polígono comercial, una franja entre Ardoi y Gazólaz, y otra al sur de la urbanización Zizur. La lógica es sensata: Gondán reconoce que en Ardoi apenas quedan parcelas libres para construir, así que el crecimiento natural pasa por extender el núcleo hacia el sur, en una zona hoy ocupada por campos de cultivo y una guardería canina.

La primera fase se centrará precisamente en ese cuadrado entre la calle Sagüesgaña y la N-7015, con una densidad ligeramente superior a la de Ardoi: edificios de planta baja más cuatro o cinco alturas y ático. No es una decisión inocente. Elevar la densidad en la nueva zona permite encajar más vivienda sin devorar más suelo, algo que cualquier plan urbanístico responsable debería priorizar en 2026, cuando el consumo de suelo virgen ya no debería ser la primera opción sobre la mesa.

La vivienda protegida, también en suelo municipal

Más allá del reparto por sectores, el plan pone el foco en dos parcelas de titularidad pública para desarrollar vivienda asequible con prioridad para empadronados: la unidad A7, donde hoy se ubican la Policía Local y varias naves de talleres, y la unidad A36, correspondiente al edificio de las antiguas escuelas y su campa aledaña, utilizada en fiestas para las txoznas.

En la A7 —de la que el Ayuntamiento posee el 32%— se levantará una zona residencial con bajos comerciales y una comisaría renovada. En la A36, de titularidad 100% municipal, el edificio actual se sustituirá por dos construcciones de planta baja y dos alturas que sumarán 12 viviendas protegidas, respetando así la estética del casco antiguo en lugar de optar por una rehabilitación que, según el propio alcalde, no compensaba dado el escaso valor arquitectónico del inmueble. Es una fórmula que otros municipios navarros deberían mirar con atención: usar suelo público ya disponible para vivienda protegida, en lugar de esperar eternamente a que la iniciativa privada resuelva un problema que, a estas alturas, ya ha demostrado que no va a resolver por sí sola.

Zonas verdes y espacio terciario, la otra cara del plan

El nuevo planeamiento no se limita a la vivienda. Contempla también 118.600 metros cuadrados de zonas verdes, una cifra considerable que debería servir para compensar la mayor densidad de población que traerán las nuevas viviendas, y 63.800 metros cuadrados de espacio terciario, en buena parte vinculados a la ampliación del actual polígono industrial y comercial, que crecerá en 55.000 metros cuadrados adicionales.

A esto se suma una actuación que llevaba tiempo reclamándose en el municipio: cubrir un tramo de la autovía A-12 para reducir el aislamiento físico entre los dos núcleos de Zizur Mayor, y la construcción de un nuevo vial al sur de la urbanización que conectará el nudo de la A-12, junto al parque comercial, con la calle Eriete, en el límite con Cizur Menor. Según el propio alcalde, este vial debería descongestionar la rotonda del arco, uno de los puntos negros de la movilidad local.

Un plan largamente gestado

Nada de esto ha surgido de la noche a la mañana. El Ayuntamiento lleva trabajando en este documento desde 2021, cinco años en los que el planeamiento anterior, de 2003, se ha ido agotando hasta quedar prácticamente desarrollado al 100%. Cinco años de tramitación para un plan urbanístico no es ninguna excepción en España —más bien al contrario—, pero sí deja una lectura clara: mientras la burocracia urbanística avanza a paso de tortuga, la necesidad de vivienda en la Comarca de Pamplona no ha dejado de crecer.

Que Zizur Mayor llegue ahora con una propuesta ambiciosa, con la mitad de la nueva vivienda protegida y un notable esfuerzo en zonas verdes, es una buena noticia. Pero la aprobación inicial de este martes es solo el primer paso de un proceso administrativo que todavía puede alargarse. La pregunta que debería hacerse cualquier vecino de Zizur Mayor no es si el plan es bueno sobre el papel —lo es—, sino cuántos años más tendrán que pasar hasta ver la primera grúa levantando estas 2.081 viviendas.