El consumo de cemento en España ha iniciado el año con un ligero descenso del 0,3% en enero, situándose en 1.098.852 toneladas según los datos de la Estadística del Cemento. Se trata de una variación moderada en términos porcentuales, pero relevante si se analiza desde la perspectiva que habitualmente abordamos en Aquimicasa: el cemento es uno de los indicadores más fiables para medir la evolución real de la actividad económica, especialmente en el ámbito de la construcción, la vivienda y la obra pública. Cuando el consumo se contrae, aunque sea levemente, el sector interpreta que puede estar produciéndose una desaceleración en la ejecución de proyectos, en el inicio de nuevas promociones o en el ritmo de certificaciones de obra.

En este caso, el propio sector apunta a un factor coyuntural evidente: enero ha sido uno de los meses más lluviosos de los últimos 25 años, lo que ha condicionado la actividad en obra y ha retrasado trabajos previstos. La meteorología adversa tiene un impacto directo en la ejecución de estructuras y cimentaciones, y por tanto en el consumo mensual de cemento. No obstante, más allá del componente estacional, el dato obliga a observar con prudencia la evolución de los próximos meses, sobre todo en un contexto en el que la vivienda nueva continúa sin cubrir la demanda estructural existente en España y en el que la inversión pública en infraestructuras sigue siendo determinante para sostener la actividad.

El cierre del ejercicio de 2025 ha supuesto un crecimiento del 11,3%

Frente a la ligera caída de enero, el balance anual de 2025 ofrece una fotografía más expansiva. El cierre del ejercicio de 2025 ha supuesto un crecimiento del 11,3%, alcanzando un consumo total de 16.575.230 toneladas, lo que representa un incremento de 1.676.403 toneladas respecto a 2024. Además, el mes de diciembre registró un aumento del 17,4%, con 1.367.352 toneladas consumidas, superando en más de 200.000 toneladas el dato del mismo mes del año anterior.

Sin embargo, desde el sector se insiste en contextualizar estas cifras. A pesar del crecimiento interanual, el consumo total continúa por debajo de los 20 millones de toneladas, un umbral que muchos consideran más acorde con el tamaño de la economía española y con las necesidades acumuladas en vivienda e infraestructuras. Esto significa que, aunque se ha producido una recuperación significativa, el nivel de actividad sigue siendo moderado si se compara con etapas anteriores de mayor dinamismo. Para el mercado residencial, este dato es especialmente relevante: el déficit de vivienda nueva, la presión sobre los precios y las dificultades de acceso para los compradores están directamente relacionadas con la capacidad productiva del sector.

En 2025, las exportaciones caen un 10% y las importaciones crecen casi un 39%

El análisis del comercio exterior añade otra dimensión al comportamiento del sector. En 2025, las exportaciones caen un 10% y las importaciones crecen casi un 39%, configurando un escenario de creciente presión competitiva. Las exportaciones descendieron un 10,1%, hasta 4.485.687 toneladas, lo que supone una pérdida de más de 500.000 toneladas respecto al año anterior. Paralelamente, las importaciones aumentaron un 38,8%, alcanzando 2.008.718 toneladas, el nivel más alto desde 2010.

Este incremento de las importaciones se explica en buena medida por la compra de clinker a países del arco Mediterráneo que no están sujetos a las mismas exigencias medioambientales que la industria europea. Detrás de este fenómeno se encuentra también el denominado “efecto acopio” ante la entrada en vigor definitiva del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (MAFC) de la Unión Europea. La anticipación a este nuevo marco regulatorio habría impulsado operaciones previas para evitar costes adicionales.

La corrección del dumpling climático

La puesta en marcha del MAFC responde a la necesidad de corregir el denominado “dumping climático”, es decir, la competencia desleal que sufren los productores europeos frente a importaciones procedentes de países con menores exigencias ambientales. El objetivo es evitar la fuga de carbono y garantizar condiciones de competencia más equilibradas. No obstante, el propio sector advierte de que, para que el mecanismo sea realmente eficaz, debería contemplar instrumentos complementarios que eviten la pérdida continuada de exportaciones hacia mercados extracomunitarios.

En el arranque de 2026, las exportaciones han continuado cayendo un 11,4% en enero, hasta 277.487 toneladas, confirmando que el ajuste competitivo sigue abierto. En este contexto, la evolución del consumo interno de cemento será clave para evaluar la fortaleza real del sector y, por extensión, de la actividad económica del país. Para el ámbito de la vivienda, cualquier señal de ralentización debe analizarse con atención, ya que la capacidad de producción condiciona la oferta disponible, los plazos de entrega y, en última instancia, el acceso de los consumidores a una vivienda en condiciones razonables.