El Ayuntamiento de Elche ha puesto en marcha la construcción de 1.161 nuevas viviendas protegida destinadas a alquiler asequible para jóvenes dentro del plan Casa Fácil 2, que se suma a las 240 viviendas de Casa Fácil 1, tanto en propiedad a precios limitados como en régimen de alquiler anunciadas en 2025 y cuyas obras comenzarán en 2027.

Poco a poco, y con más lentitud de la que muchos quisieran, las administraciones con competencias en vivienda se van sumando al esfuerzo que el país necesita. Esta vez es Elche, la tercera ciudad más poblada de la Comunidad Valenciana, la que da un paso al frente con Casa Fácil 2, un plan para construir 1.161 viviendas de alquiler asequible destinadas sobre todo a jóvenes. Es el anuncio más ambicioso de la historia reciente de la ciudad. Como siempre, la clave estará en que las grúas lleguen antes que las próximas elecciones.

La herramienta elegida es poco vistosa pero eficaz: cambiar la clave urbanística de seis solares dotacionales municipales para que pasen a ser dotacionales residenciales. Se hará mediante una modificación del Plan General que, según el alcalde Pablo Ruz, depende íntegramente del Ayuntamiento. Sin esperar a nadie ni pasar la pelota a otra administración, algo que en materia de vivienda casi parece una rareza.

La mayor oferta pública de vivienda asequible en Elche

Ruz no se ha quedado corto en la presentación. Ha calificado el plan de “sin precedentes” y ha asegurado que supone iniciar la mayor oferta de vivienda pública de la historia de Elche. Las cifras le dan argumentos. A las 1.161 viviendas de Casa Fácil 2 se suman las 240 de Casa Fácil 1, anunciado en 2025, y otras promociones que ya están en marcha.

Entre ellas figura el edificio Araceli, con obras muy avanzadas, que aportará 79 viviendas de alquiler asequible para jóvenes. La Generalitat Valenciana tiene previsto empezar de forma inminente dos edificios en la calle Abogados de Atocha, con 141 viviendas, y a todo ello se añaden las cinco viviendas de Casa 47, la iniciativa estatal. El balance municipal suma 1.626 viviendas. Hay que leer esa cifra con prudencia, porque agrupa proyectos en fases muy distintas, desde edificios casi terminados hasta solares que aún esperan su nueva calificación. Aun así, el volumen es notable para una ciudad que, como tantas otras, lleva años viendo cómo el alquiler se come el sueldo de sus jóvenes.

Un esfuerzo en varias ubicaciones

Uno de los aciertos del plan es que no concentra toda la vivienda protegida en un único barrio, el error clásico que ha creado guetos en medio país. Las seis parcelas se reparten por la ciudad, aunque dos de ellas se llevan la mayor parte. Junto al Hospital del Vinalopó, entre las calles Tonico Sansano Mora y Presidente Adolfo Suárez, se prevén 457 viviendas sobre 14.995 metros cuadrados de suelo y 43.163 de edificabilidad. En la avenida de El Altet, junto a María Belmonte y Patricio Falcó, otras 427 viviendas sobre 22.000 metros cuadrados.

El resto de la oferta se reparte en actuaciones más pequeñas. Habrá 115 viviendas en el entorno de Travalón, entre Antonio Valero Agulló y Arquitecto Antonio Serrano Peral, y otras 85 en la avenida de Travalón, junto a General Gutiérrez Mellado. Junto al Mercado de San José se levantarán 52 viviendas, y en el entorno de l’Aljub, entre Jacarilla, Rojales y San Fulgencio, otras 25. Este reparto da al proyecto un carácter de ciudad y no de polígono, lo cual se agradece.

Dirigido principalmente a la juventud

El plan tiene un destinatario claro: los jóvenes de hasta 35 años, tal y como establece la ley para este tipo de suelo. Es una decisión lógica. Es precisamente esta generación la que ha retrasado su emancipación hasta edades que hace tres décadas habrían parecido ciencia ficción, atrapada entre salarios de entrada y rentas de mercado imposibles.

La teniente de alcalde de Infancia, Familia y Mayores, Aurora Rodil, lo ha resumido con una frase de vocación emotiva: el Ayuntamiento quiere que los jóvenes tengan una esperanza de futuro. La frase es bonita. Lo será más cuando esa esperanza tenga llave, contrato y una renta razonable.

Una adjudicación transparente y con igualdad de oportunidades

Rodil también ha querido despejar una de las sospechas que suelen acompañar a la vivienda pública: quién acaba viviendo en ella. El compromiso es que la adjudicación se haga mediante procedimientos públicos, con transparencia e igualdad de oportunidades para todos los solicitantes que cumplan los requisitos. La fórmula concreta será un sorteo público ante notario, conforme a las bases de cada convocatoria y la normativa aplicable.

Es un buen punto de partida, aunque el detalle importa. Los requisitos de renta, empadronamiento o situación laboral serán los que decidan de verdad quién entra en el bombo, y conviene que estén pensados para quienes más lo necesitan y no solo para quienes mejor rellenan formularios.

Puesta en marcha y plazos para que estén disponibles

Y aquí llega la parte menos fotogénica del anuncio. Las 1.161 viviendas de Casa Fácil 2 están sujetas a los correspondientes procedimientos urbanísticos. Primero habrá que aprobar la modificación del Plan General, después licitar y construir. No hay fecha de entrega sobre la mesa. Como referencia, las obras de Casa Fácil 1, anunciado en 2025, no comenzarán hasta 2027.

Esto no resta valor al proyecto, pero sí obliga a mantener los pies en el suelo. Los jóvenes ilicitanos que hoy buscan piso no vivirán en estas promociones mañana. Si Elche cumple lo prometido, habrá demostrado que los ayuntamientos pueden hacer mucho con su propio suelo y sin esperar a nadie. Si no, será otro titular más en la larga colección de planes de vivienda que se quedaron en la maqueta. De momento, el anuncio merece un voto de confianza y un seguimiento muy de cerca.