La actividad de la construcción en Europa comienza a mostrar señales de estabilización tras varios ejercicios de debilidad, aunque el panorama sigue siendo desigual según países y segmentos. Las últimas cifras correspondientes al mes de octubre, junto con las previsiones anuales recogidas en el informe Euroconstruct Invierno 2025, permiten dibujar una radiografía clara del sector: crecimiento moderado en Europa y mejores perspectivas para España, pese a las tensiones estructurales que siguen afectando al mercado de la vivienda.

Según el informe presentado en el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) por el Instituto de Tecnología de la Construcción de Cataluña (ITeC) y la Federación de Gremios de la Construcción, España cerrará 2025 con un crecimiento del 4 % en producción constructiva, muy por encima de la media europea, que se moverá en torno al 2,2 % anual a partir de 2026.

Este avance se produce en un contexto marcado por la falta de vivienda, el encarecimiento del acceso a la compra y al alquiler, el impacto de los costes financieros y la necesidad de aumentar la oferta para responder a una demanda estructuralmente insatisfecha.

La situación en los diferentes países

El informe Euroconstruct describe un escenario europeo claramente heterogéneo. El periodo comprendido entre 2023 y 2025 ha sido calificado como “poco memorable” para la construcción: sin grandes desplomes, pero también sin un crecimiento sólido que permita hablar de una recuperación plena.

Entre los países con mejor comportamiento destacan Portugal, Polonia e Irlanda, que han logrado incrementos acumulados superiores al 5 % desde 2022, situándose como los mercados más dinámicos del continente. También Estados Unidos, utilizado como referencia externa, mantiene un crecimiento robusto que contrasta con la evolución europea.

En una posición intermedia se sitúan Italia y Francia, que han conseguido recuperar niveles de producción similares a los anteriores a la crisis, aunque sin mostrar una aceleración clara. En el extremo opuesto aparecen los países nórdicos y Alemania, que continúan sin alcanzar los registros previos y seguirán rezagados, al menos, hasta 2026.

Este comportamiento desigual refleja la diferente capacidad de respuesta de cada mercado a factores como los tipos de interés, el coste de los materiales, la disponibilidad de suelo y la regulación urbanística.

La comparación con el año anterior

Los datos de Eurostat correspondientes a octubre confirman un cambio gradual de tendencia en la actividad constructiva europea. En la zona euro, la producción del sector avanzó un 0,9 % mensual, tras la caída del 0,6 % registrada en septiembre. En el conjunto de la Unión Europea, el incremento fue del 0,8 %, frente al descenso del 0,1 % del mes anterior.

En términos interanuales, la construcción en la eurozona se situó cinco décimas por encima de octubre del año anterior, mientras que en el conjunto de los Veintisiete el aumento fue del 1,3 %, lo que confirma que el sector comienza a dejar atrás los números rojos.

Por países, Eslovenia lideró los repuntes mensuales, con un aumento del 6 %, seguida de Alemania (3,3 %) y Portugal (3,1 %). En el lado contrario, los descensos más acusados se registraron en Eslovaquia (-3,7 %), Hungría (-2 %) y Rumanía (-1,9 %).

En la comparación interanual, Eslovenia volvió a destacar con un incremento del 36 %, seguida de Rumanía (13,9 %) y Hungría (9,7 %). En cambio, España registró una caída interanual del 3,6 %, junto a Austria (-2 %) y Francia (-1,3 %).

El problema de la mano de obra y sus soluciones

Uno de los grandes cuellos de botella del sector de la construcción en Europa sigue siendo la escasez de mano de obra cualificada, una problemática especialmente relevante en un contexto de envejecimiento de la población activa y falta de relevo generacional.

En el caso de España, esta carencia está impulsando cambios estructurales en el modelo productivo. La construcción industrializada, la robotización de procesos y la mayor eficiencia en la ejecución de obras comienzan a ganar peso como respuesta a la dificultad para cubrir puestos de trabajo tradicionales.

Los expertos coinciden en que será imprescindible reforzar las políticas de formación, atraer trabajadores al sector y mejorar las condiciones laborales si se quiere sostener el crecimiento previsto y dar respuesta a la creciente demanda de vivienda.

La situación de España

Pese a la caída interanual registrada en octubre, España se consolida como uno de los mercados con mejores perspectivas de crecimiento a medio plazo, junto con Reino Unido y Polonia. En términos mensuales, la actividad constructora española creció un 0,5 % en octubre, tras la fuerte caída del 1,5 % registrada en septiembre, lo que apunta a una recuperación progresiva.

El mercado español parte de una base sólida: un país de casi 50 millones de habitantes, con una demanda estructural de vivienda muy elevada, especialmente en las grandes áreas urbanas y zonas turísticas, y con un déficit acumulado de oferta que presiona los precios de compra y alquiler.

Este desequilibrio entre oferta y demanda explica buena parte de la tensión social en el acceso a la vivienda, uno de los ejes centrales del debate económico y político actual.

Las oportunidades en rehabilitación

Uno de los grandes vectores de crecimiento para los próximos años será la rehabilitación, tanto residencial como urbana. España ha absorbido gran parte del stock acumulado en ejercicios anteriores, lo que abre una nueva etapa en la que la mejora del parque existente gana protagonismo frente a la obra nueva tradicional.

Los fondos europeos Next Generation refuerzan esta tendencia, especialmente en actuaciones vinculadas a la rehabilitación energética, la eficiencia y la regeneración urbana. El informe Euroconstruct destaca un aumento significativo del número de proyectos y de la inversión media por actuación, lo que convierte este segmento en uno de los grandes nichos del sector.

Si la ejecución de estos fondos resulta eficaz, la rehabilitación puede convertirse en una palanca clave para aumentar la oferta habitable, reducir el consumo energético y aliviar parte de la presión sobre el mercado.

Perspectivas para el 2026 en España y el resto de Europa

Las previsiones apuntan a que, tras el ajuste posterior a los máximos de 2022 y el estancamiento vivido entre 2023 y 2025, la construcción europea entrará a partir de 2026 en una fase de crecimiento normalizado, con una media anual en torno al 2,2 %.

En este nuevo ciclo, España, Reino Unido y Polonia aparecen como los países con mejores perspectivas, mientras que Alemania seguirá siendo el gran mercado rezagado. Para el sector inmobiliario y de la vivienda, este escenario plantea tanto oportunidades como desafíos: más actividad constructiva, pero también la necesidad de acompasar crecimiento, regulación y acceso asequible.

El reto será que este crecimiento se traduzca en más vivienda disponible, precios más contenidos y un mercado menos dependiente de la especulación, en un contexto donde la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas económicos y sociales de España y de buena parte de Europa.

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