La vivienda protegida sigue jugando en otra liga frente a la libre
La vivienda protegida ha encontrado por fin algo parecido a un acelerador. Según la estadística trimestral Vivienda libre y vivienda protegida del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, recogida por Europa Press, el número de viviendas protegidas con calificación definitiva creció un 96% en el primer semestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, hasta las 11.270 unidades. El segundo trimestre fue aún mejor: 6.129 viviendas calificadas, un 123,1% más que las 2.747 de 2025. Son cifras que lucen en un titular, pero que conviene leer con calma antes de descorchar nada.
Un 96% que parte de muy abajo
Los porcentajes tienen una virtud: cuanto más bajo es el punto de partida, más espectaculares resultan. Que la vivienda protegida casi se duplique significa que hace un año se calificaban unas 5.750 unidades por semestre, una cifra modesta para un país de cerca de 49 millones de habitantes. Con el dato actual, España califica aproximadamente una vivienda protegida por cada 4.300 habitantes en seis meses. Es un avance real, pero difícilmente cambia la situación de los cientos de miles de hogares que llevan años esperando una vivienda a precio asumible.
El Ministerio también destaca que el inicio de nuevas viviendas protegidas creció un 108% en el semestre y que, por primera vez, la protegida destinada al alquiler asequible superó a la orientada a la compra, hasta triplicarla. El cambio de modelo es probablemente la noticia más relevante del informe, por encima del porcentaje de crecimiento.
Cataluña tira del carro y Andalucía se queda atrás
El reparto territorial dista mucho de ser homogéneo. Cataluña concentra 5.308 viviendas calificadas, un 372,7% más que las 1.123 de 2025, lo que supone el 47% del total nacional. Con unos 8 millones de habitantes, sale a una vivienda protegida por cada 1.500 vecinos, casi el triple de intensidad que la media española.
La Comunidad de Madrid ocupa la segunda posición, con 3.006 viviendas (+46,7%) y el 26% del total. Entre ambas suman casi tres de cada cuatro viviendas protegidas calificadas en el país, de modo que el 96% nacional es, en buena medida, el resultado de dos comunidades.
Más abajo aparecen Andalucía, con 697 viviendas, y el País Vasco, con 693, cada una con un 6% del total. La diferencia es que el País Vasco crece un 58,9%, mientras que Andalucía cae un 27,1%. Con cerca de 8,6 millones de habitantes, la comunidad más poblada de España califica una vivienda protegida por cada 12.000 personas aproximadamente, prácticamente lo mismo que el País Vasco con la cuarta parte de población.
La vivienda libre juega en otra liga
Las tornas cambian cuando se mira a la vivienda libre. Andalucía lidera con 16.755 viviendas iniciadas (+13,3%), seguida de la Comunidad Valenciana, con 8.651 (+23,3%), y Cataluña, con 7.156 (+4,9%). En Andalucía se inician unas 24 viviendas libres por cada protegida calificada, una proporción que resume bien hacia dónde se inclina el mercado en el sur.
Madrid, en cambio, registra una caída notable: 6.875 viviendas libres iniciadas, un 30,2% menos que las 9.856 del año anterior. La región que más protegida suma después de Cataluña es también la que más frena en libre.
En el conjunto de España se iniciaron 67.564 viviendas libres (+10,5%), se terminaron 40.136 (+0,8%) y, al cierre de junio, había al menos 244.362 en construcción, un 10,4% más. Aunque calificar e iniciar no son exactamente lo mismo, la comparación da una idea de escala: la protegida apenas representa una de cada siete viviendas que se mueven en el semestre. El mercado libre sigue marcando el paso.
Fondos europeos, Plan Estatal y nuevos instrumentos públicos
El Ministerio atribuye buena parte del impulso a los fondos del Plan de Recuperación, que han servido de combustible para promociones que llevaban tiempo en el cajón. La continuidad se confía al Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, dotado con 7.000 millones de euros, y a herramientas como Casa 47 y el programa España Crece. Repartidos en cinco años, son unos 1.400 millones anuales para todo el país, una cifra considerable sobre el papel, aunque su efecto dependerá de la rapidez con que se convierta en suelo, licencias y obra.
La previsión: el mejor año desde 2012
Si la tendencia se mantiene en la segunda mitad del año, el Ministerio calcula que 2026 podría superar las 25.000 viviendas protegidas, la mejor cifra de los últimos 14 años. Sería un buen dato, aunque también recuerda que el listón actual se mide contra más de una década de sequía en vivienda pública.
En resumen, el crecimiento es real, el giro hacia el alquiler asequible es una buena noticia y los fondos están llegando. Pero 25.000 viviendas protegidas en un año frente a casi un cuarto de millón de viviendas libres en construcción demuestran que la protegida avanza más rápido que nunca y sigue siendo una parte pequeña del mercado. El 96% es un buen titular, pero todavía no resuelve el problema de acceso a la vivienda.