El arranque de 2026 deja una señal poco habitual en el actual contexto de escasez de vivienda: la actividad promotora empieza el año con fuerza. Según los datos publicados por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, los visados de dirección de obra para vivienda nueva alcanzaron en enero las 13.578 unidades, lo que supone un incremento del 19,6% respecto al mismo mes de 2025, cuando se registraron 11.355 visados.

Se trata de un dato especialmente relevante si se pone en relación con el contexto actual del mercado inmobiliario español, marcado por un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda. El aumento de visados apunta a una reactivación de la construcción residencial, un elemento clave para aliviar, al menos parcialmente, la presión sobre los precios tanto en compra como en alquiler. No obstante, este repunte debe analizarse con cautela, ya que el comportamiento del resto del año estará condicionado por factores externos que pueden frenar esta tendencia.

Los visados por tipología de vivienda

Al analizar el detalle de los visados concedidos en enero, se observa una evolución desigual según el tipo de vivienda. El mayor impulso se concentra claramente en la vivienda en bloque, que sigue consolidándose como el formato predominante en la promoción residencial en España.

En concreto, 11.327 visados correspondieron a viviendas en bloque, lo que supone un incremento interanual del 22,8%. Este crecimiento evidencia que los promotores siguen apostando por desarrollos de mayor densidad, más alineados con la realidad del mercado, especialmente en zonas urbanas donde el suelo es escaso y caro.

Por su parte, las viviendas unifamiliares registraron 2.171 visados, con un crecimiento mucho más moderado del 1,8% interanual. Aunque mantienen una demanda sostenida, especialmente en entornos periurbanos, su evolución refleja una menor capacidad de expansión frente a los proyectos en altura.

Además, se contabilizaron 80 visados para otro tipo de edificaciones residenciales, una categoría que no registró actividad en enero de 2025. Este dato, aunque marginal en volumen, apunta a una cierta diversificación en los proyectos constructivos, lo que podría estar relacionado con nuevas fórmulas residenciales o desarrollos híbridos.

Superficie media por tipo de vivienda

Otro de los indicadores relevantes que ofrece la estadística es el relativo al tamaño medio de las viviendas. En este sentido, las diferencias entre tipologías siguen siendo muy marcadas.

Las viviendas unifamiliares alcanzaron una superficie media de 183,4 metros cuadrados, consolidándose como la opción de mayor amplitud y, en muchos casos, asociada a un perfil de comprador con mayor capacidad adquisitiva o a ubicaciones menos tensionadas.

En cambio, las viviendas en bloque registraron una superficie media de 94,7 metros cuadrados, prácticamente la mitad que las unifamiliares. Este dato refleja la adaptación de la oferta a la realidad del mercado, donde la optimización del espacio y el ajuste de precios resultan determinantes para dar salida a las promociones.

En conjunto, estas cifras muestran cómo el sector sigue ajustando su producto a las necesidades actuales, combinando volumen en vivienda colectiva con espacios más amplios en tipologías unifamiliares, aunque con menor peso en el total.

Previsiones para el resto del año con la incertidumbre del incremento de costes

Pese al buen arranque del ejercicio, el comportamiento de los visados en los próximos meses no está garantizado. El principal factor de riesgo vuelve a situarse en los costes de construcción, que podrían experimentar nuevas tensiones al alza.

En este sentido, la política comercial internacional impulsada por Donald Trump —especialmente en lo que algunos analistas ya denominan una “guerra arancelaria”— podría traducirse en un encarecimiento de materiales clave, afectando directamente a la viabilidad económica de numerosos proyectos.

Si esta tendencia se consolida, no es descartable que parte de las promociones previstas se ralenticen o incluso se paralicen, especialmente aquellas con márgenes más ajustados. Esto tendría un impacto directo sobre la oferta futura de vivienda, agravando el ya conocido déficit estructural del mercado español.

Por tanto, aunque los datos de enero invitan a cierto optimismo, el sector sigue expuesto a una elevada incertidumbre. La evolución de los costes, la estabilidad regulatoria y la capacidad de financiación serán factores determinantes para confirmar si este crecimiento del 19,6% es el inicio de una tendencia sostenida o simplemente un repunte puntual en un entorno todavía frágil.

En definitiva, la vivienda nueva arranca 2026 con impulso, pero sin despejar las dudas de fondo. El reto sigue siendo el mismo: construir más, de forma viable, y en un contexto económico cada vez más complejo.