Hay proyectos urbanísticos que se miden en años y otros que se miden en legislaturas, ministros y alcaldes. La Operación Campamento pertenece claramente al segundo grupo: lleva desde mediados de la década de los 2000 en los papeles, ha sobrevivido a una crisis inmobiliaria, a varios cambios de Gobierno, a convenios que se firmaban con fotos y se olvidaban sin ellas, y a un buen puñado de desencuentros entre administraciones que, en teoría, remaban en la misma dirección. Por eso la noticia tiene algo de acontecimiento: la Junta de Compensación de Nuevo Barrio Campamento ha licitado las obras de urbanización de las fases 1 y 2 del desarrollo, en el distrito madrileño de Latina, por 114,8 millones de euros, impuestos incluidos. Por fin hay máquinas en el horizonte y no solo maquetas.

Con la actuación se da el pistoletazo de salida para 4.000 viviendas

El contrato comprende los trabajos en el área situada al sur de la autovía A-5 y las conexiones exteriores necesarias para dar servicio a los nuevos sectores. Su objetivo es preparar el suelo para las primeras 4.000 viviendas asequibles de un ámbito que, en su conjunto, aspira a levantar 10.700 casas sobre más de 2,1 millones de metros cuadrados de antiguas instalaciones militares.

Dicho así parece un trámite, pero conviene no subestimarlo. En Madrid, donde la falta de oferta se ha convertido en el principal motor de la subida de precios, cada metro cuadrado de suelo finalista vale oro, y Campamento es probablemente la mayor bolsa de suelo público de la capital. Que haya pasado casi dos décadas convertido en un descampado con alambrada dice mucho de la velocidad a la que se mueve la planificación urbanística en este país, que suele correr bastante menos que los alquileres.

El papel de Casa 47

La gran protagonista de esta fase es Casa 47, la entidad estatal de vivienda heredera de la antigua Sepes, que es propietaria del 97% de los terrenos e impulsa la actuación a través de la Junta de Compensación. En junio aprobó una aportación de 140 millones de euros para afrontar los costes del desarrollo, y en julio el Consejo de Ministros autorizó la contratación de los trabajos. La licitación de ahora es la concreción de aquel anuncio.

Con semejante peso en el accionariado del suelo, el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana ha dejado claro su compromiso de que el conjunto de las viviendas tenga precios asequibles, incluidas las que el planeamiento clasifica como libres. Es una declaración de intenciones que suena bien y que habrá que ver cómo se traduce cuando lleguen los pliegos de venta, porque entre lo que dice un ministerio y lo que acaba firmando un promotor suele haber un buen trecho.

Los números y plazos del proyecto

Las cifras ayudan a ordenar el mapa. El presupuesto base de la licitación es de 114,8 millones con impuestos y 94,9 millones antes de ellos. Las empresas interesadas podrán presentar sus ofertas hasta las 13:00 horas del 10 de noviembre de 2026, según el anuncio publicado en la Plataforma de Contratación del Sector Público. Por su parte, el Ayuntamiento estima en más de 383 millones de euros la inversión total necesaria para urbanizar todo el ámbito, una cifra que no debe confundirse con la aportación de Casa 47: son conceptos distintos, aunque ambos apuntan a que esto va a salir caro.

En cuanto al reparto, de las 10.700 viviendas previstas, 7.000 tendrán algún régimen de protección: 3.800 de precio limitado, 2.100 de protección básica y 1.100 en alquiler. Las 3.700 restantes serán libres. El diseño aprobado incluye además 22 zonas verdes, más de 8.000 árboles, espacios públicos y equipamientos sociales. Sobre el papel, un barrio de manual. El problema de Campamento nunca fue el papel.

La actuación del Ayuntamiento de Madrid

La licitación ha sido posible después de que el Ayuntamiento de Madrid aprobara definitivamente el proyecto de urbanización. Es justo reconocer que el consistorio ha desbloqueado su parte del trámite, aunque la relación entre Cibeles y el Ministerio en materia de vivienda no ha sido precisamente un idilio. El reparto entre vivienda protegida y libre, el protagonismo político de cada anuncio y la eterna cuestión de quién se cuelga la medalla han dado más de un titular en los últimos años. En Campamento, como en tantos otros desarrollos, la colaboración institucional ha funcionado mejor en las ruedas de prensa conjuntas que en los despachos.

¿Cuáles son los siguientes pasos?

El calendario inmediato pasa por la adjudicación del contrato tras el cierre de ofertas en noviembre y el inicio de las obras de urbanización de las fases 1 y 2. Solo cuando ese suelo esté listo podrán empezar a construirse las primeras viviendas, de modo que quien espere mudarse a Campamento el año que viene puede ir buscando otro plan.

Quedará después la fase 3, situada a ambos lados de la A-5 y al norte de la vía, cuya ordenación depende del futuro soterramiento de la autovía, otro de esos proyectos madrileños que avanzan con la cadencia de una procesión. Es decir, la parte más compleja del barrio está atada a una obra que todavía tiene que demostrar que existe fuera de los planos.

Aun así, la noticia merece celebrarse con prudencia. Campamento ha dejado de ser solo una promesa recurrente para convertirse en un contrato con fecha de cierre. Que las 10.700 viviendas lleguen a tiempo de aliviar la crisis de acceso en Madrid es otra historia. Por ahora, basta con constatar que, después de casi veinte años, alguien ha encendido el motor.