Cuatro de cada 10 ejecuciones se concentraron en hipotecas constituidas antes de 2006
El último informe del INE revela un descenso del 29% en las ejecuciones hipotecarias sobre la vivienda habitual respecto al trimestre anterior, pero el dato no debe interpretarse como un alivio real para las familias. De hecho, comparado con el mismo periodo de 2024, el incremento interanual es del 19,3%, confirmando que el riesgo de desahucio sigue muy presente en miles de hogares españoles. La estadística, además, muestra un patrón inquietante: cuatro de cada diez ejecuciones afectan a hipotecas firmadas antes de 2006, un legado directo de la etapa previa a la burbuja inmobiliaria. A pesar de estos indicios, la banca insiste en que no espera un aumento “anormal” de los impagos, apoyándose en la estabilidad laboral y la evolución salarial. Un mensaje tranquilizador que contrasta con la realidad de miles de familias que no llegan a final de mes.
Los bancos no creen que los impagos vayan a crecer de forma «anormal»
Mientras las cifras de ejecuciones continúan al alza en términos interanuales, las entidades financieras sostienen que la morosidad no debería dispararse gracias al actual contexto económico, que califican de “sólido”. Sin embargo, esta visión convive con un mercado inmobiliario cada vez más tensionado y con un precio de la vivienda que volvió a dispararse un 12,8% en el tercer trimestre, el mayor incremento en 18 años. La presión es especialmente intensa en la vivienda usada, que crece un 12,4% interanual. Un aumento sostenido que no solo dificulta la compra, sino que alimenta una dinámica de desigualdad y exclusión residencial que preocupa a todo el sector.
En el primer trimestre de este año se registraron 5.443 desahucios por impago del alquiler
La problemática más grave ya no está en las ejecuciones hipotecarias, sino en el desahucio por impago del alquiler, que representa siete de cada diez lanzamientos en España. Solo entre enero y marzo se registraron 5.443 desahucios de inquilinos, una cifra que deja claro que el alquiler se ha convertido en el verdadero epicentro de la emergencia habitacional. La subida constante de los precios —impulsada por una oferta insuficiente, la presión inversora y una demanda incapaz de absorber nuevos incrementos— está dejando a miles de hogares al borde del colapso económico. El INE confirma además que la vivienda continúa encareciéndose sin pausa desde hace 42 trimestres consecutivos, consolidando un escenario insostenible.
La situación podría agravarse por el vencimiento de 630.000 alquileres a precio de 2021
Es aquí donde se abre el mayor riesgo para los próximos meses: el vencimiento de más de 630.000 contratos de alquiler firmados tras la pandemia, cuando los precios estaban congelados o incluso a la baja. Desde entonces, la tensión del mercado ha empujado las rentas hacia máximos históricos y, cuando llegue la renovación, miles de familias afrontarán subidas del 30%, 40% o incluso 50%. Según las estimaciones, este ajuste podría generar un coste añadido medio de 1.735 euros por hogar, lo que equivale a un impacto agregado de más de 1.000 millones de euros. Todo ello en un país donde 1,6 millones de personas viven de alquiler en estos contratos de riesgo.
Las organizaciones sociales y expertos en vivienda advierten de que, sin medidas contundentes, España podría entrar en una nueva fase de desahucios masivos, no por hipotecas, sino por alquiler. Una presión que ya está expulsando a miles de familias de las ciudades y que amenaza con multiplicarse en cuanto comiencen a renovarse estos contratos. La estadística judicial y económica coincide en un punto: la estabilidad residencial en España vuelve a estar en riesgo.