La rehabilitación de viviendas duplica sus resultados y se consolida como uno de los pilares estratégicos del mercado residencial español. Desde 2021, con la activación de los fondos europeos Next Generation, el número de viviendas rehabilitadas se ha doblado año tras año, marcando un ritmo inédito en la modernización del parque inmobiliario. El balance anual confirma que la política pública de renovación energética no solo avanza, sino que empieza a tener impacto estructural en un mercado marcado por la falta de oferta, el envejecimiento del parque edificado y la presión sobre los precios de compra y alquiler.

En un contexto donde la producción de obra nueva sigue siendo insuficiente para absorber la demanda estructural, la rehabilitación emerge como una vía complementaria para ampliar el número de viviendas habitables, mejorar su eficiencia y revalorizar barrios consolidados. No sustituye la necesidad de construir más vivienda —especialmente vivienda pública y asequible—, pero sí permite actuar con mayor rapidez sobre un parque existente que, en muchos casos, presenta graves déficits energéticos y de accesibilidad.

Otra manera de incorporar viviendas habitables al sector inmobiliario

La rehabilitación no es solo una cuestión estética o de confort. Es una herramienta de política de vivienda. En ciudades con inventarios en venta cada vez más reducidos, recuperar edificios y viviendas deterioradas permite devolver al mercado inmuebles que, de otro modo, permanecerían fuera del circuito residencial.

Esta estrategia cobra especial relevancia en barrios consolidados, donde la escasez de suelo limita la promoción de obra nueva. La mejora de edificios antiguos incrementa la calidad del parque disponible y evita, en parte, procesos de abandono urbano. En términos económicos, además, activa empleo especializado y dinamiza el consumo vinculado a materiales, instalaciones y servicios técnicos.

La eficiencia energética ya tiene un objetivo: el 2030

La hoja de ruta europea es clara. El horizonte de 2030 marca el objetivo de descarbonización progresiva del parque inmobiliario y la reducción drástica de emisiones. El Plan Nacional de Renovación de Edificios enviado a Bruselas se enmarca en esta estrategia y sitúa la eficiencia energética como prioridad estructural.

El esfuerzo no es menor. España cuenta con uno de los parques residenciales más antiguos de Europa occidental. Una parte significativa de las viviendas fue construida antes de que existieran exigencias térmicas mínimas. Rehabilitar implica actuar sobre envolventes, aislamientos, instalaciones térmicas y sistemas de climatización, reduciendo consumo y factura energética.

La pobreza energética sigue siendo un problema latente

A pesar del crecimiento en el número de rehabilitaciones, la pobreza energética continúa afectando a una parte relevante de la población. Cerca de un 18% de los hogares declara no poder mantener su vivienda a una temperatura adecuada y alrededor de un 10% sufre pobreza energética oculta, muchas veces vinculada al mal estado constructivo del inmueble.

Aquí es donde la rehabilitación adquiere un valor social incuestionable. No se trata solo de eficiencia, sino de dignidad habitacional. Sin embargo, las organizaciones sociales advierten que el plan necesita reforzar mecanismos que garanticen que las ayudas prioricen a los hogares vulnerables y eviten procesos de expulsión tras la mejora de edificios financiados con fondos públicos.

Las aportaciones para mejorar el plan de rehabilitación

Durante el proceso de audiencia pública previo al envío del Plan a la Comisión Europea, entidades sociales, empresas y administraciones formularon propuestas para perfeccionar la estrategia. La Alianza por la rehabilitación de viviendas sin dejar a nadie atrás —que agrupa a más de treinta organizaciones— ha reclamado mayor protagonismo de la sociedad civil en la gestión y acompañamiento de los procesos.

También se han planteado mejoras en las salvaguardas sociales, como la ampliación de mecanismos que eviten incrementos de renta tras intervenciones financiadas con dinero público, más allá de las zonas tensionadas definidas por la Ley de Vivienda.

Las carencias del Plan señaladas por la Alianza para la rehabilitación

Entre las críticas más relevantes figura la ausencia de objetivos específicos vinculados a la reducción de la pobreza energética y la falta de un porcentaje mínimo obligatorio de hogares vulnerables beneficiarios de las ayudas. La Alianza considera que estos elementos permitirían alinear el plan con la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética y el Plan Social para el Clima.

Asimismo, se reclama una red más sólida de oficinas de apoyo a la rehabilitación, con equipos interdisciplinares y presencia prioritaria en barrios con mayores índices de vulnerabilidad.

Los aspectos positivos

No obstante, el balance general es constructivo. Las organizaciones valoran positivamente la incorporación de fondos públicos rotativos, que permitirían reinvertir los recursos recuperados en nuevas actuaciones, multiplicando el impacto de las ayudas. También se reconoce el esfuerzo por consolidar un marco estable que otorgue previsibilidad a propietarios y comunidades de vecinos.

El hecho de que España haya sido uno de los Estados que ha remitido en plazo su plan a Bruselas refuerza su compromiso con la agenda europea de transición energética.

Las previsiones del Plan para los próximos años

Durante los próximos meses, la Comisión Europea podrá formular recomendaciones antes de la aprobación definitiva. El Gobierno dispondrá después de margen para introducir ajustes. El reto será mantener el ritmo de rehabilitaciones y ampliar su alcance social.

La rehabilitación no resolverá por sí sola la escasez estructural de vivienda en España. Esa solución pasa inevitablemente por un mayor impulso de la obra pública y por aumentar la producción de vivienda asequible. Pero sí constituye una herramienta eficaz para modernizar el parque existente, reducir consumo energético y mejorar la calidad de vida.

En un mercado tensionado por la falta de oferta y el encarecimiento de los precios, la rehabilitación se confirma como una política exitosa y necesaria, capaz de generar empleo, eficiencia y cohesión social. El desafío ahora es consolidar su impacto y asegurar que nadie quede atrás en la transición energética del parque residencial español. #Rehabilitación #Vivienda #EficienciaEnergética #PobrezaEnergética #ObraPública #Aquimicasa