No sólo han sido extraños bancos o entidades financieras los condenados por usura con las tarjetas revolving.  También los bancos grandes han infringido la ley obligando a los clientes a pagar intereses usurarios. Así, un juez de Tarragona ha decretado la nulidad de un contrato suscrito entre un particular y el Banco Santander por una tarjeta de crédito al consumo por usura. Como viene siendo habitual el crédito fue cedido en 2019 por por el banco cántabro a la empresa Axactor Invest, una oscura empresa que se dedica a cobros a impagados y hacer negocio con los más damnificados. En concreto quien reclamaba al consumidor la cantidad de 6.792,33 euros por el impago de esa tarjeta «revolving».

El juez ha dado la razón al cliente del Santander víctima de la usura ya que, según se indica en la sentencia, «un TIN (Tipo de Interés Nominal) del 26,82 % y un CER del 24 % son usurarios y abusivos». El CER indica el coste de un préstamo teniendo en cuenta sólo el plazo pendiente hasta su vencimiento.

La sentencia del magistrado hace especial hincapié en que este tipo de productos financieros son complejos y «pueden resultar inadecuados por la «inexperiencia» o la «situación angustiosa» de algunos de sus destinatarios». Además, la decisión judicial señala que no se puede aplicar «un tipo de interés que dé lugar a una tasa anual equivalente superior a 2,5 veces el interés legal del dinero».

Según la jurisprudencia, para que el tipo de interés de un contrato de préstamo (sea un crédito o una tarjeta) sea declarado usurario debe ser manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso y sólo quedaría justificado en operaciones financieras de alto riesgo. Es la aplicación de la Ley Azcárate, también conocida como Ley de la Usura. Es una ley del ordenamiento jurídico español, aprobada el 23 de julio de 1908, en la época de la Restauración borbónica. Su nombre oficial es Ley de 23 de julio de 1908 sobre nulidad de los contratos de préstamos usurarios. A pesar de su antigüedad, sigue vigente hoy en día.  La sentencia señala que, según los boletines informativos del Banco de España, «el tipo de interés legal del dinero en la fecha de suscripción del contrato era del 4 % y el interés normal en operaciones de préstamo con consumidores era del 9,59 % TAE (Tasa Anual Equivalente)».

En este caso, el Santander casi triplicó el tipo de interés de la fecha en que se firmó el contrato, por lo que lo declaró «usurero». En 2015 el Tribunal Supremo anuló un préstamo al 24% de interés por considerarlo usurario, al ser más del doble del interés medio ordinario en operaciones de consumo de la época. Esta sentencia desencadenó una ola de miles de demandas para reclamar los intereses abusivos de las tarjetas revolving