Con lo sucedido en París en la mente de todos los responsables municipales, el debate sobre el futuro de los patinetes eléctricos en las ciudades se extiende por España. Han sido los ciudadanos de París, que han votado en su contra en un referéndum, los que han abierto el melón, causando que las tres empresas que operan el servicio en la ciudad (Lime, Tier y Dott) tengan que haber retirado sus vehículos de las calles para el próximo 31 de agosto. La seguridad del resto de los usuarios que comparten el espacio municipal, parece ser la causa principal de esta decisión.
La necesidad de un seguro obligatorio a terceros para cubrir los daños, la identificación de los patinetes, el uso del casco y la formación vial de los usuarios de estos vehículos, son los principales puntos del debate que se está abriendo en muchas ciudades españolas.
Al final y al principio de la cuestión se encuentra el enfrentamiento de los derechos de las empresas que prestan los servicios de alquiler de estos vehículos de movilidad personal (VMP), con los de los usuarios de aceras y vías públicas en las grandes ciudades, que no aceptan la intromisión de estos vehículos que invaden todos los espacios ciudadanos.
A día de hoy no existe en nuestro país ninguna regulación estatal sobre la exigencia de la formación de los conductores de estos vehículos a motor, lo que implica que estos VMP incrementan el riesgo del resto de usuarios al compartir los mismos espacios. En cuanto a la segunda cuestión, el seguro obligatorio, hay que recordar que, hasta el momento, los VMP , que son parte del tráfico de las ciudades, no precisan de un seguro obligatorio para poder circular y que queden cubiertos los posibles daños que ocasionen, pero ya hay muchas voces que piden incorporarles un seguro de responsabilidad civil inspirado en el del automóvil, aunque de un coste menor.
Este seguro a terceros, si finalmente se implanta, modificará la normativa existente y es casi seguro que obligará a la existencia de una matriculación o régimen de identificación que dificultará la fuga que, en demasiadas ocasiones ,cometen los implicados en cualquier accidente. Se trata de pensar en las víctimas y en que estén bien cubiertas ante cualquier lesión o percance que sufran.
Frente a los detractores de los VMP, se alzan su menor daño ambiental y los problemas de congestión que originan los tradicionales vehículos de cuatro ruedas. También hay que destacar que los municipios tienen un amplio margen para decidir lo que hacer con estos vehículos de desplazamiento personal, como Barcelona, que los ha prohibido desplegados en los autobuses.
En este sentido distintos candidatos a la alcaldía de Barcelona anuncian que realizarán una consulta similar a la de País para dilucidar el futuro de los patinetes, porque según su opinión en la ciudad la situación es caótica y se les ha ido de las manos. Quieren reordenar el sector y definir un marco normativo que garantice la indemnización a las víctimas, la identificación del vehículo y la necesaria formación de sus conductores. Aseguran que el Exaimple de Barcelona es el distrito de mayor siniestralidad viaria de la UE, con más de 3000 víctimas de accidentes de trafico al año.
La decisión tomada por la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, va a tener repercusiones en España y ya hay candidatos a las alcaldías de algunas grandes ciudades que están abriendo el debate y alimentando la presión popular, muy cansada ya de una convivencia que no resulta pacífica. El debate está servido y en los próximos meses debiera cerrarse una normativa básica al respecto.
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