Al inicio de la crisis, el ahorro de los españoles se disparó a máximos del 13,4%. Y aguantó entre el 12% y el 7% en los años siguientes. La inseguridad laboral hizo que las familias ahorraran cuanto podían. Entre 2009 y 2016, unos 220.000 millones de euros. Y todo ello se dedicó a quitarse hipoteca, tal y como se observa en los datos del Banco de España. Sin embargo, esta tendencia tomó el camino inverso hace tres años. En 2016 cayó con fuerza. Y en 2017 y 2018 se hundió hasta niveles nunca alcanzados desde 1964 que es cuando empiezan los datos del Ministerio de Economía.
Sin embargo, es preciso señalar que la deuda no ha aumentado y ello es debido a que las familias están tirando de ahorros para pagar los excesos del consumo. Las amortizaciones de hipotecas se igualan con lo que está subiendo el nuevo crédito hipotecario y los préstamos al consumo. En relación al PIB, la deuda ya se acerca a cotas europeas.
Esta situación particular de nuestro país, en donde el consumo ha subido más que las rentas, es la causa principal de la fortaleza de la economía española respecto a la de países de nuestro entorno. En España ahorramos con el ladrillo y este está subiendo de precio de manera regular. El consumo, y el Banco de España ya ha advertido a los bancos de que deben endurecer sus condiciones, debería ralentizarse en los próximos meses, sobre todo si tenemos en cuenta que más tarde o temprano los tipos de interés comenzarán a subir.
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