Al calor de su casi nula tributación, las socimis (sociedades anónimas de inversión en el mercado inmobiliario) , en un país de defraudadores y tramposos, han crecido como las setas. El Banco de España ha contabilizado la existencia en España de 90 socimis que están operativas a efectos de cotización, con una capitalización bursátil cercana a los 27.000 millones de euros.

La institución ha publicado un estudio sobre la evolución de estas sociedades en los últimos años, desde su primera regulación en 2009. Vemos que entre 2013 y 2019, el número de socimis registradas ha pasado de 2 a 90 y su capitalización de 100 millones a 27.000 millones, es decir, el 2% del PIB. En este tiempo, han experimentado un rápido crecimiento, hasta alcanzar un tamaño de capitalización en términos de PIB superior al del promedio de este tipo de sociedades en el conjunto de la Unión Europea. A la par han incrementado su cartera de activos inmobiliarios, que ha pasado de los 100 millones de euros en  2013 a 46.000 en 2019. Y es que su atractivo es incuestionable.

El valor de las socimis en España está muy concentrada en unas pocas de gran tamaño, que coexisten con un elevado número de pequeñas sociedades. En términos de valor en Bolsa, a finales de 2019 las cinco mayores socimis representaban el 65% del valor bursátil total de estas sociedades (y concentraban también alrededor del 65% de los activos inmobiliarios del sector), con un tamaño medio 32 veces superior al de las 85 sociedades restantes.

Teniendo en cuenta su cartera de activos, el estudio del Banco de España destaca el elevado porcentaje del segmento no residencial, que con un 82% del total de la cartera está diversificado en hoteles, oficinas, locales, centros comerciales y centros logísticos. Por contra, la inversión de las socimis  en viviendas solo representaba el 11,2% de sus activos (5.800 millones de euros).