El incremento de las denuncias por abusos que están teniendo las llamadas «tarjetas revolving» sobre todo por intereses usureros, ha movido al Ministerio de Economía a elaborar un borrador que intenta atajar el problema. El ministerio que dirige la ministra en funciones Nadia Calviño, intenta reforzar la transparencia y la protección del cliente. Para ello quiere que el cliente reciba una mayor información del producto contratado durante toda la vigencia del mismo, y que siempre sepa qué deuda tiene con la entidad. Las tarjetas cobran de media en torno al 20% anual, pero en los casos más extremos el interés roza el 30%.

De esta manera, la banca estará obligada a analizar la solvencia del cliente para saber si le puede o no conceder un producto de este tipo. El usuario deberá dar a la entidad toda la información necesaria antes de la firma del contrato.

El Banco de España alertó hace unos meses de los riesgos que entraña este producto financiero, que convierte a cualquier pequeña deuda en cantidades inasumibles con intereses fuera de mercado.

Sin embargo, ADICAE critica el planteamiento del Ministerio de Economía y Empresa sobre el tema de estos créditos  y señala que no aborda el problema real ni pretende defender a los consumidores.

En un primer análisis de la propuesta de modificación que ha presentado el ministerio este viernes a la Orden 2899/2011 sobre transparencia y protección del cliente de los servicios bancarios, ADICAE determina que se fía la protección de los consumidores frente a la usura a una “mayor información y transparencia”.

El verdadero problema con los créditos “revolving” no es la falta de información que el consumidor recibe de la entidad, tal y como plantea la propuesta, sino el abuso en la venta y la aplicación de intereses y costes propios de la usura.

La Asociación continuará revisando la modificación para tener un análisis completo y exhaustivo de los planes de la administración pública, con el fin de proteger a los consumidores.

ADICAE considera que este es un nuevo ejemplo de la adopción de mecanismos de protección a la banca frente a crecientes riesgos para sus intereses, ya que cada vez más usuarios están dispuestos a reclamar por los abusos en estos créditos indefinidos.

La Asociación recuerda que una sentencia del Tribunal Supremo de 2015 definió los intereses aplicados en el caso de la tarjeta “revolving” como “de usura”.