Ya les avisó el Banco de España hace unos meses, que el aumento de la morosidad en los créditos al consumo, con un crecimiento de dos dígitos en los impagados, debía traer un endurecimiento de las condiciones, eliminando la barra libre a la que se había llegado. Y es que la banca estaba compensando la dureza de las condiciones crediticias para la hipoteca,  con un relajamiento en los créditos al consumo, que a la postre tan solo llega al 5% de su negocio crediticio total. Por ello, haciendo caso al Banco de España, la banca ha comenzado a endurecer los criterios de acceso al crédito de los hogares por este incremento en la tasa de la morosidad en los préstamos al consumo que se vive desde hace poco más de un año. ante el brusco repunte de la tasa de morosidad en segmentos como el de los préstamos al consumo.

A la hora de buscar el principal causante de la situación, el BdE vincula el incremento de los créditos y también de los impagados a la subida en la venta de automóviles, ligada a la mejoría de las condiciones económicas y a las restricciones cada vez mayores que muchos ayuntamientos están poniendo a la circulación de vehículos viejos. Ahora le tocará al sector del automóvil comenzar los lamentos y pedir de nuevo ayudas para impulsar sus negocios.

Ante este aumento de la morosidad del 22% se está produciendo una desaceleración en la concesión de este tipo de créditos por los bancos que ya están viendo el riesgo de un exceso de impagos, sumado a la realidad de la bajada de previsiones económicas.

Ya se avanza que las restricciones en España serán mayores que las producidas en países de nuestro entorno. Y todas ellas llegarán de un empeoramiento de las condiciones y mayores exigencias de solvencia.

La situación se está comenzando a notar en el comercio y así, la presentación de las ventas de un gigante de la distribución, como es Carrefour, debería encender las alarmas tanto en los responsables políticos como en inversores. La multinacional francesa estima que uno de los causantes de la caída de sus ventas en España ha sido el desplome del consumo en el país con unos datos malos en el cuarto trimestre, que suele ser el de mayor consumo, con porcentajes de hasta el 30% superiores al primer trimestre del año. Lo alarmante es que en el resto de países en los que está presente Carrefour los datos no han sido tan malos.

El índice de ventas al por menor se redujo un 0,9% en septiembre (la mayor caída desde 2013) y otro 0,4% en noviembre, a precios constantes. Además, la confianza del consumidor ha caído con fuerza en los últimos meses desde los 107 puntos en los que estaba en junio, hasta los 91 de noviembre.