El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) ha inyectado en los últimos cinco meses más de 40.700 millones de euros de fondos de Bruselas, pero esta ingente cantidad de dinero no ha repercutido aún en el flujo de crédito  a familias y empresas, que sigue en franca retirada y causando una desastrosa caída del consumo.

 
Según las últimas cifras publicadas por el Banco de España, correspondientes a febrero, el saldo de la financiación a los hogares se situó en 823.494 millones de euros, la cifra más baja desde mayo de 2007. De ésta cantidad, 635.315 millones de euros correspondían a créditos concedidos para la adquisición de viviendas, mientras los 188.179 millones restantes pertenecían a préstamos al consumo. En lo que respecta a las sociedades no financieras, la deuda con la banca se redujo hasta 1,12 billones de euros en febrero, desde los 1,13 billones de enero.

 
No obstante, el Banco de España explicó a principios de semana que la transferencia de activos a la Sareb o ‘banco malo’ está detrás de la caída de los préstamos del sector financiero a los otros sectores, entre los que se encuadran las familias y las empresas españolas.

 

 

Bruselas transfirió el pasado 11 de diciembre a España el primer tramo de 39.500 millones de euros del rescate bancario, de los que BFA-Bankia recibió una inyección de 17.960 millones de euros; Catalunya Caixa, 9.080 millones; Novagalicia Banco, 5.425 millones, y Banco de Valencia, 4.500 millones. Los 2.500 millones de euros restantes se destinaron a la sociedad de gestión a la que las entidades transmitieron sus activos inmobiliarios (Sareb).

 
Posteriormente, en marzo, el FROB desembolsó ayudas públicas por un importe de 1.261 millones. En concreto, se inyectaron 730 millones en BMN, 407 millones en Caja 3 y 124 millones en Liberbank. Además, aún quedan pendientes otros 604 millones a Caja España-Duero.