Azuzados por los medios de comunicación y las declaraciones de políticos de uno y otro signo, llevamos varios días echándonos las manos a la cabeza por los 680 millones de euros que ha significado el fraude de los ERE. Es, sin lugar a dudas, el mayor caso de malversación con dinero público en la historia de la democracia. De esos 680 millones se han beneficiado 6.096 trabajadores que recibieron ayudas con el fondo creado por la Junta de Andalucía. De ellos, casi 200 se prejubilaron en empresas donde jamás habían trabajado. No hay que ser pitonisa para saber que el favor político ha sido el denominador común de todas esas empresas agraciadas y por supuesto de esos trabajadores fantasma.

Y cuando en la barra del bar o en la tribuna de un periódico alguien se siente atizado con estas cifras, rápidamente contesta ¡Y la Gurtel qué! Pues con unas cifras mucho más modestas, las empresas de Francisco Correa se lucraron por medio de contratos públicos amañados y sustanciosas comisiones ilegales por intermediar en negocietes vinculados al PP, sobre todo en Madrid y Valencia. En todo caso, y pendientes todavía de juicio, las cantidades podrían no sobrepasar los 40 millones de euros, contabilizando también la caja B del PP gestionada por Bárcenas, en cuya contabilidad se registran “donaciones “ empresariales al partido por unos 8 millones de euros, sin contar lo que el inefable tesorero pudo distraer a sus propios compañeros. La Gürtel es una historia de chorizos de baja estofa, como todo lo sucedido en los aledaños del PP madrileño de Aguirre, Cifuentes, González, López Viejo, Granados…y un largo etcétera. Por camino paralelo circulan la Púnica y las brillantes adquisiciones del Canal de Isabel II. Lo dicho, chorizos, lucro personal y financiación del partido.

Nada que ver con la millonada de los ERE, que ni ha ido a parar a los bolsillos de los inculpados ni a la financiación del partido. Dinero público para el clientelismo político y las empresas andaluzas en problemas, con derecho o sin él, eso sí, cercanas al PSOE o en zonas de influencia o alcaldes socialistas. Pero 680 millones, de los que de momento sólo se han recuperado 6,7 millones y pocas expectativas de recuperar más, se ponga como se ponga la actual Junta de Andalucía. Aunque es su deber intentarlo.

Entre el caso ERE y Gurtel estamos hablando de una cifra que no supera los 725 millones de euros, pero que está llenando páginas de periódicos y lo que seguirá, porque los dos partidos tienen su “casus belli” y no van a perder la oportunidad de dar mamporros al contrario.  Sin embargo, no en las primeras páginas, sino escondida entre las noticia de economía, ha salido otra información que pasa inadvertida porque no hay partido que la azuze ni la difunda, aunque debería.

El Banco de España ha revisado a la baja, con 297 millones de euros menos, también de dinero público, la cantidad que estima recuperable de las ayudas concedidas a la banca. También se ha revisado, pero al alza de 1.376 millones, la cantidad que se inyectó a las entidades financieras en el negado rescate. Son ya 65.725 millones los que se confiesa se concedieron, de los que tan sólo se espera recuperar 14.037 millones. Es decir, perderemos en beneficio de estas entidades y por el saneamiento que se tuvo que realizar por sus malas prácticas, la nimiedad de 51.688 millones de euros de dinero público. ¿Dónde quedan los 725 millones de Gurtel/ERE y los ríos de tinta en los tabloides?

Pero eso no es todo, porque de verdad lo que debería preocuparnos son los miles de millones de euros,  con millones de afectados, que las prácticas abusivas de bancos y otras grandes empresas lobbystas nos roban todos los años. Y hay que hablar con propiedad ¡robar!, porque cuando el Tribunal de Justicia Europeo condena esas prácticas empresariales y bancarias por abusivas, está condenando una situación que ha sido legal gracias a la actuación de políticos sin escrúpulos, haciendo leyes a la medida de éstas empresas y de tribunales de justicia prevaricadores, fallando siempre a favor de la banca y en contra de los españoles.

Podría sorprendernos la cantidad total del importe que tendrían que devolver las entidades financieras a los millones de españoles afectados si los poderes políticos y judiciales no se hubieran dedicado a sabotear las decisiones del TJUE, obligando a los estafados a pasar por juicios, con abogado y procurador, para recuperar el dinero desvalijado de nuestros bolsillos.  Cláusulas suelo, swap, multidivisa, gastos hipotecarios, intereses de demora, IRPH…y sin hablar del embrollo que ha montado el Supremo con la cláusula de vencimiento anticipado.

En su momento se habló de las cláusulas suelo como del mayor fraude cometido en nuestro país, por número de afectados y cantidad total defraudada. Pero el IRPH ha superado esas cantidades y el TJUE podría llevar a la banca a tener que devolver decenas de miles de millones de euros.

La banca española lleva mucho tiempo viviendo por encima de sus posibilidades utilizando unos recursos ajenos, repartiendo beneficios desmesurados, sueldos glamurosos y jubilaciones de oro. Y para más mofa y befa de aquellos a los que esquilma de forma continuada, se llevaron 65.725 millones de euros de ayudas por la patilla, las mismas  ayudas de las que De Guindos aseguró, con una sonrisa de oreja a oreja, que aún le estoy viendo, que «se devolvería hasta el último euro”. Jajajaja….fue la broma del momento, cómica, salvo por el hecho de que la pagamos entre todos, también por aquellos que han  sido doblemente empobrecidos por cláusulas abusivas como el IRPH.

Y a la vez que gozan de exagerados beneficios a costa del dinero público y de estafar a cualquiera que se les acerque, o tal vez por ello, tenemos unos banqueros que están entre los mejor pagados de Europa, con 152 de ellos que superan el millón de sueldo anual. Y somos el único país europeo que ha incrementado, desde el 2015, en un 20%  el número de esos banqueros millonarios.

Hablando de sueldos, podemos hablar de la retribución de la presidenta del Santander, Ana Botín, que asciende a casi 10,6 millones entre sueldo y plan de pensiones; José Oliú del Sabadell, que alcanzó los 3,65 millones, o Jordi Gual de Caixabank, con unos modestos 1,15 millones. Falta Ignacio Goirigolzarri, que al estar al frente de una entidad nacionalizada tiene su sueldo limitado a tan sólo 800.000 euros anuales.

Y el resto de los ejecutivos del sector tampoco van descalzos, ya que 102 de ellos cobran entre uno y dos millones de euros, 27 ingresan entre dos y tres millones, 10 perciben de tres a cuatro, cinco ganan entre cuatro y cinco millones, tres directivos se embolsan de 5 a 6 millones, dos de ellos de seis a siete millones, otros dos entre nueve y diez y hay un banquero que gana de 11 a 12 millones de euros. De esta manera tenemos que el sueldo medio de un banquero en España es de 2,24 millones,  lo que les sitúa en la zona alta de Europa, por delante de Reino Unido (2,04 millones) y sólo por detrás de Liechtenstein (3,89 millones) y Austria (2,15).

La banca española lleva muchos años viviendo por encima de sus posibilidades, con un glamour de sueldos y ventajas que no le corresponde y que procede de los recursos que esquilman al pueblo español.  Eran felices con las leyes españolas hechas a su favor, los gobiernos en el bolsillo y los afectados sin voz y sin derechos…hasta que llegó Luxemburgo.  ¿Pedirán a los accionistas que les devuelvan los beneficios que repartieron? ¿Exigirán a los jubilados de oro que les reintegren los millonarios fondos derivados a sus pensiones? ¿Recortarán los sueldos de los ejecutivos a sus niveles reales?…pues no lo veremos. Su respuesta es la esperada en esta mafia centenaria que parasita nuestro país: ERES multitudinarios para hacer pagar a sus trabajadores los excesos de esa vida glamurosa que han llevado con el dinero de otros.

Somos un pueblo latino, visceral y manipulable. Dispuestos a partirnos la cara, sobre todo en un bar y con un cubata en la mano, por un penalti que no lo fue o por 725 millones que robaron o despilfarraron unos chorizos. Sobre todo, porque detrás de las informaciones hay unos partidos políticos que nos utilizan para zurrar al contrario. Pero ninguno de ellos nos cuenta que nuestra Sanidad perdida, la Educación laminada o las pensiones en el limbo, por sólo citar algunos capítulos arrancados de nuestros derechos,  se lo debemos a la decisión de “prestar” 65.000 millones de euros a la banca y no exigirles que nos los devuelvan.

O también a las leyes impulsadas por políticos vendidos y que sólo favorecen los resultados económicos de las grandes empresas -bancarias, eléctricas, de telefonía… por encima de los derechos que tenemos como consumidores. Son, sin lugar a dudas, más de 100.000 los millones que la banca nos ha estafado, con leyes promulgadas a su conveniencia y que ahora las instituciones europeas juzgan abusivas e imponen su desaparición. Pero nadie nos lo dice, porque los medios son suyos y esta información, tanto de lo prestado y perdido, como de lo rapiñado año tras año, no interesa que se conozca. Es mejor que desahoguemos nuestra visceralidad en la dicotomía Gurtel vs. ERE, o lo que es lo mismo PP vs. PSOE.  De verdad, de verdad, que hay que invertir más en educación, sobre todo con los clásicos y en ciudadanía y derechos, porque damos un poco de pena perdiendo la perspectiva de nuestro país y sus hechos.

Eduardo Lizarraga

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