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La piqueta se esconde en muchos lugares de España tras el estallido de la burbuja inmobiliaria y las aberraciones realizadas. Multitud de promociones de viviendas sin terminar, porque no había dinero para ello ni expectativas de venderlas. Bloques de pisos casi vacíos, que no se venden ni con rebajas de precios impensables hace años. Las urbanizaciones fantasma se extienden en todo el mapa, a la espera de que alguien decida si regresan los obreros con la piqueta para derribarlas.
Y es que en muchos casos la situación se presenta difícil y existen severas dudas de que el mercado pueda absorber toda la bolsa de viviendas disponible. Porque no sólo es la obra nueva, terminada o casi por terminar, que podría alcanzar las 750.000 viviendas, sino que a esa cifra hay que añadir las más de 800.000 casas de segunda mano que están a la venta. La cifra es clara: 1.500.000 viviendas para un mercado débil, falto de dinero y que está perdiendo efectivos. El retorno de los emigrantes y las bajas tasas de natalidad de los 90 conseguirán que nuestro país pierda casi dos millones de habitantes en los próximos veinte años.
Existen en España miles de edificios con las obras paradas y cuyo deterioro y costes de mantenimiento antes de que se puedan vender podría hacer viable la solución de la piqueta. Datos del desaparecido Ministerio de Vivienda cuantifican en casi 300.000 las viviendas que se pueden encontrar en esta situación.
Los números son fáciles de realizar y es que distintas apreciaciones hablan de necesidades de 95.000 viviendas al año de las que unas 10.000 serán vacacionales. La realidad del sector de la construcción inmobiliaria sigue siendo muy gris.
Pero no en todas las zonas de España la situación evolucionará de forma similar. La Comunidad valenciana, con mayor incidencia en la provincia de Castellón, es la región de España que más vivienda vacía acumula, con un 15% de todas las casas por vender. Los informes del Ministerio de Vivienda señalan que a Castellón le siguen Toledo (8,7%), Murcia (6,31%), Almería (6,16%), Tarragona (4,6%), La Rioja (4,6%) y Alicante (4,23%). La realidad es que «el Mercado»está compuesto por una enorme diversidad de micromercados con diferentes características y situaciones particulares, por lo que la actividad repuntará antes en unos lugares que en otros.
Y estas dos provincias, Castellón y Toledo, son aquellas en las que podría aparecer la piqueta por primera vez. En Irlanda y EE UU se han llegado a derribar edificios para reducir la oferta y porque conservarlos era más caro que echarlos abajo. En España, la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), aprobó en marzo un plan de negocio que reserva 103 millones de euros para el libre ejercicio de la piqueta, cantidad inferior a la que se destina a mantenimiento de edificios (130 millones) y obras en curso (133 millones).
Está claro que el mantenimiento de tanto inmueble vacío tiene un coste, que si son del banco, el coste puede equivaler al 12%-14% del valor de la promoción, porque hay que pagar los gastos administrativos, afrontar cambios urbanísticos si los hay, etcétera. Y no contamos los gastos financieros. Si la promoción está acabada, lo lógico sería intentar venderla. Si la obra no ha terminado, debería acabarse si existe demanda potencial para comprar esos pisos. Pero si no se percibe una demanda, desde el punto de vista económico esos pisos se tendrían que derruir, como en EE UU e Irlanda.
Las demoliciones no se van a dar en el centro de las ciudades pero sin en zonas alejadas, sin conexión con los necesarios servicios y en las que se arrancó el terreno a un entorno rústico al que podría volver. Y de ello ya se está hablando en algunas zonas de Castelló o Toledo en dónde se podría devolver al entorno natural terrenos que nunca debieron recalificarse. Pero el problema es quién paga todo esto, no sólo el coste de la demolición sino el del cambio de uso de los terrenos para lo que no existe una cobertura legal.
El Banco de Sabadell ya está buscando agricultores para terrenos que se han quedado sin urbanizar.
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