Los bancos españoles continúan su larga trayectoria de pequeños robos y estafas a sus clientes y usuarios, aunque ahora algunos de esos latrocinios quedan al descubierto. Y se pueden penalizar y tener constancia gracias a que en 2014 se cambió la legislación para reforzar la capacidad sancionadora del Banco de España y que se pudieran publicar en la página web las sanciones.
Así, el Banco de España ha impuesto dos multas a Banco Santander por importe conjunto de 6,4 millones de euros y otras dos a Unicaja por 1,5 millones de euros en total. Bajando al detalle, se ha conocido que el Banco de España ha multado con 3,2 millones de euros al Santander por la comisión de una infracción grave al incumplir la legislación en materia de comisiones por amortización anticipada y compensación por riesgo de tipo de interés, comisiones por novación en ampliaciones de plazo y redondeos de tipo de interés.
El expediente sancionador de ambas entidades, que ya es firme en vía administrativa, procede de una inspección que el Banco de España llevó a cabo a distintas entidades en relación con los préstamos hipotecarios de 2014 y que le llevó a imponer sanciones similares a otros bancos.
Resulta gratificante que el Banco de España cumpla su cometido después de muchos años de vivir en la complicidad. Pero después de todo lo sufrido y comenzando a saber lo que sabemos, es preciso hacerse algunas preguntas. Como que si en otros ámbitos y tamaños empresariales puede llegarse al cierre de la actividad,ante la reiteración de fraudes al consumidor, ¿por qué a los bancos se les permite seguir su carrera delictiva sin tomar medidas drásticas?. Y alguna más ¿cubren estas sanciones de tan bajo importe los ingresos percibidos por la actividad delictiva? o ¿les compensa continuar con sus pequeñas estafas multitudinarias?
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