El precio de la vivienda ha tardado seis años en descender. La retirada de todo estímulo fiscal para la compra de viviendas ha causado que en el arranque de 2013 los precios acabaran por desplomarse el 6,6% respecto al tramo final de 2012, según la estadística publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con esta bajada, la 11ª trimestral consecutiva y la mayor en un trimestre desde el principio de la crisis, el ajuste de precios de la vivienda libre en España alcanza ya el 36% respecto a finales de 2007, cuando los precios tocaron techo. En términos reales (teniendo en cuenta la inflación) la caída es aún mayor. El derrumbe es más agudo en las viviendas de segunda mano, cuyo valor ha bajado prácticamente a la mitad en Aragón, Cataluña y el País Vasco.

 

En 2008 los organismos internacionales alertaban de que la vivienda en España estaba sobrevalorada. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estimaba que debía afrontar un ajuste de entre el 15% y el 20%, mientras que la OCDE lo elevaba al 30%. Todas esas previsiones se han quedado cortas. Y es que en términos reales, las propiedades inmobiliarias ya han perdido casi la mitad de su valor desde entonces. Y con más de 700.000 viviendas nuevas sin vender, un mercado de segunda mano que puede superar el millón y medio de viviendas, el paro desbocado, las rebajas salariales y el mercado crediticio en mínimos históricos, no se ve aún el fondo de esta situación.

Los datos publicados por el INE son un nuevo golpe para un sector que ha visto cómo desaparecían casi 5.000 inmobiliarias desde el principio de la crisis. El derrumbe del primer trimestre se debe, sobre todo, a las provisiones para la exposición al ladrillo que los bancos realizaron por los dos decretos Guindos y al fin de los estímulos fiscales. La desaparición de las desgravaciones para la adquisición de viviendas y la subida del IVA del 4% al 10% el pasado 1 de enero hicieron que las compraventas se animaran a finales del año pasado. Ahora el único argumento es el precio.

 

La estadística del INE señala que hasta el mes de marzo los precios de la vivienda libre retrocedieron el 14,3% respecto al primer trimestre de 2012. Lo hicieron tanto los de obra nueva (12,8%) como los de los pisos usados (15,3%). Echando la vista seis años atrás, la vivienda de segunda mano ha realizado un ajuste del 43%, frente al 30% de la vivienda nueva. A ello hay que añadir el incremento de la inflación, que en ese periodo fue casi del 11%. La suma final da rebajas de hasta un 50%.

El ajuste también va por comunidades. Cataluña acumula ya un descenso medio del 45% desde que los precios registraran el tope; Madrid, el 43%; Aragón y Navarra, el 42%, y País Vasco y La Rioja, el 41%. No obstante, las viviendas de segunda mano de Aragón, Navarra y Cataluña prácticamente se dejaron la mitad de su valor.

 

Pese a algún pequeño repunte esporádico, la estabilización del mercado no será inmediata. Primero, porque existen dudas de que la burbuja se haya deshinchado ya por completo. La estadística del INE arranca en 2007, pero según el Ministerio de Fomento, durante la burbuja, entre 2002 y 2008, los precios se duplicaron para luego descender hasta niveles de 2004 en el primer trimestre de 2013. Para volver a los valores anteriores a la burbuja —según la estadística de Fomento— los precios aún deberían caer otro 20%.

Y segundo, la economía no da signos de una mejora inmediata. El paro continúa aumentando, los salarios descendiendo y el crédito es casi inexistente. De esta forma el descenso podría continuar.